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Análisis: Wolfenstein II The New Colossus — Matar Nazis nunca fue tan divertido

Terror Billy está de vuelta en Wolfenstein II, segunda entrega del shooter de acción violenta, esta vez ambientado en un Estados Unidos alternativo, controlado por los Nazis.

Calificación:


Desarrollador: Machine Games
Distribuidora: Bethesda
Lanzamiento: 26 de Octubre de 2017
Plataforma: P, PS4, Xbox One

Análisis en una copia digital del juego para Steam facilitada por Bethesda.

Desde su debut en 1992, el capitán Joseph William Blazcowicz, solo sabe de una cosa: Matar Nazis. Ya sea con armas convencionales o futuristas, cuchillos o hachas, haciendo uso de poderes esotéricos o granadas, escapando de los fríos calabozos de una pixelada prisión alemana o atacando un ostentoso castillo medieval ocupado por las fuerzas del Reich, para “Terror Billy” el objetivo siempre fue el mismo… diezmar a nivel genocida las fuerzas de ese “villano perfecto” que dejo como legado la segunda guerra mundial.

Ahora, uno podría pensar que luego de veinticinco años esta tarea podría volverse aburrida, repetitiva y cansina… ¡JA! Machine Games y Bethesda vuelven a la carga para demostrar cuan equivocados pueden llegar a estar aquellos a quienes se le cruce dicha idea por la cabeza. Blazcowicz está de vuelta para tirarnos por la cara Wolfenstein II: The New Colossus, un shooter de corte tradicional, cargado de acción, diversión y mucho gore, que se aparta radicalmente de aquellos FPS forjados con el molde Call of Duty… ¡Matar nazis nunca fue tan entretenido!

Wolfenstein II: The New Colossus (WTNC) es la secuela directa de The New Order, título que resucitara en 2014 una de las sagas más queridas y emblemáticas del género. Esta nueva entrega continua con los lineamientos de su predecesor, aunque pule y refina todos sus aspectos al máximo, en pos de brindar una experiencia a la vieja escuela en lo que a jugabilidad respecta, acompañada de un guion digno de Quentin Tarantino y una poderosa narrativa; un agregado pocas veces visto en un FPS.

El hacha es la herramienta ideal para despachar enemigos sigilosamente.
Para quienes no estén al tanto, Machine Games nos lleva a un universo distópico de ciencia ficción, una ucronía en que las fuerzas del Reich han conquistado el mundo. Los únicos que pretenden hacer frente a esta temible maquinaria de guerra, es un pequeño grupo de rebeldes que se niegan a resignar su libertad y que están dispuestos a hacer cualquier cosa para recuperarla… y cuando digo “cualquier cosa” es literalmente “CUALQUIER COSA”. Por imposible o alocado que parezca un objetivo, si se considera de vital importancia para alcanzar su fin, este pintoresco grupo estará allí arriesgando su cuello sin miramientos.

Como es costumbre, desde el primer juego de la saga, asumimos el rol de… ¡Sí, adivinaron! B.J. Blazcowicz (AKA Terror Billy), comenzando nuestra aventura exactamente en el mismo punto que concluye la precuela ¿Qué cómo termina? Yo más bien les preguntaría queridos lectores ¿Cómo puede ser que aún no hayan jugado a The New Order? Vayan ya mismo a hacerlo, ¡No sean herejes, che! Hablando en serio, desde ya les anticipo que no voy a ahondar demasiado en la historia en sí, porque caer en spoilers es inevitable…  Solo voy a decir al respecto que los eventos por venir tienen lugar cinco meses más tarde, que la lucha contra el nazismo se intensifica debido a un aumento en las filas rebeldes… y que comenzamos el juego con el protagonista en una silla de ruedas, repartiendo balazos a diestra y siniestra.


Nuevamente nos encontraremos con escenarios bastante lineales, pero que dan la suficiente libertad como para aprovecharlos en pos de nuestro estilo de juego: A los tiros por la vida o haciendo uso del sigilo. Es sorprendente lo bien implementado y la utilidad que tiene esto de moverse por las sombras, buscando el modo de matar enemigos -sobre todo comandantes- sin que nos vean, ya sea con una pistola silenciada o haciendo uso de afiladas hachas de mano. Sin duda, una alternativa a nivel gameplay más que interesante para un título, como decía, de factura tan clásica. De todos modos, tarde o temprano vamos a tener que calzarnos una escopeta en cada mano y salir a repartir plomo a todo lo que se mueva… y justamente ahí está lo divertido, en lo variado de su jugabilidad.

De más está decir que las mecánicas de combate funcionan a la perfección. Es un juego sumamente fácil de comprender, de disfrutar, y eso se debe en gran medida a unos controles simples e intuitivos. Eso sí, por muy frenético y violento que WTNC pueda parecer, hay que entender que no es DOOM. El título de ID nos incitaba a ir corriendo a toda velocidad, disparando y destripando con nuestras propias manos a las interminables hordas demoníacas. Aquí si bien se puede hacer lo mismo, es menester buscar coberturas, saber cuándo retroceder, ser astutos y entender que BJ es tan solo un hombre… probablemente el bastardo más duro y afortunado, pero un hombre a fin de cuentas.

¿Ven? ¡Esto es lo que pasa cuando se comportan como idiotas!
Eso sí, lo que este “hombre” tiene, es una facilidad increíble para convertirse en una bestia asesina, en una perfecta máquina de matar. Para sembrar el terror contamos con un arsenal compuesto por ocho armas: pistola, escopeta, ametralladora, fusil, lanza granadas, rifle láser, hachas arrojadizas y granadas, las que podremos llevar encima en todo momento. Pero también hay otras cuatro, bastante más grandes y pesadas, como la gatling gun o el lanzallamas, cuyo poder de fuego es devastador. Cabe acotar que estas últimas no las podremos llevar con nosotros cuando toque, por ejemplo, subir una escalera o sumergirnos en el agua. Lo bueno es que las encontraremos una y otra vez, con bastante frecuencia.

Un bonito detalle es que las armas pueden potenciarse con kits de mejoras que encontraremos dispersos por los niveles. Gracias a ello, vamos a poder activar hasta un máximo de tres upgrades por arma. Por ejemplo, el fusil permite agregar una mira, mayor capacidad de munición en el cargador y balas perforantes, ideal para reventar enemigos acorazados.

Además, a todo este arsenal se suman una serie de artilugios high-tec, como la coraza ariete con la que podremos atravesar muros, el arnés constrictor que nos permitirá pasar por pequeños conductos y los zancos de combate, indispensables para realizar saltos dobles, habilidad que nos dará acceso a áreas de otro modo inalcanzables. Y si todo esto pareciera poco, también disponemos de una serie de ventajas que conseguiremos de acuerdo a nuestro estilo de juego, las cuales mejoran la salud, puntería, resistencia al daño o velocidad al movernos agachados, entre otras cosas.

Te tengo en la mira, nazi.
Como podrán apreciar, las opciones son muchas y la variedad está a la orden del día… pero ¿Y qué hay que hacer? Tanto hablar de matar aquí y allá, de habilidades y armas, casi se me olvida contarles el meollo de la cuestión. Desde una Manhattan destruida e infestada de radiación por una explosión nuclear, pasando por un Roswell controlado por el Ku Klux Klan o una Nueva Orleans cuya población es fusilada a sangre fría en las calles, a una estación espacial en Venus, el fin en WTNC es joder a los nazis a lo largo y ancho de Estados Unidos.

Será entonces que toque cumplir con ciertos encargos que nos irán asignando los tripulantes del Martillo de Eva, el submarino que robáramos en la primera parte, que hará las veces de base. Como Blazcowicz no sabe ni puede decir que no a nada, allí iremos a alguno de los citados lugares en busca de información, de una bomba atómica o a contactar con alguna facción rebelde... ya saben, lo cotidiano. También se nos asignaran misiones secundarias, como buscar determinados objetos, robar tecnología o alimentar a un cerdo. Y no, no es broma.

Hay un tipo de misión secundaria especial que consiste en matar comandantes para disminuir la influencia del Reich en el suelo americano, a las cuales podremos acceder (aproximadamente) a mitad de la historia. En ese momento podremos hacer uso de un cacharro conocido como la Maquina Enigma, un aparato que nos permitirá descifrar –minijuego mediante- un código que revela la ubicación del objetivo a despachar. Sin lugar a dudas, un agradable incentivo para re-visitar los escenarios que hayamos dejado atrás.

"El Batido de Fresa" es una secuencia digna de Inglorious Bastards.
Notarán que al comienzo del análisis, destaqué que una de las principales características de WTNC eran su guion y su “poderosa” narrativa. Tal vez crean que es exagerado decirlo de ese modo, pero créanme que es así: Estamos ante un videojuego que logra una extraña mezcla entre un drama bien crudo con secuencias de humor dignas de una serie B de bajo presupuesto. Y sin embargo, ni aun así me quede con la sensación de que el juego derrapara. Es exquisito el tratamiento que Machine Games le ha dado al argumento, a los giros y por sobre todas las cosas, a los personajes.

Tanto Blazcowicz como sus compañeros rebeldes tienen personalidades muy marcadas. Resulta sumamente interesante ver la evolución que van teniendo a medida que avanza la historia, como se relacionan entre ellos, descubrir que los motiva a seguir luchando, a resistir y a no ceder un centímetro ante los ocupantes de su suelo… porque están cansados, hartos de que les digan que hacer, como vestir y como pensar. Son un rejunte de personas que están psicológicamente rotas, cuasi locas, que enfrentan a un enemigo virtualmente indestructible, y que aun así, continúan adelante con su sueño de libertad.

Cada personaje es único y es encantador el modo en que pude conectar con ellos, como llegue a interesarme por sus vidas y por dar un seguimiento a las sub-tramas que se desprendían en consecuencia. No obstante, lo más interesante de este aspecto es conocer detalles acerca de la complicada infancia de Terror Billy. Eso ayuda a comprender las razones de su odio visceral para con los nazis y por qué jamás se detendría hasta haberlos exterminado, aun cuando su condición física y psíquica se encuentre prácticamente deteriorada.

Frau Engel, uno de los mejores y mas carismáticos enemigos que un videojuego supo dar.
¡Ah!, pero sí de personajes fuertes hablamos, no puedo dejar de mencionar a quien luego de haber jugado a este título, considero una de las mejores villanas del mundo de los videojuegos: Hablo por supuesto de Frau Engel. Esta general conocida como “la cazadora de terroristas” es el mal encarnado, es el sadismo en su máxima expresión… y lo que es peor, disfruta siéndolo. Pocas veces un juego me generó tantas, pero tantas ganas de querer destruir al enemigo de turno, y es que esta mujer hace ver a Vaas Montenegro como un bebé de pecho.

Es curiosa la ambivalencia de sentimientos que me generó la aparición este nefasto personaje. Verla en escena me produjo odio, porque es un perro de presa que va incansablemente tras nuestros pasos, porque ha llevado su rivalidad con Blazcowicz a un ámbito personal. Pero por otra parte, estaba deseoso de que volviera a aparecer, ya que brinda alguno de los mejores momentos del juego.

Estos elementos constituyen y dan lugar a una historia fascinante, digna como dijera al principio, de una película de Tarantino. Y no es exagerar, porque según veo yo, tanto The New Order como The New Colossus beben en varios aspectos del maravilloso filme Inglorious Bastards. El papel de Frau Engel es perfectamente equiparable al del coronel Hanz Landa. Incluso el Hitler de WTNC –cuya entrada en escena es brillante a la par de original- parece arrancado de un guion de índole “tarantiniana”.

Si supieran que lo que llevo entre manos es algo mas que un simple matafuegos, no estarían conversando tan tranquilos.
Llegado este punto solo puedo decir que Wolfenstein II: The New Colossus es un juego excelente, aunque tiene ciertas cositas que no me gustaron o que al menos, no terminan de cerrar del todo. Por ejemplo, la IA enemiga está bien, aunque... por momentos los soldados del Reich se comportan como idiotas que corren en fila hacia la retícula de nuestro rifle para que les volemos la cabeza cual patitos de feria, situación bastante frecuente en escenarios cerrados. Otra de las cosas que no me resultó agradable, fue chocarme en ciertos escenarios con alguna que otra pared invisible. También son molestos los saltos de dificultad que suelen darse, pero a base de que el juego nos arroja una cantidad absurda de enemigos que pueden llegar a reventarnos en un par de segundos. No son cosas demasiado graves, pero están ahí y sentí que debía mencionarlas.

Para finalizar resta adentrarnos en los aspectos técnicos. Y qué decir, gráficamente se ve muy bien, presentando efectos bastante llamativos, tales como el fuego, la luz o el haz disparado por un cañón láser. Los escenarios son variados, cada cual poseedor de un encanto distintivo y llenos de detalles. Se echa en falta la posibilidad de poder interactuar con más objetos e incluso de poder destruir los entornos, aunque entiendo que son detalles que se relegaron para ofrecer un suave y fluido. El diseño de personajes, tanto enemigos como aliados, es realmente notable, aunque se nota un dejo de haraganería en alguno de los secundarios que desentonan con el resto. Lo mismo sucede con algunas texturas presentes en los niveles, que se notan poco trabajadas.

Respecto a lo sonoro, las armas se escuchan condenadamente bien, puesto que se sienten poderosas. Por otra parte, la banda sonora acompaña la acción sobradamente bien, aunque en este aspecto las palmas se la lleva la música de los discos que encontramos dispersos por los niveles. Lamentablemente estas bellas rolas, que son ni más ni menos que clásicos del rock re-versionados al estilo alemán, solo podemos disfrutarlas desde el menú de objetos coleccionables. Otro detalle es la interpretación de voz, que en ingles está muy bien, pero en español deja que desear.

Hagamos que la américa-nazi sea libre nuevamente.
Palabras Finales:
Wolfenstein II: The New Colossus mejora todos los aspectos de su predecesor, desde la jugabilidad a su historia, que presenta alguna de las secuencias más divertidas y originales que he podido apreciar en un FPS. “Matar Nazis nunca fue tan divertido” y esta afirmación se sustenta en lo variado de su gameplay y sobre todo, en su historia, porque, ya sea que eligiera correr para desintegrar enemigos con un cañón láser o moverme sigilosamente con el fin de abrirles la cabeza a golpes de hacha, tenía como fin una sola cosa: avanzar en la trama, ver como Blazcowicz y ese rejunte de locos que lo acompaña evolucionaban, crecían y seguían luchando por aquello en lo que creen, la libertad. Tiene sus pegas, sí, pero nada grave, la experiencia de juego permanece intacta de principio a fin. A disfrutar nuevamente de una de las sagas más longevas y apreciadas dentro del mundo del gaming.

Lo bueno:
- Wolfenstein está de vuelta y más lindo que nunca.
- Matar Nazis nunca fue tan divertido.
- La historia, el guion, los personajes y su evolución, en especial Blazcowicz y Frau Engel.
- Las posibilidades y variantes que se presentan a nivel jugable.
- Misiones secundarias que aportan rejugabilidad y duración.

Lo malo:
- La IA por momentos actúa como idiota.
- Aumentos en la dificultad a causa de arrojarnos enemigos por los cuatro costados.
- La actuación de voz en español deja que desear.
- Algunas texturas presentan una calidad inferior al resto y desentonan.



Nota Final:

9

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ESCRITO POR Viejo Frank

Amante de los juegos, las series, películas y cómics... ¡Y del maldito rock n roll! Si no está jugando, está tocando su bateria.

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