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¿Ya jugaste a... State of Decay?

Dead State nos propone sobrevivir en un mundo devastado por una epidemia zombi con mecánicas RPG, de crafteo y de gestión de recursos.

Calificación:


Desarrollador:  Undead Labs
Distribuidora:  Microsoft Studios
Lanzamiento:  5 de noviembre de 2013
Plataforma: Xbox 360/Xbox One/PC

Análisis basado en una copia digital del juego para Steam adquirida por el redactor


En "¿Ya jugaste a...?" recomendamos juegos de horror no tan recientes pero que vale la pena que descubras.
Cuando llegan las épocas de ofertas en plataformas como Steam, adquirir ciertos juegos a un precio tan reducido se vuelve una tentación difícil de evitar. A veces se compran “porque sí”, otras solo “porque están baratos”; la realidad es que se terminan adquiriendo más títulos de los que el tiempo nos permite disfrutar a pleno.

Creo que de este modo fue que llegó State of Decay a mis “manos” -por decir de algún modo, ya que solo está disponible en forma digital-, un juego que sinceramente no destaca por su apartado técnico o por ser original en su planteo, pero que sin embargo, cuenta con mecánicas muy interesantes y llega a sumergirnos de manera especial en este escenario tan visto como lo es el apocalipsis zombie. ¡Sí, nuevamente zombies! Y ya saben lo que pienso al respecto de este tipo de juegos… ¿Cómo qué no? Eso es porque aún no leen el análisis de The Final Station, ¡Haraganes, vayan a leerlo y vuelvan!

Ya podrán percibir por qué hago referencia a que no es un juego precisamente original, sin embargo les cuento de qué va. Desarrollado originalmente en el año 2013 por Undead Labs, State of Decay llego primero a Xbox 360 como juego descargable y posteriormente arribó a PC. Este videojuego nos propone sobrevivir en un mundo devastado por una epidemia zombie pero que, a diferencia de títulos como por ejemplo Left 4 Dead, Dead Island o Dead Rising (Bastante recurrente la palabra “Dead”, ¿no?), la gracia no está en reventar muertos vivos a palazos, sino en sobrevivir al más puro estilo This War of Mine... salvando las diferencias, claro está.
Un lindo amanecer en Trumbull, ideal para apalear zombies.
Nuestra aventura comienza cuando nos metemos en la piel de Marcus, un ciudadano común y corriente que se encuentra vacacionando -pescando para ser más exacto- a orillas de un lago en el Valle de Trumbull. Luego de una secuencia en que su compañero de viaje es atacado por horrendas criaturas putrefactas, comprende que las cosas son un poco más complicadas de lo que aparentan y, junto a un reducido grupo de supervivientes deberá buscar refugio para mantenerse a salvo de las hambrientas hordas zombies que claman por “zereeeebrozzzz”.

Esta primera parte del juego funciona a modo de tutorial y se nos explican cuestiones que formarán parte de esta aventura, tales como el combate, la exploración de los entornos y el sigilo. Lo realmente interesante comienza cuando llegamos a la primera ciudad, al primer refugio hecho y derecho, habitado por gente amistosa que nos abre las puertas a su comunidad. Es en este punto que el juego nos muestra su real naturaleza ya que nos encontramos ante un sandbox en todas las de la ley, con elementos RPG y mecánicas muy propias del género survival que hacen de este un título muy adictivo a la vez que entretenido.

Como sandbox cumple muy bien, brindando una amplia variedad de actividades que realizar, las que aparecen señalizadas en el mapa tal y como dicta el manual. Tenemos las misiones que hacen avanzar la trama principal y las secundarias que consisten en tareas como asistir a sobrevivientes que se encuentran asediados por zombies, despejar alguna vivienda completamente infestada también de zombies (¿¡De que iba a ser sino?!), dar caza a alguna de estas criaturas en particular o rescatar a alguno de nuestros aliados de una muerte segura, entre otras cosas. Lo usual.
Regla de oro para sobrevivir: Rapiñar todo lo que este a nuestro alcance.
Sin embargo el plato fuerte está en la parte de survival. Ahí es donde State of Decay muestra sus mejores cartas. Como decía, cuando llegamos al primer refugio –que funciona como base de operaciones- nos encontramos con un grupo de sobreviviente (cinco o seis como mucho) que, por supuesto, tienen necesidades. Por un lado, mantener a raya a los zombies que amenazan el perímetro de la base, lo cual hace que las municiones sean un bien muy preciado. Pero además, está la necesidad de alimentos, medicinas, combustible y materiales para construir nuevas dependencias las cuales nos proporcionaran distintas bonificaciones o mejorar las existentes.

Las mejoras que proporcionan estas construcciones benefician a todos los personajes. Podemos, por ejemplo, construir una biblioteca para darle un impulso a la inteligencia (aumenta la rapidez al momento de saquear), un centro de entrenamiento para mejorar la resistencia y habilidades de combate, una cocina para preservar los alimentos o un taller con el que fabricar municiones y reparar las armas desgastadas. También se pueden montar puestos avanzados e instalar trampas que nos permitirán tener un control casi absoluto de alguna porción del mapa.

 

Conseguir los recursos necesarios para suplir cada necesidad es muy fácil, simplemente vamos con nuestro personaje registrando los distintos puntos de interés que aparecen señalados en el mapa: viviendas abandonadas, fábricas, iglesias, restaurantes, etc. En cada uno de estos sitios hay objetos con los que podemos interactuar y ver que podemos rapiñar. Muchas veces encontramos armas, o medicinas que puede directamente usar nuestro personaje, y otras tantas pequeños alijos de recursos con los que se beneficiará la comuna.

Durante la etapa de exploración hay que tener cuidado de no hacer demasiado ruido, ya que esto atrae a los zombies y nos vemos inmersos en indeseables combates, los cuales muchas veces serán en situación de desventaja, por lo que correr y ponerse a salvo termina siendo la alternativa más viable. De cualquier modo, siempre podemos echarle el guante a alguno de los tantos vehículos que quedaron abandonados a su suerte en las calles de este pintoresco valle y tener un medio de escape más efectivo a la vez que seguro. Un detalle muy interesante es que los vehículos sufrirán desgaste y si bien podemos cambiar el que estemos usando por otro en mejores condiciones, los que dejemos quedarán en ese estado a lo largo de todo el juego… es decir, no se regenerarán ni aparecerán nuevamente. Es un pequeño detalle que suma mucho a la sensación de supervivencia en un mundo decadente.
Los vehículos, a pesar de su tosco control, serán el medio mas seguro para desplazarnos por el mapa.
En medida que pasemos tiempo saqueando los distintos lugares y combatiendo, nuestro personaje empezará a sentir cansancio, lo cual hace que la barra de resistencia empiece a disminuir en forma gradual limitando su máximo, o quizá pueda resultar herido lo cual hará lo propio con la barra de salud. Así como la resistencia nos permite correr y lanzar golpes, la salud medirá cuanto castigo podemos aguantar, y créanme que no es muy lindo tener que hacer frente a cuatro o cinco zombies cuando alguna de estas barras está limitada al 50%. La solución a esto es muy simple: descansar, recuperarse y dejar que otro se ocupe. Es en ese momento en que entra en escena el relevo, pudiendo controlar a otro de los sobrevivientes mientras quien ya realizó su buena acción del día descansa por un rato.

Porque en realidad, en State of Decay no hay un “Personaje Principal”, ¡Todos lo son!, las misiones principales y secundarias están ahí para que cualquiera las realice. El tema radica en que uno, como jugador, se empieza a encariñar con alguno de estos personajes y lo emplea para todo, en todo momento, hasta que se ve obligado a elegir otro mientras el “Chosen one” se entrega a los brazos de Morfeo.

Lo interesante de usar a otros personajes, es que si bien comparten ciertos parámetros o habilidades comunes (lucha, tiroteo, cardio e inteligencia), hay otras tantas que son inherentes a determinados sobrevivientes. Algunas resultan muy útiles, tales como vigor que aumenta la probabilidad de asestar golpes críticos, o liderazgo que mejora la amistad para con el resto de los personajes. Por contraparte, hay otras como “Ventas” o “Manualidades” que no tienen usos prácticos (son inútiles bah) pero forman parte de los rasgos de cada sobreviviente, porque recordemos, que son personas como cualquiera de nosotros, que se vieron presas de una situación para la cual no estaban preparadas.
Cada sobreviviente tiene sus habilidades y motivaciones que lo distinguen perfectamente haciéndolo único.
Todas estas particularidades conforman parte de los elementos RPG que hace a cada sobreviviente único. Incluso a la hora de construir ciertas estructuras en la base, será necesario contar con gente con cualidades especiales. Por ejemplo, si construimos un taller, es menester tener en la comunidad a un “experto en herramientas” para sacar el máximo de provecho a dicha instalación. Así que de repente, ese personaje inútil para combatir, pasa a tener vital importancia en otros aspectos.

Un punto muy importante a tener en cuenta  y que particularmente me gustó mucho, es que la muerte es permanente. Es decir, si vamos en plan Dead Island, es muy factible que terminemos partidos al medio –literalmente- por las hambrientas hordas de zombies que pululan por el mundo… Como explicarles la sensación de tristeza y/o bronca que genera esto cuando nos vemos superados en número, incapaces de correr o de arrojar otro golpe debido al cansancio y ver a nuestro personaje favorito perecer. A no desesperar: al ir ganando experiencia en combate y dominar los movimientos especiales que se desbloquean cuando llegamos al nivel máximo de cada habilidad, las chances de salir vivo en una situación adversa se incrementan enormemente… pero nunca hay que confiarse… aún lloro por la muerte de algunos compañeros caídos…

La verdad, como les decía al principio, el atractivo de este título está en sobrevivir. State of Decay lo hace muy, pero muy bien en ese aspecto. Conseguir recursos, rescatar sobrevivientes para sumarlos a nuestra comunidad, mejorar las relaciones con ellos, conocer sus historias, ayudarlos cuando se sientan mal o a cumplir alguna tarea en especial, mejorar la base, mudarnos a un espacio más grande cuando el lugar nos quede chico, en definitiva, este combo consigue mantenernos pegados por horas frente a la pantalla, con el agregado de que inclusive suceden cosas mientras no estemos jugando…
Construir y mejorar nuestra base será fundamental para sobrevivir en este apocalíptico mundo.
Ahora viene la parte en que se mira el otro lado de la balanza, y me refiero a los defectos que encontré en lo que duró mi experiencia con este título.

Dejando de lado la historia que es bastante normalita… bah, lo que uno esperaría en este tipo de juegos, el gran problema de State of Decay viene por el lado técnico, sobre todo en los controles y el apartado gráfico.

Por el lado de los controles, se sienten algo toscos, es decir, responden relativamente bien, pero no se sienten fluidos como en Dead Rising por poner un ejemplo. Muchas veces cuesta hacer que el personaje que controlamos suba una escalera o salte un cerco. Sin embargo donde más se nota este problema es a la hora de conducir… pero bueno, menos mal que hacer uso de vehículos es una mera excusa para trasladarnos del punto A al B y nada más. No es que sea horripilante, pero sin lugar a dudas, uno de los puntos más flacos del juego.
Las relaciones entre los distintos personajes juegan un papel importante, debiendo contener, ayudar y aconsejar a quien lo necesite. No hay mejor sobreviviente que uno feliz.
Metiéndonos en lo que es el apartado gráfico, para empezar, el juego se ve bien. Es decir, el mundo es detallado, se nota esa atmósfera apocalíptica al ver comercios y viviendas deterioradas, autos volcados aun humeantes y unos cuantos detalles más que son dignos de apreciar y que contribuyen enormemente a meternos en situación. El diseño de los personajes está logrado, al igual que el de los zombies donde encontramos algo de variedad, como por ejemplo los salvajes (zombies muy ágiles que corren en zigzag hacia nosotros), los aulladores (criaturas sin brazos que gritan alertando a los demás enemigos en cuanto nos ven) o los juggernaut (imponentes moles de carne tan resistentes como poderosas).

El problema está en los bugs, pequeños errores que podemos apreciar desde el comienzo mismo de esta aventura: Zombies que se quedan trabados en un árbol, otros que traspasan las paredes, el famoso poping (objetos que aparecen de repente), texturas que se ven algo feas, fondos que aparecen bruscamente, alguna que otra leve caída en los frames y animaciones poco más que correctas. Si cabe destacar que no hay pantallas de carga, logrando de este modo que la acción sea ininterrumpida y muy fluida.
La muerte es permanente, por lo que habrá que tener cuidado de no golpear al zombie equivocado.
Hay también otros problemas, que aunque menores no puedo dejar de citar: inconvenientes con el motor de físicas, un sistema de sigilo que existe porque si ya que en la jugabilidad no resulta práctico y algunos problemillas de la Inteligencia Artificial tanto de aliados como enemigos. En definitiva, son cuestiones que están presentes pero que no entorpecen el disfrute de un gran juego, pero hacen sentir que faltó algo de atención a la hora de pulir asperezas, más si tenemos en cuenta lo rico en detalles que es State of Decay.

Un punto que en lo personal me resultó extraño y/o curioso es la ausencia de un modo multijugador cooperativo. De haberse incluido nos encontraríamos ante un juego mucho mejor de lo que ya es. Solo resta esperar que en su inminente secuela se incorpore, ya que es algo que este título pide a gritos. 

Para cerrar lo referente a lo técnico, y por ende finalizar el análisis, solo queda hablar del apartado sonoro, el cual es correcto y ya. Las pocas melodías que podemos apreciar suenan muy de fondo y solo cuando estamos en nuestra base. Durante la exploración la única compañía serán comunicaciones por radio y el diálogo que podamos tener con alguno de los tantos personajes con los que interactuemos, amén de los gritos de los zombies que están muy bien.
¡Acelera maldita sea! ¡Acelera!

Palabras Finales:State of Decay es una aventura de terror que incorpora aquellos elementos tan característicos del género survival y los aplica realmente muy bien. Es verdad que no es un juego que destaque por su originalidad respecto a la ambientación ni por su apartado técnico, que cuenta con varios problemas. Sin embargo, la enorme cantidad de detalles, la atmósfera, los elementos RPG y sobre todo sus mecánicas de supervivencia compensan con creces sus carencias. Insisto en que un modo cooperativo hubiera calzado a la perfección, enriqueciendo enormemente la experiencia de juego. Si ya lo jugaron, bien por ustedes, pero sino, aprovechen a adquirirlo. ¡No se van a arrepentir!

Lo bueno:
-Un juego con una ambientación trillada que se las arregla para ofrecer una experiencia diferente
-Gran cantidad de detalles en lo que a la supervivencia se refiere
-Elementos RPG contribuyen a hacer único a cada sobreviviente

Lo malo:
-Una linda variedad de problemas en el apartado técnico
-El control de los vehículos
-Ausencia de un modo multijugador


Nota Final:

8
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ESCRITO POR Viejo Frank

Amante de los juegos, las series, películas y cómics... ¡Y del maldito rock n roll! Si no está jugando, está tocando su bateria.

1 Gritos :

  1. Concuerdo con todo lo que se expone en el articulo, es uno de esos juegos que a pesar de todos sus problemas no deja de ser mas que recomendable pudiendo llegar a ser muy adictivo, sobre todo las variantes Breakdown y Lifeline que se incluyen como DLCS y que están integradas en el pack que conforma la versión YOSE (Year One Survival Edition) que no es mas que un retoque del juego principalmente en el apartado grafico y de Texturas; Estas variantes son como retos de supervivencia que van aumentando de dificultad gradualmente.

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