Análisis: SKYHILL - Supervivencia en la tercera guerra mundial

La Tercera guerra mundial fue una horrible tragedia, al menos para los otros. Parece que a ti te ha ido un poco mejor, oculto en tu lujoso ático en el Skyhill Hotel… Hasta que el impacto de un arma biológica se llevó consigo todo rastro de vida conocida. Ahora hay mutantes por todos lados, y están ansiosos por destriparte con sus afiladas garras. Pero no son tu único problema: tus recursos se están acabando. Tienes que dejar tu lujoso ático y encontrar algo que comer. Avanzar por el rascacielos es todo un calvario. Hay peligros ocultos tras cada esquina y la muerte es una compañera habitual. Pero, ahora en serio, ¿cómo puede estar nadie preparado para afrontar esto? Eso ya no importa. Nada importa, solo sobrevivir. Y el tiempo se está acabando.

Calificación:


Desarrollador:  Mandragora
Distribuidora:  Daedalic
Lanzamiento:  6 de octubre de 2015
Plataforma:  Windows, Mac, Linux

Análisis basado en una copia digital del juego para Steam, facilitada por el equipo de Daedalic.

Son muchas las teorías, o fantasías en muchos casos, de cómo la humanidad va a ser exterminada: bombas nucleares, distintos tipos de virus, invasiones alienígenas, algún fenómeno climatológico o un meteorito directo a la tierra entre las más habituales. SKYHILL crea un escenario post-apocalíptico donde una guerra nuclear termina creando mutantes amenazando la vida como la conocemos.

La tercera guerra mundial toma lugar de la mano de Mandragora Games, una pequeña desarrolladora rusa encargada de dar vida a este rogue-like con toques survival. Para los que no estén familiarizados con el término “rogue-like” les cuento que es un género donde las características más usuales son permadeath (muerte permanente) y escenarios procedurales.

El juego comienza con nosotros en el piso nº100 de un hotel invadido por criaturas sumamente peligrosas y algunos supervivientes trastornados. Nuestra misión es sobrevivir y para ello tendremos que escapar del edificio abriéndonos paso entre diversos enemigos.

Cuenta con un sistema de crafteo bastante simple pero bien implementado en el que podremos fabricar armas, diversos objetos, cocinar o mejorar nuestra habitación. La cantidad de recetas irá incrementándose con el tiempo acorde a nuestras prioridades mediante las upgrades de la habitación VIP. Todo comienza desde cero cuando morimos pero existe una pequeña recompensa dependiendo que tan lejos logramos llegar y son unos perks que nos servirán mucho según nuestra forma de jugar.




Un agregado que le da mucho color al juego es el de elementos survival, dispondremos además de salud, hambre algo que podrá llevarnos a la muerte si no le prestamos la atención que merece. El combate es por turnos y sumando a que el daño tiene un margen y un porcentaje de ser exitoso hará que estemos cruzando los dedos en cada pelea. No existen muchas clases de enemigos asique no tardaremos en encontrar las diferentes estrategias a emplear o saber cuándo correr, pero el conocer a tu enemigo no lo hace más débil.



La experiencia se llega a tornar frustrante ya que por culpa de un pequeño error terminamos siendo carroña, pero te genera ese sentimiento de adicción el cual te fuerza a volver a intentarlo y no te sacias hasta que logras llegar al primer piso.

Dos historias toman lugar simultáneamente las cuales iremos conociendo por medio de cassettes y notas olvidadas en el hotel. La historia en primer plano cuenta cómo llegó a originarse el apocalipsis en que transitamos: un conflicto religioso que devino en una guerra nuclear provocando el caos evidente frente a nuestros ojos. Por otro lado y en las sombras nos iremos interiorizando sobre un asesino serial que estaba en actividad antes que todo se vaya al garete. El apartado artístico no es malo, tiene buenas ilustraciones y tanto el diseño de los personajes como la ambientación es muy buena pero no dejará ninguna marca en nuestra memoria como para recordarlo. Al igual que todo lo visual, la banda sonora no es algo destacable y los sonidos ambientales no son de lo mejor.



Si me preguntan si se vuelve repetitivo puedo contestarles citando a The Binding of Isaac, es un juego que sabes cuándo termina y hasta cómo pero es la aleatoriedad en el camino tanto en el combate, los ítems y el escenario que le da una rejugabilidad muy amplia, incentivándonos a probar nuevas estrategias y proponiéndonos nuevos records a batir.


Palabras finales SKYHILL termina siendo una propuesta interesante con toques de varios géneros que resultan en un producto muy entretenido sin la necesidad de absorbernos mucho tiempo cada vez que jugamos una partida en él.


Lo bueno: 
- Historia interesante.
- Gameplay adictivo.
- Combate entretenido.
- Todo sirve, no tendremos objetos inútiles nunca.

Lo malo: 
- Por momentos se vuelve medio lento.
- El apartado sonoro (música y sonidos) podría ser mucho mejor.

Nota Final:

8

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