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Análisis: Hellblade — un infierno psicológico como ningún otro

La nueva aventura de acción y puzzles de Ninja Theory es brutal, emotiva y oscura como pocas.

Calificación:


Desarrollador: Ninja Theory
Distribuidora: 
Ninja Theory
Lanzamiento: 8 de agosto de 2017
Plataforma: PC, PS4


Análisis basado en una copia digital del juego para Steam facilitada por Ninja Theory

El viaje al infierno es un tópico antiquísimo en la ficción, desde la Antigua Grecia con Ulises, pasando por la Divina Comedia, heroes han descendido a las llamas del averno por distintos motivos, casi siempre por alguno my personal. Sin embargo, Hellblade: Senua's Sacrifice es consciente de lo poco empapados que estamos con la mitología nórdica y celta, y nos lleva a transitar el camino hacia un infierno nuevo, Helheim. Senua es una joven que lleva un infierno dentro de sí misma y a pesar de ello, debe hacer un último sacrifico para recuperar lo que más ama. Ninja Theory plantea, entonces, un nuevo videojuego de acción en el que acompañamos a una joven a sortear las proezas más desafiantes de su vida. El viaje es personal y duro para Senua y como jugadores, nos mimetizamos fuertemente con ella, una clara muestra del poder narrativo de la aventura y de la fuerza del personaje, que no hace más que derrochar pura empatía.


Como otros juegos de Ninja Theory, Hellblade pone el foco en la experiencia narrativa. El título se vive como si nos estuviesen contando una antigua leyenda celta y es muy rico en trasfondo, tanto folclórico como psicológico, es decir, tanto el mundo de juego como Senua dan mucho de qué hablar.

Desde una perspectiva en tercera persona, exploramos un mundo claramente lineal, pero que da, de todas formas, una sensación de libertad que fomenta la exploración. Los escenarios tienen mucho contenido ambiental y se sienten muy vivos. En ellos se esconden secretos y unos tótems opcionales llamados lorestones que nos ayudan a entender un poco más de ese universo contándonos mitos sobre los héroes y mundos de Yggdrasil, el vasto árbol de la vida de la mitología nórdica.

En lo que respecta a Senua, Ninja Theory la concibió como un personaje complejo y delicado. Desde el vamos, la joven sufre de psicosis y esa terrible enfermedad mental, lejos de ser una mera anécdota, infecta todos los aspectos del juego. Los desarrolladores se aseguraron que experimentemos el viaje al infierno tal y como lo vive Senua.


Hay muchísimos videojuegos, especialmente en el género de terror, que tocan el tema de los trastornos mentales, de lo que es real y de lo que es alucinación o delirio. Ninja Theory consigue que sintamos el trauma de su protagonista como ningún otro al convertir a la psicosis en un elemento de la mecánica de juego. Al carecer de todo tipo de interfaz o tutorial, la experiencia jugable llega a niveles de inmersión formidables. Hay que sumar a esto, las voces que Senua escucha constantemente en su cabeza, que conversan entre ellas y con la propia Senua, además de que en ciertos momentos parece que nos hablaran a nosotros. Escuchar a estas voces es clave para entender las mecánicas de combate y resolver los puzles, aunque a veces nos pueden engañar, ¡ojo! Hellblade no nos dice nada de manera directa, entonces, y solo poniéndonos en la piel de Senua podremos ir descifrando las claves de este viaje al infierno.

Vale la pena mencionar en relación a la inmersión de la aventura que el apartado sonoro cumple con creces, especialmente con el sonido 3D, disponible si jugamos con auriculares, tecnología que suma muchísimo a la experiencia. Jugando de esa forma, las voces resuenan en todos nuestros cascos, algunas más cercanas, otras a lo lejos y sentirnos como la protagonista es más fácil.


Ya que los mencionamos, los puzles que vamos encontrando son diversos y se resuelven interactuando con el ambiente y aprendiendo a observar desde la perspectiva psicótica de Senua. Por momentos develamos caminos y escaleras ocultos, a veces buscamos runas en el ambiente para abrir portales e incluso transitamos laberintos. En este sentido, Hellblade por momentos es una aventura de exploración pura, al estilo walking simulator. Los puzles son coherentes con el ambiente y con lo que demanda la narración, y por ello no presentan un desafío muy alto, aunque sí requieren de tener un ojo bien ávido para saber cómo sortearlos.


Asimismo, a lo largo de la aventura nos esperan combates, aunque se nota que no son el foco principal del título porque no abundan en cantidad. Estamos hablando de peleas cuerpo a cuerpo en las que disponemos de una espada y no mucho más para abatir a un buen puñado de enemigos, que generalmente caen en grupos, a excepción de los jefes. El sistema es simple, no tenemos muchos combos, pero si bastantes combinaciones como para que se antojen divertidas las peleas.

El sistema de combate también está pensado para que las voces de Senua cumplan un rol crucial al intentar enseñarnos cómo combatir. Las peleas son intensas también, aunque no difíciles una vez que le hayamos agarrado la mano al asunto. Eso sí, el juego se las ingenia para garantizarnos la muerte al menos un par de veces, pero por cuestiones narrativas, Senua no puede morir en la historia, de modo que Ninja Theory forjó un rollo muy ingenioso en torno al Game Over, la motivación de no morir y la idea de muerte permanente que no queremos destripar para no arruinarle la experiencia a nadie.

Hay que notar, igualmente, que la cámara durante el combate permanece muy pegada a Senua, de modo que se vuelve incómoda y hasta a veces es la culpable principal de que nos asesten algún que otro golpe. La poca variedad de enemigos es otro de los pocos puntos flojos que podemos reprocharle.


A nivel técnico es sublime, con valores de producción dignos de un desarrollo AAA. Los infernales parajes lucen bellísimos y están recreados con un realismo que quita el aliento. Los personajes son dignos de aplausos y, como en todo juego del estudio, destacan en expresiones faciales y animaciones. Se nota que a Ninja Theory se le da muy bien la captura de movimiento. Mención especial al Modo Foto, que permite capturar todo ese esplendor visual con las mejores capturas. Y considerando que Senua, como los esquizofrénicos, nunca nos dirige la mirada durante la aventura, el Modo se vuelve necesario para tomarle una foto de frente.

Jugando en PC hemos experimentado un rendimiento envidiable, con framerate estable y solo algunas pequeñas fallas de texturas y físicas en ocasiones. El tiempo de carga inicial puede ser largo, pero considerando que no hay otras pantallas de espera durante la aventura, tiene todo el sentido del mundo. Recordemos que quienes juegan en PS4 Pro pueden elegir 60 fps estables o sacrificar fluidez para un mayor esplendor gráfico a 30fps. No hemos jugado esa versión, así que nos reservamos la opinión.

El sonido es magnífico, como se mencionó, y destacamos las actuaciones de voz, un elemento más que, sumado a las expresiones faciales y a la música, convierte a Hellblade en un videojuego que sí sabe vender emociones intensas, dando lugar a lo épico y a lo emotivo por igual.



Palabras Finales:
Hellblade: Senua’s Sacrifice es un título que no pasa desapercibido en la industria, especialmente cuando se trata de un proyecto “de autor” que logró perfilarse con niveles de producción AAA. Es decir, pocas veces el videojuego AAA y el arte han coqueteado tan de cerca. Su importancia circunstancial probablemente les importe poco a los jugadores y por eso quiero dejar en claro que como experiencia de juego, de unas 8 horas de duración, es simplemente memorable. Podría empezar a buscar personajes tan intimistas como Senua en otros videojuegos, y desafíos tan intensos y empáticos como nuestro viaje a Helheim. Pero no lo voy a hacer, porque me quedaría muy corta: prácticamente no existen.

Lo bueno:
- El mundo del juego y la historia están hechos para atraparnos, ¡y lo logran!
- Senua es un personaje especialmente complejo y marca un precedente en la forma de plasmar trastornos psicológicos en los videojuegos
- A nivel técnico es digno de aplausos
- La propuesta de juego es variada y entretenida

Lo malo:
- El sistema de combate tiene algunas pegas

Lo feo:
- Todos los juegos tienen bugs de físicas... pero en uno tan serio e inmersivo como Hellblade, se sienten más ridículos que de costumbre, ¡ja!



Nota Final:

9.5
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ESCRITO POR Florencia Orsetti

Editor in Chief y fundadora de SHD. Aficionada por el horror tanto en videojuegos como en cine y literatura, tiene varios años de experiencia en redacción periodística. Seguidora y promotora de videojuegos independientes.

4 Gritos :

  1. Como experiencia audiovisual, un 10. Como videojuego, un 5, bastante mediocre.

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  2. Tal vez lo que hace falta es que cambiemos el concepto que tenemos de videojuego. Es muy debatible eso que dices de qué es malo como videojuego. Es una experiencia integral y como tal funciona, como dice este review

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  3. Lo que mas me disgusto del juego fueron sus cinematicas con actores reales, o sea no importa que tan difuminado esté, se ve tan mal cuando Senua interactua con un personaje hecho con actores, me sacaba muchisimo de la inmersion...

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