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Análisis: SUFFER — el sucesor de Doom punk y anarquista

Suffer es un FPS que de algún modo recoge el espíritu punk y lo mezcla con el frenesí de clásicos como Quake y Doom.

Calificación:



Desarrollador: Shawn Perolis
Distribuidora: Anarchy Softworks LLC

Lanzamiento: 11 de diciembre de 2018
Plataforma: PC

Análisis basado en una copia digital del juego para Steam facilitada por Shawn Perolis

El punk era una música muy simple y cruda, a veces descuidada. Un estilo sencillo, de melodías agresivas, letras en contra del sistema, acompañadas de bajos y guitarras que se caracterizaban por sonar distorsionados. Este sonido característico, fue el acompañamiento perfecto para un movimiento, un fenómeno estético-filosófico que surge sobre mediados de los `70 y que posteriormente se convirtió en una cultura con sus propios códigos, lenguaje y vestimenta. Sin lugar a dudas, uno de los emblemas más característicos y conocidos de esta contra-cultura es el de la Anarquía (Una gran letra A dibujada dentro de un circulo); símbolo que ha sido usado históricamente para representar actitudes de rebeldía.

Suffer es un FPS que de algún modo recoge el espíritu punk y lo mezcla con el frenesí de clásicos como Quake, solo que en un entorno más urbano y caótico. El título desarrollado por Shawn Perolis se siente como si fuera en contra de la corriente de lo establecido actualmente. Porque si bien es cierto que los shooters de aspecto retro son bastantes frecuentes hoy días, no es muy común toparse con un juego como este. Texturas de baja resolución, líneas de escaneo (que dañan la vista), una paleta de colores bastante oscura con algunos tonos saturados, mezclada con una banda sonora ruidosa, agresiva, no es una combinación de lo más encantadora… ¿O si?




Para ser sincero, en mi caso particular, cuando comencé a jugar, sentí como si estuviera bajo el efecto de alguna droga alucinógena. Era como si fuera corriendo por las zonas más sórdidas de Camden Town, entre paredes grafiteadas, haciendo “fu** you!” a cuanto policía viera (Sí, hay un botón destinado a hacer eso) y disparando a todo lo que se mueva. Eso sí, no me pregunten qué es lo que me motivaba a seguir adelante, puesto que la historia… bien gracias. Que decir, en Suffer tomamos el papel de una figura aparentemente femenina –una ninja- que deberá recorrer un buen puñado de escenarios (75 para ser exacto) eliminando a policías, zombies y ojos flotantes. Esta especie de encarnación de espíritu de la anarquía tendrá que librar a este mundo surrealista de todo lo que lo oprime y ya. Fin. Es todo lo que logré entender.

Como podrán ver, los enemigos son en su totalidad arquetipos que podemos ver en otros juegos. Los policías son como los enemigos básicos de Wolfenstein. Estos deambulan de un lado a otro y nos disparan en el preciso instante en que nos ven. Los ojos flotantes son muy similares a los que encontramos en Doom, solo que estos disparan cohetes que causan mucho daño. Finalmente los zombies… bueno… Estos se comportan igual en todas partes. Ah, y también hay unos caballeros templarios, aunque la verdad no se porque están ahí... supongo que para aumentar la sensación de estar bajo efectos del LSD.



Por su parte, nuestra protagonista cuenta con una katana para atacar cuerpo a cuerpo y un repertorio de armas de fuego bastante convencional: escopetas, pistolas, ametralladoras, es decir, lo básico. Un detalle que llama la atención, es que siendo que se trata de un juego muy rápido, para disparar primero haya que “apuntar” con el botón izquierdo del ratón y abrir fuego con el derecho. Esto que parece un detalle al pasar, hace que la velocidad de movimiento se reduzca, aunque por increíble que parezca no molesta ni entorpece la dinámica del juego.

Respecto al diseño de niveles de Suffer, está bien y son relativamente variados. Hay escenarios que son pasilleros como los FPS clásicos, pero hay otros que presentan secuencias de plataformeo que los dotan de cierta “verticalidad”, por decirlo de algún modo. Lo interesante es que gracias a ello, se aprovecha la movilidad de nuestro personaje, que cuenta con mecánicas como saltos dobles o el clásico “dash” que agrega una marcha más a la velocidad de movimiento. Esto será vital no solo para conseguir sortear ciertos obstáculos, sino también para evitar los disparos enemigos. Si no se tiene el cuidado suficiente, se puede llegar a morir un suspiro, ya que la dificultad es bastante elevada.



Como comentara párrafos más arriba, Suffer presenta un apartado técnico digno de los ´90, aunque no es de lo mejor que haya visto. Intenta recrear un estilo comic, aplicando líneas de contorno negras a todo lo que se ve en pantalla. A ver, la idea no es mala y le da un toque de originalidad, pero se va todo al tacho con las benditas scanlines que no solo dificultan ver a los enemigos a lo lejos, sino que resultan molestas a la vista. Respecto al apartado sonoro, se compone de una banda de sonido original, que cumple decentemente con su cometido. Las rolas son de corte punk, aunque alterna con algunas melodías más densas y pesadas. 

¿Y qué más puedo decir? La verdad que no mucho, puesto que esto es todo lo que ofrece el videojuego. No obstante –nobleza obliga- he de resaltar algunas cuestiones que no terminaron de convencerme. Por un lado, marcar que solo hay tres tipos de enemigos y se repitan nivel tras nivel. Otro punto es que el aspecto visual no ayuda, pero no porque pueda resultar poco llamativo, sino por las líneas de escaneo. La decisión de haberlas incluido (estimo que para darle un “toque” más retro) en mi opinión no fue muy acertada, debido a que pasada media hora debía dejar de jugar para descansar la vista. Por último, que el objetivo siempre sea el mismo no aporta variedad o desafío alguno, lo cual hace que haya poco incentivo para volver a jugar.


Palabras Finales:
Suffer se deja disfrutar, especialmente si eres alguien nostálgico o que busca es pasar un rato reventando enemigos a la vieja usanza. Pese a sus desaciertos, el juego se siente satisfactorio y ofrece buenas cotas de acción sin demasiadas pretensiones. En mi opinión, es uno de esos títulos que solo le recomendaría a un tipo de usuario muy particular: Aquel que disfruta de los FPS de antaño en su estado más puro. Obviamente no es que este sea el mejor exponente del género, pero como una alternativa a Doom o Wolfenstein 3D está más que bien.

Lo bueno:
-Acción pura y dura a la vieja escuela.
-Mecánicas de movimiento variadas para un FPS de corte clásico.
-Diseño de niveles variado.

Lo malo:
-Es repetitivo.
-Las líneas de escaneo causan un efecto contraproducente en el usuario.
-La rejugabilidad es nula.
Nota Final:

6

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ESCRITO POR Viejo Frank

Amante de los juegos, las series, películas y cómics... ¡Y del maldito rock n roll! Si no está jugando, está tocando su bateria.

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