¿Ya jugaste a... Darkest Dungeon? — Fantasía lovecraftiana

Darkest Dungeon es un desafiante juego de rol gótico en mazmorras y por turnos que gira en torno al esfuerzo psicológico de la aventura. Recluta, entrena y lidera a un equipo de héroes imperfectos a través de enrevesados bosques, laberintos olvidados, criptas en ruinas y más allá. Te enfrentarás no solo a enemigos inimaginables, sino al esfuerzo, el hambre, la enfermedad y la siempre acechante oscuridad. Descubre extraños misterios y enfrenta a los héroes a una serie de temibles monstruos con un innovador sistema de combate estratégico por turnos.

Calificación:



Desarrollador:  Red Hook Studios
Distribuidora:  Red Hook Studios
Lanzamiento:  5 de febrero de 2015 (Early Access), 16 de enero de 2016
Plataforma:  PC (Windows, Mac)

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“…La ruina ha caído sobre nuestra familia. Recuerdas nuestra venerable morada, opulenta y regia, vigilando orgullosa desde su estoico sitial sobre el páramo. He pasado toda mi vida en esa mansión henchida de rumores, rodeado por la decadencia y el lujo. Y aun así, empecé a cansarme de las extravagancias convencionales. 
Relatos extraños e inquietantes sugerían que la propia mansión era un portal hacia algún poder fabuloso e innombrable. Con reliquias y rituales, dedique todos mis esfuerzos a excavar y recuperar esos secretos largo tiempo enterrados, invirtiendo lo que quedaba de la fortuna de nuestra familia en contratar trabajadores de tez morena. 
Por fin, en las peñas incrustadas de sal de los cimientos más profundos desenterramos ese detestable portal de mal. Cada uno de nuestros pasos perturbaba esa antigua tierra. ¡Horrendos atacantes putrefactos nos asaltaron desde las sombras! Sacamos toda la fortaleza posible de nuestra hermandad… pero nos hallábamos en un reino de muerte y locura…Al final, solo yo escape, riendo y gimiendo a través de esas ennegrecidas arcadas de la antigüedad… hasta que me sumí en la inconciencia…Recuerdas nuestra venerable morada, opulenta y regia… ¡Es una abominación ulcerosa! 
Te lo suplico: Regresa a tu hogar, reclama tu herencia y salva a nuestra familia de las voraces sombras acechantes… de la mazmorra insondable…”




Con este espeluznante relato de factura “lovecraftiana” la gente de Red Hook Studios nos sumerge en el mundo de “Darkest Dungeon”. Antes de dar comienzo a nuestra aventura, el juego nos hace una serie de advertencias…

-Las misiones fracasarán o se abandonarán.
-Los héroes morirán, y cuando mueran, permanecerán muertos.
-Los progresos se guardan de forma constante, por lo que tus acciones serán permanentes.

Esto nos da la pauta que nos encontramos ante un juego que nos desafiará constantemente, que nos pondrá a prueba en cada una de las situaciones que enfrentemos, pero por sobre todas las cosas, que nos encontramos ante un juego difícil. Una vez aceptado el hecho que nuestros héroes van a morir, podemos comenzar la partida.

Con un argumento bastante sencillo, que sirve de pretexto para darle marco al juego, Darkest Dungeon ha sabido hacerse del amor de montones de usuarios que no han dudado en valorarlo y criticarlo positivamente aun en su etapa de “Acceso Anticipado”. Si lo que esperan encontrar es una historia épica, con personajes memorables, giros en la trama, gráficos de última generación… mejor sigan de largo y busquen otra cosa. Y es que el juego se centra tanto en sus mecánicas que la historia pasa a un lugar secundario.




Pero si buscan poner a prueba sus habilidades, paciencia y aceptan el desafío propuesto, y deciden dar una oportunidad a esta joyita de Red Hook Studios, se sorprenderán de lo mucho que tiene para brindarnos. Sin lugar a dudas, nos encontramos ante un gran juego.

Nuestra primera tarea es llegar al “Darkest State”, una suerte de aldea que funcionará como nuestra base de operaciones. Desde allí podremos gestionar nuestro grupo: por ejemplo contratar nuevos mercenarios, potenciar las habilidades de cada uno de ellos o hacer que aprendan nuevas y mejorar su equipamiento. Una vez que tenemos armado nuestro grupo –un máximo de 4-, podremos aventurarnos a alguno de los dungeon disponibles e intentar cumplir la tarea que nos toque. Las misiones, pueden consistir en explorar cierto porcentaje del dungeon, matar a cierta cantidad de enemigos, activar X cantidad de altares, etc. Con cada misión exitosa iremos abriéndonos camino hacia el jefe de turno.

Sin embargo, antes de largarnos a ciegas a explorar, debemos contar con el equipamiento adecuado. El mismo se resume a lo básico, pero no por eso prescindible. Necesitaremos contar con una buena cantidad de antorchas, fundamentales para mantener nuestro camino iluminado y a nuestros héroes con cierta sensación de “seguridad”. Además debemos abastecernos de alimentos para que nadie pase hambre. También podremos comprar otros ítems como palas, llaves (para abrir cofres y vitrinas), antídotos, vendajes y agua bendita, entre otras cosas. Como les dije, lo básico.



Los dungeon son generados al azar, están diseñados de forma sencilla y pueden ser chicos, medianos o grandes. Esto es un detalle a tomar en cuenta, ya que a la hora de equiparnos debemos ser concientes de como invertir nuestras monedas en pos de una exitosa incursión. Se componen de grandes habitaciones interconectadas por pasillos. A diferencia de muchos títulos del género, la exploración de los mismos es en forma bidimensional. Se elige desde nuestro punto de origen, el punto de destino y hacia allí nos dirigiremos. Hasta aquí parece todo muy fácil… coser y cantar dirían los más viejos… pero no. Muy lejos esta de ser un paseo por el campo el ir del punto A al punto B.

Los pasillos que conectan las habitaciones son generalmente peligrosos, pudiendo encontrar en ellos combates aleatorios, trampas, como así también objetos que podrán potenciar o perjudicar a nuestros héroes, y, en el mejor de los casos, cofres de tesoro. Todo lo que encontremos en nuestro camino parece estar puesto para hacernos daño, para terminar con nuestros personajes, para llevarlos al límite.



El combate es por turnos y el sistema propuesto, fácil de comprender. Al igual que al momento de explorar, nuestros PJ van formados en hilera. Cada personaje tiene una posición preferida y esta asociada a su función en el grupo. Un clérigo, por ejemplo, por el tipo de habilidades que usa quizá no sea muy útil estando al frente de la fila, como si lo sería un caballero templario que cuenta con más defensa y potencia de ataque. Nuestros mercenarios dispondrán de un máximo de cuatro habilidades de las que podrán valerse para combatir. Al momento de actuar, simplemente elegimos la habilidad que queremos usar y al enemigo que queremos atacar… siempre teniendo en cuenta la posición de nuestro héroe en la formación y la del enemigo, ya que cada acción cuenta con requisitos específicos de posicionamiento. Por ejemplo, tenemos un bárbaro que estando en el primer lugar de la formación puede hacer uso de su ataque con hacha y este ataque puede alcanzar al primer o segundo enemigo. Pero, si este bárbaro, por cuestiones del azar pasara a estar en el último lugar, ya no podrá hacer uso de dicha habilidad hasta que vuelva a la posición requerida.

Pese a su aparente simplicidad, el combate resulta divertido, con un alto componente estratégico. Debemos pensar que hacer en nuestro turno, hacer que cada ataque, que cada habilidad usada cuente… un paso en falso y nos veremos acorralados… rogando para que el enemigo no nos acierte el golpe de gracia que llevara a nuestro héroe a la tumba… porque recordemos lo que el juego nos advierte “Los héroes morirán, y cuando mueran, permanecerán muertos”.


Una de las mejores cosas con las que cuenta este gran juego es la barra de “Estrés”. Al igual que en las partidas de “La Llamada de Cthulhu” (Rol de papel y lápiz), nuestros personajes son humanos… personas sencillas, que puede que sean curtidos en mil batallas, respetadas por su dureza y pericia en el combate… pero que lejos se encuentran de estar preparados para enfrentar a los horrores de “Darkest Dungeon”. Casi todo lo que sucede durante la exploración afecta a nuestros héroes: Quedar en penumbra por falta de antorchas, ir en el último lugar de la formación, leer por equivocación un libro cubierto con piel humana, no ver a tiempo una trampa, ser alcanzado por un golpe crítico de algún enemigo, quedarse sin alimentos… todo hará que la barra de Estrés suba. 

¿Y qué sucede con esto? Cuando esta barra llega a cien puntos (hecho bastante factible en las primeras partidas) nuestro héroe alcanza un punto crítico, lo cual puede ser para bien o para mal. En el mejor de los casos, puede entrar en un estado de euforia que le permita afrontar la situación de forma heroica, inspirando en el proceso a los demás compañeros, haciendo que el Estrés del grupo se reduzca… en el peor de los casos nuestro personaje sufrirá aflicción, se volverá paranoico… ¿Qué tanto? Al punto de desobedecer nuestras órdenes, cambiar su lugar en la formación por miedo a que lo apuñalen por la espalda, desmotivar al grupo constantemente con sus comentarios haciendo que el Estrés de todos aumente y, en ocasiones, llegar a límite de atacar a sus propios compañeros. ¿Eso sólo? No. Si por una de esas cosas del destino, la barra de algún personaje llegare a doscientos (200) puntos, este sufrirá un infarto y lo perderemos para siempre. Esto muchas veces hará que debamos huir del dungeon, dejando la misión sin finalizar, debiendo asumir el fracaso y la derrota… esto obviamente afectará al grupo negativamente y nos hará recordar otra de las advertencias del juego “Las misiones fracasarán o se abandonarán”.


Por otra parte, si la fortuna nos acompaña y logramos salir vivos del dungeon habiendo completado exitosamente la misión, los personajes ganan puntos de experiencia. Esta experiencia, a diferencia de los juegos de rol convencionales, no se traducirá en un incremento directo de nuestro poderío, sino que preparará psicológicamente mejor a los héroes haciéndolos más resistentes a los horrores a los que deben hacer frente, con mayor confianza en sí mismos y en sus compañeros, y además, dándoles acceso a mejores armas y armaduras, las cuales sí mejorarán sus puntos de vida y el daño que podrán inflingir. A causa de esto, los más veteranos ya no encontrarán desafío alguno en los dungeons de “bajo nivel” y se negarán a aventurarse en ellos, en pos de desafíos más acordes a sus habilidades. De todos modos esto no es garantía que los personajes no queden con algún tipo de secuela buena o mala… quizás se vuelvan cleptómanos, tengan fobia a los animales, a los humanos o a cualquier otra criatura, quizás vez se vuelvan mas duros, mas devotos de su dios, o queden contagiados con alguna enfermedad, todo lo cual, ya intuirán, repercutirá directamente en sus atributos y su actuar. Por ejemplo, un personaje cleptómano no se resistirá al ver un cofre y antes que reaccionemos se tirará de cabeza a abrirlo, sin importar que en el proceso se active alguna trampa, quedándose con su contenido como “pago” por sus servicios.

Para lidiar con estas aflicciones existe el pueblo. En él, recordamos, podemos contratar y entrenar a nuestros mercenarios, pero además dispondremos de otros servicios tales como la taberna, la iglesia o el manicomio. La función de estos lugares es, mediante la bebida, el juego, la penitencia o ciertas terapias alternativas, reducir el Estrés de nuestros héroes, quitar sus aflicciones, curar enfermedades, fobias o corregir ciertos comportamientos impropios.

Cada uno de los edificios puede ser mejorado con dinero e ítems que iremos recolectando en nuestras aventuras, lo cual reduce los costos de sus servicios y aumenta los beneficios. Eso sí, una vez tomada la decisión de mejorar, por ejemplo, la iglesia en lugar de la herrería no hay vuelta atrás. Si nos arrepentimos ya será tarde… y ahí es donde el juego nos recuerda su otro aviso “Los progresos se guardan de forma constante, por lo que tus acciones serán permanentes.”


El apartado audiovisual es muy bueno. Los gráficos son en 2D y están muy cuidados. Tanto nuestros personajes, como los enemigos y los escenarios tienen un toque “comic” bien oscuro y muy detallado. Hay algunos enemigos que son realmente grotescos, criaturas salidas de nuestras peores pesadillas. Quizá las animaciones se sientan algo “duras” y poco variadas, pero es un detalle que no hace a la experiencia de juego en sí.

La música acompaña perfectamente la acción, logrando una atmósfera opresiva y tensa. Por momentos también escucharemos la voz en off de un narrador, que ira comentando nuestro accionar y le da un condimento extra a lo que sucede en pantalla. Un gran acierto por parte de Red Hook Estudios.

Como punto negativo podemos encontrar un par de cuestiones: Si bien como decía, el combate es entretenido y estratégico, es poco variado. A la larga resulta repetitivo, mas difícil cada vez, pero repetitivo al fin. Tampoco hay gran cantidad de enemigos como para darle una sensación de variedad.
El otro punto es que si bien en la actualidad el público demanda que los juegos sean desafiantes, en este caso particular, no hay una curva de dificultad. El juego siempre es difícil. Esto quizá aleje un poco a quien no sea lo suficientemente paciente o a quien recién se inicia en el género del roguelike.

Palabras finalesDarkest Dungeon es un juego difícil y poco amigable tanto para quien nunca haya jugado a juegos de este estilo como para los más veteranos. Todo esta diseñado para llevarnos al límite y aún más. Puede que resulte frustrante para algunos, para otros atrapante. Es un juego que castiga la confianza y la seguridad del jugador. Si lo tomamos a la ligera, una y otra vez veremos a nuestros héroes caer. Con grandes aciertos en el apartado gráfico y sonoro, su atmósfera opresiva al mejor estilo Lovecraft, las opciones de gestión -tanto de personajes como del pueblo-, la barra de Estrés y su sistema de combate, hace de este juego para pocos, una experiencia única y especial.

Lo bueno:
- El sistema de estrés.
- El apartado audiovisual.
- La atmósfera lovecraftiana

Lo malo:
El elevado nivel de dificultad puede resultar frustrante para quien se inicia en el género.
- A la larga puede resultar repetitivo.

Nota Final:

8

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ESCRITO POR Viejo Frank

Amante de los juegos, las series, películas y cómics... ¡Y del maldito rock n roll! Si no está jugando, está tocando su bateria.

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