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Peli-Review: Nosotros (Us, 2019)


Por Cristian Farias

Jordan Peele se ha consagrado como un importante director de forma muy rápida. Solo necesitó escribir y dirigir “Get Out” para revolucionar el mundo del cine de terror. Dicha película marcó un hito y, como era de esperarse, la nueva obra del susodicho director generó expectativas desde el primer día.

Personalmente (repito, personalmente) creo que Get Out está un poquito sobrevalorada. Cuando digo sobrevalorada, me refiero íntegramente al aspecto cinematográfico, no hablo del trasfondo político y social que se deja ver a lo largo de la cinta. Por tal motivo, sinceramente, creí que Us iría por el mismo camino, lo cual no me generaba el mayor de los entusiasmos.

Que equivocado estaba.

Si bien Us arroja alguna que otra indirecta a la sociedad, definitivamente esta obra se distancia de su predecesora en varios aspectos. Me cuesta definir si es mejor o peor que Get Out y, quizá, sea mejor no hacerlo ya que, creo, la mejor manera de describirlas es decir que son distintas así. Una vez establecida mi opinión de Get Out, y sin meterla en este asunto, voy a hablar brevemente sobre Us.

Us nos cuenta la historia de una familia afroamericana de clase media que se ve acechada y atormentada por sus doppelgängers. ¿Qué es un doppelgänger? Bueno, es una palabra alemana que se utiliza para definir a tu “doble caminante”, algo así como la versión maligna de tu ser (a menos que vos seas la versión maligna de tu contraparte, que vendría a ser la versión buena… bueno, la idea es esa). Ahora que sabemos qué son los doppelgängers (en adelante las copias, porque me cuesta mucho escribir doppelgänger), estos surgen durante las vacaciones de la familia. Estas copias quieren eliminar a toda costa a nuestros protagonistas y, tanto los protagonistas como nosotros los espectadores, nos iremos enterando conforme avance la cinta sus orígenes y sus motivaciones.


Es importante destacar que no se usaron dobles ni gemelos para las copias, por lo que, siendo cuatro personajes principales, tenemos un total de ocho interpretaciones presentes en el largometraje y, definitivamente, son todas realmente buenas. Comencemos por Evan Alex, quien interpreta Jason, el hijo menor, tímido e introvertido de la familia Wilson y que, por otro lado, encarna a su contraparte Pluto, un niño cuya mejor descripción podría ser la de salvaje. Le sigue Shahadi Wright Joseph, quien hace las veces de la hija mayor (Zora) y de Umbrae. Una se comporta como la hija rebelde en etapa de crecimiento, pegada al celular y, como toda hermana mayor, atormentando al menor. La otra, sin demasiada complejidad, solo quiere deshacerse de Zora sin tantas vueltas. Proseguimos con Winston Duke, quien se encarga de dar vida al Gabe, padre de la familia Wilson. Duke no solo es uno de los encargados de llevar a cabo el alivio cómico del filme, sino que también es uno de los personajes más desarrollados, estableciéndolo como un ser alegre siempre que pueda, pero que sabe proteger y priorizar a su familia por sobre todas las cosas. Su doppelgänger, Abraham, contrario a él y de forma similar a Umbrae, solo se enfoca en cumplir su objetivo de deshacerse de Gabe.

Llegamos, así, al plato fuerte. Una interpretación que requiere un párrafo aparte para hablar al respecto. Una actriz que comenzó a despegar su carrera en 12 Years a Slave y que, desde entonces, no hace más que tomar vuelo y remontarse cada vez más alto. Evidentemente, estamos hablando de Lupita Nyong’o. Debo quitarme el sombrero ante tan tremenda actuación, la cual se complementa maravillosamente con un desarrollo preciso del personaje. Una actriz talentosa que tiene como soporte un guion sólido, solo puede dar como resultado este tipo de actuaciones.

Tanto Adelaide Wilson como su némesis Red son los personajes más complejos y mejores desarrollados del largometraje. Por un lado, Aledaide lidia con traumas del pasado, mientras no solo lucha por salvar su vida y sobreponerse a las adversidades que está viviendo, sino también tiene que asimilarlas mientras protege a sus hijos y ayuda a su esposo. Por otro lado, el antagonista apegado a Adelaide también posee el arco más competo de las copias. Es Red quien entabla el primer contacto con los Wilson, explica sus orígenes y motivaciones casi hasta hacernos empatizar, sin lograrlo (afortunadamente) pero si permitiendo comprender la complejidad de estos seres.

Complementan el elenco una familia amiga de los protagonistas, quienes realmente no tienen mucho desarrollo ni profundidad como para dedicarles más palabras que esta mención. Solo Elisabeth Moss merece ser destacada, ya que su performance es la única que sobresale de los integrantes de esta segunda familia.

Hablando de destacar, la música se lleva las palmas. La composición en general está a la altura de lo que el director quiere transmitir con las imágenes. Es de esos trabajos que no solo acompañan a la cinta, sino que la complementa e incrementan exponencialmente el impacto de lo que se nos muestra por pantalla.

Todo esto, sumado a una gran dirección de Peele da como resultado una película escalofriante. Son pocos, a mí parecer, los directores de terror que sepan transmitir esa sensación de incomodidad, miedo y tensión sin los clásicos Jumpscares. Jordan Peele se ha reservado un pedestal en esa escasa lista. Y es que realmente hacía mucho tiempo que no sentía escalofríos mientras veía una película de terror en el cine. La atmósfera, las escenografías, los planos, los ruidos y los silencios. Absolutamente todo, acompañado por la música con unos coros infantiles, genera una tensión constante, esa tensión que solo puede describirse con una palabra: Miedo. Ya de por sí, el concepto de doppelgänger es un tanto terrorífico. Si a eso le sumamos personajes con los cuales logramos empatizar, incertidumbre constante de lo que pueda sucederles y sin saber de qué son capaces estas copias, sentimos un miedo constante. Miedo de lo que pueda llegar a aparecer, miedo de lo que vemos, miedo de lo que no vemos, miedo de lo que oímos. Realmente son nulos los Jumpscares que se ofrecen en casi dos horas de película y eso se agradece muchísimo porque eso demuestra que estamos ante una autentica película de terror, de esas que últimamente escasean.

A lo largo de la película, se nota la cantidad de homenajes que hay hacia otras cintas. Homenajes más o menos sutiles, pero están todos ahí. Homenajes que no son ningún misterio, ya que antes de filmar Us, Jordan encomendó a los actores que vean una serie de 10 películas. Por si les interesa, esta es la lista:

1. Dead Again (Kenneth Branagh – 1991)
2. The Shinning (Stanley Kubrick – 1980)
3. The Babadook (Jennifer Kent – 2014)
4. It Follows (David Robert Mitchell – 2014)
5. A Tale of Two Sisters (Jee-woon Kim – 2003)
6. The Birds (Alfred Hitchcock – 1963)
7. Funny Games (Michael Haneke – 1997)
8. Martyrs (Pascal Laugier – 2008)
9. Let the Right One In (Thomas Alfredson – 2008)
10. The Sixth Sense (M. Night Shyamalan – 1999)

Como si todo eso no fuera suficiente, el director hace lo que quiera con nosotros los espectadores, ya que se da el lujo de incorporar momentos genuinamente cómicos. No estoy hablando de humor físico o absurdo, sino de situaciones que simplemente surgen, situaciones que son ejecutadas maravillosamente por los actores. Esas escenas, por escasos momentos, te dan una ligera respiración antes de atacarte nuevamente con más terror.

Calificación:

Lo bueno:
- La película es impredecible, uno no sabe qué va a suceder y eso ayuda muchísimo para atrapar al espectador y llenarlo de incertidumbre hasta el final
- La actuación de Lupita Nyong’o.
- En una época donde el terror se ha vuelto un tanto repetitivo y escaso de nuevas ideas, Peele sabe traer al doppelgänger. Un ser que no se ha explotado lo suficiente en el cine.
- La narrativa. Sin entrar en spoilers, durante a lo largo de la película se desarrollan “bloques”. Cada uno de estos bloques está narrado de una forma que bien podría ser un estilo narrativo de una película en particular, no de una parte de una película.
- El humor. No sé si es por su naturalidad o porque uno necesita descansar entre tanto y tanto, pero el humor funciona, y muy bien.

Lo malo:
- A veces menos es más. Yo podría haber disfrútalos lo mismo (o más) toda la película sin saber el origen de las copias
- El humor. Sí, es algo bueno y malo. Si bien no es malo, estando en una película de terror, el humor puede ser prescindible.
- Hay algunos pequeños huecos en el guion. Pero como esta vez el todo es más que la suma de las partes, puedo pasarlos por alto
- El tercer acto puede volverse un poco largo, corriendo el riesgo de que el espectador descubra de antemano el final de la película
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