Peli-review: Avenida Cloverfield 10 (10 Cloverfield Lane, 2016)



“Mi objetivo en la vida era estar preparado, y lo estuve.”

La repentina aparición de una nueva película portando el término “Cloverfield” en su titulación no fue nada menos que sorprendente, asimismo símil sucede con el hecho de que el estreno de susodicha producción estuviese a la vuelta de la esquina. Uno no podía más que quedarse atontando frente a su respectiva pantalla ante dicho acontecimiento, y porque sí, fue una suerte de milagro que, hoy en día, en esta generación saturada de información, tal película haya prácticamente pasado debajo del radar. Su primer tráiler nos adentraba en un mundo de claustrofobia, con Mary Elizabeth Winstead (Scott Pilgrim vs the World, The Thing) interpretando a una muchacha que despierta en un sótano, aparentemente salvada por misterioso Mesías encarnado por el simpático John Goodman (Big Lebowski, Argo). Cerraba la ecuación el personaje lisiado de John Gallagher Jr. (Short Term 12, Hush), en un trailer somnoliento que daba todas las de ocultar algo detrás de aquélla sobria solitud que embargaba a su trío protagónica. Un miedo de lo que estaba afuera… ¿o adentro?

            La verdad sea dicha, 10 Cloverfield Lane –o Av. Cloverfield 10, si les es más cómodo– es pero no es una secuela de aquélla, también inesperada, película de 2008. Lejos está de ser un mockumentary y tanto su paradigma como comportamiento en sí bien claro está, ya desde el vamos, que dista de ser semejante. En rigor, la película originalmente fue simplemente nombrada como “The Cellar” –es decir, “El Sótano”– y su storyline, si bien símil, no incluía ninguno de los elementos propios del sci-fi que la cinta final esboza. A lo que voy con estas líneas es: no vayan a ver “Cloverfield 2” porque en la hora y media de metraje no se presenta casi ni un ápice que atestigüe que estamos ante dicha secuela; sino, como bien dijo JJ Abrams –que acá ejerce de productor–, es una suerte de “secuela espiritual”. Francamente, a opinión de este escritor, forzaron una historia a formar parte de este macro-universo a fin de asegurarse cierta taquilla, lo cual no necesariamente es algo malo, pero es lo que es. Consecuentemente, la invasión extraterrestre que sucede afuera pasa a un plano secundario, transformándose prácticamente en un Macguffin, dejando lugar a una película en la que todo se trata de humanos y sensaciones muy humanas, porque cuando Michelle (Winstead) escapa de casa y tiene un accidente automovilístico en medio de la noche, despierta restringida en un monótono cuarto bajo tierra sin mucha pista de qué está pasando exactamente, enter Howard (Goodman), quien asegura haberla salvado y de que todo el mundo se fue a la mierda. Lo que sigue es una somera serie de progresivos sucesos que empiezan a hacer vacilar a los testigos, provocando, a falta de respuestas, la pregunta: ¿es más seguro adentro o afuera?




Ficha
Dirección: Dan Trachtenberg.
                Guión: Josh Campbell, Matthew Stuecken y Damien Chazelle.
                Elenco principal: Mary Elizabeth Winstead, John Goodman y John Gallagher Jr.
                Duración: 103 minutos.

            10 Cloverfield Lane es la ópera prima de Dan Trachtenberg y una muy buena labor para el joven en la treintena quien, bajo un guión escrito por Josh Campbell, Matthew Stuecken y Damien Chazelle –pequeña (no) trivia: este último director y escritor de Whiplash–, no intenta nada raro y logra plasmar gradual y prolijo cada parte de la cinta. Realmente, es hasta quizá un prometedor primer laburo el que se le acredita a este muchacho, entre los movimientos de cámara –mención especial a los camarógrafos, más aun en los panorámicos– y los planos cerrados, que son naturalmente varios, que enfatizan puntualidades importantes tanto de los personajes como de los objetos que los rodean. En líneas generales, un desempeño redondo sutilmente acompañado y apuntalado por la fotografía de Jeff Cutter (Orphan, Nightmare on Elm Street 2010), de especial despliegue en los minutos culminantes del film, impregnando a la imagen de un color tanto lóbrego como sobre todo inquietante. Efectivamente te sumergen en la situación de los protagonistas.

            Y, si bien la película tiene un activo tercer personaje –Emmett, encarnado por Gallagher Jr.–, este no cumple sino la función de profundizar la complejidad de los otros dos personajes ya que, a fin de cuentas, dentro de la narrativa del film existe una vehemente y omnipresente alusión cuyas analogías a lo largo de las escenas no hacen más que dejarlo bien en claro, incluyendo el tan “descoyuntado” final –final que viene acompañado de un suspension of disbelief bastante primordial–, que da un cierre al arco de la protagonista. Porque, como dije, se trata todo sobre personajes, y gracias a ciertas sutilezas en el guión y a la entrega de líneas y expresiones interpretadas sobresalientemente por el elenco actoral, estamos frente a una pieza que otorga una abrumadora mirada de lo que es, en parte, el abuso, y ahí se las dejo.


            Todos estos elementos trabajando juntos logran una obra austera, de pocas locaciones pero muy bien narrada, con ritmo preciso pero sin prescindir de cierta mesurada contundencia. Mención especial a la composición musical de Bear McCreary (The Walking Dead), que termina de adornar el drama y la vorágine emocional que toda la situación conlleva. Vean 10 Cloverfield Lane, se van a hallar con una película simple pero provocativa, que lejos de ser su relativa de sangre o War of the Worlds pero que, sin duda, es algo más, y eso está bien.


¿Recomendada?
Si
Comparte en Google+
ESCRITO POR gonzzCABJ

Escritor en ratos libres. Gamer por la noche. Cineasta en el futuro.

0 Gritos :

Publicar un comentario en la entrada