Peli-review: El Conjuro 2 (The Conjuring 2, 2016)


Podría escribir muchas cosas sobre The Conjuring 2 (El Conjuro 2), pero inevitablemente me retrotraigo a aquélla temporada de 2013 en la cual leí y continué leyendo un sinfín de piropos hacia la predecesora de la presente, lo cual desencadenó en una parcial decepción de mi parte al finalmente visualizarla. De todos modos, dicho lo dicho, creo que es bastante certero afirmar que uno ya sabe qué va a ver cuando va a ver ésta secuela. Es que, a grandes rasgos, The Conjuring 2 sigue la mayoría de los parámetros del cine de Wan, especialmente si la comparamos con la primera entrega. Atención, a no tomar esto como un aspecto negativo, a no ser que a ustedes personalmente sí se les resulte así. A fin de cuentas, estamos ante una secuela hecha y derecha; ¿les gustó la primera? Bien, vean la segunda que repite las mismas cualidades pero a mayor cantidades.

            Nuevamente estamos en una cinta que relata una trama basada en hechos reales. Así, a simple vista, parecería que los respetaron bastante, solamente retocando lo que debería ser retocado a posteriori de realizar cine. Vera Farmiga y Patrick Wilson retornan para encarnar a la pareja de Lorraine y Ed Warren, y desde el vamos les voy comentando que resulta un tanto trivial si vieron o no su predecesora; como muchos sabrán, esta entrega trata sobre otro caso del famoso matrimonio caza fantasmas, de modo que apenas ata cabos con lo que pasó en la primera. De todos modos, como bien informé líneas más atrás, la cinta sigue sus parámetros, tales sean la familia humilde o el terrorífico periférico de turno que hasta llama la atención de los Lorraine; en este caso, se trata de un zootropo –¿podemos de una vez ponernos de acuerdo y afirmar que son escalofriantes?– y, no sólo eso, sino que de uno tematizado sobre el Crooked Man –o el “Hombre Torcido”, como prefieran–. Simpática la cosa.

 No obstante, implementa también el guión otras consignas un tanto ¿extravagantes, quizá? Aunque sin duda quienes estén familiarizados con el cine de Wan se sentirán amenos; después de todo, en Insidious 2 (La Noche del Demonio 2) también se redobló en el drama. Sí, el paquete en esta ocasión viene también incluido con una pronunciada dosis dramática que, en gran parte, cumple bastante bien, con un omnipresente subtexto sobre el crecer y no sentirse parte de nada hasta que hallás tu lugar en esta vida. Es, como digo, un drama bastante prominente que le da un leitmotiv un tanto distinto ya que pasa de ser una suerte de Macguffin a ser más bien un modus operandi para cada personaje; pero, mayormente, funciona. Mayormente. Hay seguramente alguna que otra línea de diálogo media tirada de los pelos y algún que otro detalle.

Ficha
DIRECCIÓN: JAMES WAN. GUIÓN: CAREY HAYES, CHAD HAYES, JAMES WAN Y DAVID JOHNSON. ELENCO PRINCIPAL: PATRICK WILSON, VERA FARMIGA, FRANCES O’CONNOR, MADISON WOLFE, LAUREN ESPOSITO, BENJAMIN HAIGH, PATRICK MCAULEY, SIMON MCBURNEY, MARIA DOYLE KENNEDY, SIMON DELANEY, FRANKA POTENTE. DURACIÓN: 133 MINUTOS.


Por supuesto, hay espacio para el puntual humor que descomprime un poco la tensión que impregna el metraje. Porque sí, The Conjuring 2 es una película de un suspenso constante; no le tiembla el pulso a un director que ya la tiene atada y sabe muy bien cómo trabaja éste género. Después de todo, fue él quien empujó el gore porn con SAW (El Juego del Miedo) la década pasada y fue él quien dio una vuelta de tuerca al paradigma del género con Insidious (La Noche del Demonio), en 2010. Sí, James Wan sabe una cosa o dos sobre el terror y, jump scares aparte, la puesta en escena que manipula el joven no es nada menos que excepcional. Siempre tuve una debilidad por aquéllos planos que hacen seguimiento de un personaje en particular, mientras que todo lo importante sucede en otro extremo; como cuando vas caminando por un pasillo sombrío y en una esquina se cierne un espectro, sentado y tranquilo, pero uno nunca lo nota. Esos fugaces momentos, acompañados de un limpio manejo de la cámara, resultan en otra cinta agradable a la vista. Los trucos en cuanto a planos son los mismos de siempre pero no por eso menos efectivos: zooms in sin ton ni son; holandeses a izquierda y derecha; el vaivén de la cámara que termina en un susto pronosticado; pequeñas secuencias y demás. Recalco también un atractivo uso del campo de profundidad al cual supo sacarle muy buen provecho en una escena particular. Por último en esta categoría: hay también lugar para un raro montaje de Inglaterra, con “London Calling” de fondo. Raro porque un tanto desentona dentro del género; pero bueno, ¿quién soy yo para decirle eso a Wan? Pero cuidado, que no parezca que lo idolatro invariablemente al muchacho, que bien pienso y repienso, afirmándome en mi opinión, que el uso del CGI en un par de escenas estuvo completamente desfasado. No voy a dar más detalles, pero van a notarlo cuando lo vean y van a sentir, momentáneamente, que Tim Burton estuvo involucrado en su producción. Dejando de lado el CGI, la dirección de arte es muy cumplidora, trasladándonos perfectamente a aquélla época, los 70, con sus vestimentas, peinados, mobiliario y hasta selección musical –más sobre esto último en el próximo párrafo–.

La fotografía, sin deslumbrar, cumple su propósito, siguiendo la tendencia de su filmografía. Hubo quizá algunos planos que salieron con demasiada sombra, aunque no estoy seguro si se debe a un tema puntual de la proyección a la que acudí. Sonoramente prácticamente excelsamente ejecutada la producción, con sonidos que te ponen en alarma y una musicalización original que resulta lo esperado, si bien llama la atención la selección de algunas canciones como “London Calling”, “Can’t Help Falling in Love” o, especialmente, “I Started a Joke”. De a momentos brillantemente editada también, si bien algunos pocos planos quizá no terminan de dar la sensación de estar del todo bien empalmados y ocurren uno o dos errores de continuidad que se me vienen a la mente. Presentando un montaje mucho más alterno que el de su predecesora además, yendo y viniendo entre las vivencias de los Lorraine y las de la familia poseída de turno, hasta llegado el punto en el que las tramas bifurcan y se retroalimentan.


A modo de cierre, The Conjuring 2 me parece una adecuada carta de despedida, al menos de momento, para un director que va gradualmente apartándose del género para dedicarse a otro. Tiene todos los condimentos de una buena película, de una buena secuela y es completamente disfrutable para todo el público –menos, calculo, para aquéllos de susto fácil–.

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ESCRITO POR gonzzCABJ

Escritor en ratos libres. Gamer por la noche. Cineasta en el futuro.

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