Análisis: Grim Dawn — un oscuro RPG para fanáticos de Diablo

Calificación:


Desarrollador:  Crate Entertainment
Distribuidora:  Crate Entertainment
Lanzamiento:  25 de febrero de 2016
Plataforma: PC

Análisis basado en una copia digital del juego para Steam facilitada por Crate Entertainment


Si tomamos un libro de cocina y buscamos por ejemplo, cómo hacer una salsa que sirva para pastas -la bolognesa, por nombrar una- notaremos que la misma sirve para acompañar ravioles, fideos o ñoquis. En ocasiones podemos tomar esta receta y agregarle algo más de condimento como para darle nuestro “toque personal”, pero a fin de cuentas, seguirá siendo salsa para comer con pastas. Sin embargo, esta misma receta elaborada por la abuela adquiere propiedades únicas e incomparables que nos lleva a rememorar con nostalgia dicho sabor. Quien no dijo alguna vez: “¡Tenés que probar los fideos con bolognesa que hace mi abuela!”.

Esta especie de analogía intenta describir la sensación que me produjo Grim Dawn, el Action Role Playing Game (ARPG) de la gente de Crate Entretainment… Que se entienda que no es algo malo, porque al igual que la bolognesa, el juego me gusta… me deja con la sensación de que es la misma salsa que ya probé hace tiempo… solo que algo más condimentada.

Dejando la idea en claro: Tomamos Diablo II, le sumamos Titan Quest, agregamos un poco historia genérica y revolvemos a fuego lento en el caldero. Esta es mi entender, la receta que siguieron al momento de gestar este juego. No es un detalle menor si tenemos en cuenta que la gente detrás del desarrollo es parte de la difunta Iron Lore Entretainment (la abuela cocinera), quienes luego de muchas idas y vueltas, lograron recuperar el motor gráfico de Titan y financiar su proyecto mediante Kickstarter, nos ofrecen un buen producto a la Old School.
Además del mal, también habrá que erradicar los signos de interrogación que asolan al mundo.
Nos encontramos frente a un ARPG, oscuro, cargado de acción, el cual cuenta con amplias opciones de personalización donde batallaremos contra interminables hordas de enemigos, pero por sobre todo, nostálgico. Lo podría definir como una continuación espiritual, un sucesor más que digno de los ya citados Titan Quest y Diablo II… Para muchos es lo que Blizzard debería haber hecho en Diablo III.

Grim Dawn está ambientado, por supuesto, en un mundo de fantasía en el cual chocan elementos estilo Steampunk con otros de corte victorianos y grandes cuotas de Lovecraft. La historia comienza en Cairn, un gran y próspero imperio en el pasado, pero hoy devastado, y que se encuentra en constante asedio por fuerzas del más allá que intentan poseer y corromper a los humanos que resisten con fervor en reducidos bastiones en ruinas. Esta característica  nos da una idea de por qué el juego se llama Grim Dawn, que traducido sería algo así como “Ocaso Sombrío”. Nuestro personaje, que no se encuentra ajeno a todo lo que sucede, es poseído por uno de estos seres “extraplanarios” llamados “Etéreos” y luego de quedar atrapado mediante un conjuro, enfrenta con la soga al cuello –literalmente- su inevitable futuro. Sin embargo, al momento de ser ajusticiado por el verdugo, la posesión abandona nuest32 cuerpo mortal y antes de perecer, el nudo que nos aprieta la garganta es cortado obteniendo la posibilidad de ver un nuevo amanecer… Claro que esto no será gratuito: dada nuestra condición de ex-poseído debemos ganarnos la confianza de la humanidad sobreviviente, embarcándonos en la misión de desterrar al mal del mundo. Esto a mí me resulta familiar… ¿Y a usted?

Como bien decía, este es un producto Old School, así que olvídense de mover el personaje con el teclado o de jugar con un joystick. Las acciones básicas como desplazarnos por el mapa, hablar con los personajes para aceptar misiones y masacrar a cuanto bicho encontremos se realiza con el mouse. Otras acciones como tomar pociones y usar determinadas habilidades las ejecutaremos con el teclado. Nada más simple y sencillo… mecánicas que para quienes hayan jugado a algún ARPG encontraran más que familiares.
¡Toma Dark Souls! Mira esta panorámica.
Luego lo clásico: matar criaturas y cumplir misiones para conseguir puntos de experiencia. Al juntar los suficientes ganamos un nivel que nos otorga un punto de atributo a distribuir entre constitución, astucia o espíritu y tres de habilidad para repartir en el árbol de habilidades. En este punto surge una de las cuestiones más interesantes del juego: la personalización de nuestro héroe. Al comenzar, no disponemos de muchas opciones más allá de poder elegir su sexo; no se puede alterar su aspecto, elegir clase ni acomodar los atributos a nuestro antojo. Recién al subir el primer nivel podemos elegir entre una de las seis clases o maestrías: Arcanista, Demolicionista, Soldado, Chamán, Ocultista y Espada Nocturna contando cada una de estas con una amplia variedad de habilidades tanto activas como pasivas.

Por otro lado, al llegar a nivel 10 se nos permite elegir una segunda maestría lo cual multiplica las opciones y nos proporciona combinaciones que se adapten a todos los gustos, dando como resultado un total de quince clases. Por ejemplo podemos ser un soldado –eficaz máquina de picar carne y aguantar daños- con la posibilidad utilizar habilidades de ocultista –una especie de nigromante- que nos permitan invocar esbirros demoníacos. Entonces, lo de repartir los tres puntos de habilidad nos lleva a una encrucijada: ¿Qué clase mejorar? Podemos aumentar la maestría de alguna de ellas para alcanzar los poderes más avanzados del árbol o simplemente potenciar las habilidades que hayamos desbloqueado. De todos modos, sea cual sea nuestra elección, si en algún momento sentimos que nos equivocamos contamos con otra alternativa, podemos visitar a un personaje que por un módico precio, nos permitirá reasignar los puntos que consideremos mal invertidos.
Una de las mejores cosas que el juego ofrece es la versatilidad y variedad de opciones a la hora de definir a nuestro personaje.
Una incorporación que sí es novedosa y que sirve para variar de un personaje a otro dándole una impronta más personal- aunque tengan las mismas clases elegidas- es la “Devoción”. En nuestro recorrido por el extenso mundo de Cairn encontraremos diseminados una serie de altares (cincuenta en total) que al restaurarlos nos dará un punto de devoción. Estos puntos pueden ser gastados en un extenso “Mapa Astral” compuesto de una gran cantidad de constelaciones las que, a medida que asignemos puntos a las estrellas que las componen, nos proporcionaran habilidades y atributos únicos.

¡Mueran asquerosos esbirros, quiero explorar en paz!
Las misiones o quests son las que hacen progresar la historia en el juego. Si bien abundan y las hay tanto principales como secundarias, son más una excusa para recorrer el inmenso mundo de Cairn: Ir a “X” lugar y hablar con “fulanito de tal”, explorar tal cueva y matar al malo de turno, o a cierta cantidad de bichos de determinado tipo, etc. Como recompensa además de experiencia, ganaremos hierro (moneda de curso legal) y reputación. Somos como una especie de “che pibe” que solo en contadas ocasiones puede elegir entre una cosa u otra sin trascendencia alguna en el desarrollo de la aventura.

En Grim Dawn no hay elecciones morales, vueltas de tuerca y cosas por el estilo, solo hay acción de hack´n slash… ¡Y mucha! Los enemigos vienen de a montones y en varias versiones: los clásicos debiluchos, los que poseen algún tipo de aura o poder mágico, los héroes o élites y los jefes. No dan respiro, cada dos o tres metros que recorremos, una nueva horda sale desaforada a atacarnos. Esto hará que explotemos al máximo las habilidades que elijamos ya que, vernos rodeados y en desventaja numérica, es moneda corriente. Puedo decirles sin exagerar que al finalizar la partida había matado a más de veinte mil criaturas...

No solo de habilidades se vale nuestro héroe para despachar alimañas… ¡no!, ¡Claro que no! Para regar con pedazos de monstruos la tierra contamos con una amplia… amplísima variedad de equipamiento que además podemos potenciar imbuyéndolo con gemas y otros componentes. Dispondremos de espadas, hachas, bastones, revólveres, ballestas y rifles, entre otros; también de armaduras (de torso, pies, cabeza, hombros, manos) y de accesorios (anillos, talismanes y reliquias) que se dividen en las clásicas categorías de mágico, raro, épico y legendario. Las primeras categorías de ítems las encontraremos al eliminar prácticamente a cualquier criatura, las últimas dos generalmente las encontraremos al eliminar a los jefes.
Cairn es un mundo muy grande y lleno de secretos.
Todo objeto que juntemos irá a parar a nuestro clásico inventario de rejillas, el que se llenará rápidamente debido a los enormes cúmulos de chatarra que iremos recolectando. Para nuestra fortuna, como recompensa de ciertas quests, nos darán unas bolsas que ampliarán nuestra capacidad de carga evitando así que debamos volver cada cinco minutos a visitar a los mercaderes.

De todos modos volver a vender objetos no es tan complicado. En Cairn –al igual que en Santuario y la Antigua Grecia- se manejan con portales que sirven para viajar rápidamente de un lugar a otro. También contamos con la habilidad de crear nuestro propio portal personal, que nos servirá para ir velozmente a entregar las quests completadas o esos momentos de emergencia en que escuchamos “my inventary is full” y queramos vender todo desesperadamente para levantar ese objeto épico que yace tirado en el suelo.

Generalmente, los lugares que más visitaremos serán las ciudades donde además de mercaderes encontraremos… mmm… más mercaderes y por si acaso no nos gusta la mercancía que venden, tenemos un herrero que será capaz de fabricarnos cualquier tipo de objeto si es que contamos con la receta, los materiales y el dinero necesario. Además, disponemos de un cofre que tiene por función almacenar objetos que no podamos usar de momento o guardarlos para nuevos personajes que decidamos crear.
Comprobado. El mejor sistema de transporte son los portales: No requieren una paga y son rápidos.


Entre otras de las tantas semejanzas con sus pares, en Grim Dawn también contamos con un sistema de facciones. Como decía, al completar misiones nos recompensan con reputación. Dependiendo del nivel, que puede ir desde amigable a venerado (en caso de ser una facción amiga) o despreciado a némesis (en caso de una enemiga) sucederán cosas. Por ejemplo: si tenemos buena relación con “X” facción estarán más dispuestos a hablar y contarnos cosas, a vendernos objetos exclusivos imposibles de conseguir de otro modo e inclusive encomendarnos matar monstruos mediante un tablón de anuncios. Por el otro lado, cuanto más odiados seamos por nuestros enemigos, éstos comenzarán a desplegar unidades cada vez más poderosas para intentar eliminarnos. Un detalle interesante en este aspecto es que muchas veces encontramos facciones antagónicas de enemigos luchando entre si… aunque al instante en que nos ven, todos se unen en una causa común: Destruirnos. Mas allá de eso, es un detalle lindo de ver.
Los objetos épicos son realmente poderosos y difíciles de conseguir. Se desbloquearán una vez que nuestro personaje alcance el nivel cincuenta.
Si hay algo que el juego ofrece es variedad, duración y rejugabilidad. La campaña es larga, finalizarla me llevo alrededor de treinta horas de juego. Esto se debe a que los mapas son grandes, plagados de lugares opcionales por explorar y secretos que descubrir. Y por si fuera poco, una vez finalizada la partida se habilitan niveles de dificultad adicionales que a diferencia del inicial, representan un reto mucho mayor con recompensas más interesantes… Claro que si esto es demasiado para nosotros solos, siempre podemos apelar al modo multijugador, invitar a tres amigos que también dispongan del juego o, caso contrario, a perfectos desconocidos que anfitrionen o decidan unirse a nuestra partida para salir a repartir garrotazos y bolas de fuego juntos, lo cual hace que todo sea más caótico pero a la vez más divertido.

Hay algunas cosas que, por supuesto, no son de lo mejor en este título. La historia que se relata mediante el diálogo con los distintos personajes y por páginas de diarios personales desperdigadas por el mundo no es de lo más original… de hecho, es bastante genérica. Entiendo que la historia no pretende ser revolucionaria, pero les juro que en un momento dejé de seguir el hilo conductor para sólo avanzar, aceptando misiones sin siquiera leer porque tenía que matar o ir a tal lugar… ¿Y saben qué? No me perdí de nada.
Entiendo que llegar a ciertos lugares implica sacrificio... pero esto es demasiado.
Y hablando de Roma… las quests tampoco son una cosa de locos. Se resumen a matar, matar y matar, para luego hablar con alguien y seguir matando. Quizá si se hubiera adicionado algún tipo de puzzles o alguna mecánica innovadora hubiera estado mejor.

En cuanto a los enemigos, se repiten demasiado una y otra vez hasta el hartazgo. Si bien son variados, lo cual es atractivo,  el problema es que aparecen en demasía, todo el tiempo, lo cual por momentos torna lento el avance en el juego y entorpece la exploración de los grandes y extensos lugares. Es un juego de acción, ¡ok! Pero se torna repetitivo luchar contra cientos de criaturas en forma constante. Los jefes finales por su parte, si bien resultan imponentes, carecen de espectacularidad y quedan desdibujados entre el montón de esbirros que los acompañan.

Un detalle que no es menor y que atañe a la rejugabilidad del título es que a diferencia de otros exponentes del género, los mapas no son generados al azar. En cada nueva partida que comencemos, serán exactamente iguales. Esto que a priori puede verse como algo negativo, no lo es tanto si tomamos en cuenta el buen diseño que poseen y la enorme cantidad de secretos que se esconden en ellos. Es muy difícil que en una primera partida descubramos todo…
¿No habrá visto a Cthulhu por aquí?
A nivel artístico Grim Dawn luce relativamente bien, y hago énfasis en lo de relativo ya que el juego se diseñó en base a una versión mejorada y actualizada del motor gráfico de Titan Quest… No es que se vea mal, ¡ojo! Pero se nota el paso del tiempo. Así y todo, cuenta con lindos detalles como coloridos efectos y ciclos de día y noche. Los escenarios, si bien son lúgubres y oscuros y hacen a la atmósfera del juego, resultan algo genéricos y carecen de esa personalidad que sí poseían los de Diablo II o Titan Quest. La banda sonora acompaña en forma eficiente la acción que transcurre en pantalla con melodías que alternan entre lo gótico y lo moderno.

Palabras finales
Así como la bolognesa de la abuela, cargada de nostalgia y sabores inconfundibles funciona para los ravioles y fideos por igual, también funciona esta receta “propuesta” por Crate Entretainment. Claro está que Grim Dawn no es innovador ni pretende serlo y puede llegar a sentirse en varios aspectos como un ‘copy paste’ de Titan Quest… Sin embargo es un juego que ofrece mucho y merece la pena ser jugado. Una campaña larga y extensa, gran versatilidad a la hora de crear y desarrollar nuestro personaje, elevados índices de rejugabilidad, objetos e ítems por doquier y mapas extensos con montones de secretos por descubrir. Es una alternativa más que interesante a Diablo III y a muchos ARPG que pululan hoy por el mercado. Un hack´n slash que todo amante de la Old School va a saber apreciar… y para quienes nunca hayan jugado a ningún exponente del género ¡aquí tienen un excelente incentivo para hacerlo!

Lo Mejor:
-Un ARPG a la vieja usanza cargado de viejos sabores y nostalgia.
-Gran versatilidad en el desarrollo del personaje.
-Elevados índices de rejugabilidad.
-Mapas extensos con muchos secretos por descubrir.
-Campaña larga y extensa…

Lo Peor:
-…Aunque con una historia genérica y no muy interesante.
-Quests poco inspiradas y repetitivas.
-Cantidades innecesarias de enemigos que entorpecen el avance.

Nota Final

8

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ESCRITO POR Viejo Frank

Amante de los juegos, las series, películas y cómics... ¡Y del maldito rock n roll! Si no está jugando, está tocando su bateria.

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