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Análisis: Uncharted 4 — lo que el ladrón le quitó a The Last of Us



Análisis basado en una copia física del juego para Playstation 4 facilitada por Sony Latinoamérica

Nathan Drake, el ladrón más caristmático e implacable, regresa a la carga en una nueva aventura plagada de reliquias ocultas y villanos codiciosos, esta vez para ir tras la fortuna más grande: el tesoro del legendario pirata Henry Avery. Pero como todo ladrón con trayectoria, Nathan no se presenta con las manos vacías y regresa luego de haber tomado lo mejor. En efecto, Uncharted 4 es un nuevo título de acción que bebió directo de The Last of Us, el trabajo anterior de Naughty Dog, y que llega para llevar a la consagrada franquicia por un nuevo rumbo, más reflexivo y adulto, como también más oscuro.

La saga Uncharted nació de la mente de Amy Henig (Soul Reaver, Jack and Daxter) como un videojuego de acción muy vertiginoso y pochoclero, con un gran foco en la aventura y las hazañas increíbles de Nathan, un héroe que siempre se sale con la suya, sin importar el caso. El enfoque hollywoodense siempre fue claro y aunque los personajes resultaban ser unidireccionales y bastante predecibles, todos ellos interactuaban de maneras que nunca antes se habían visto en un juego de acción. Tal es así que Uncharted 2, en varios aspectos, cambió el paradigma de su género y de la concepción que teníamos de los personajes secundarios, que pasaron a ser algo más que simples support  —aprendimos varios aspectos de la personalidad de Drake a través de sus interacciones con Sully, Elena y Chloe.


Cuando Amy abandonó Naughty Dog, luego de haber dirigido tres juegos de la saga Uncharted, Neil Druckmann, a quien deben ubicarlo por ser el director creativo de The Last of Us,  tomó por completo las riendas. La realidad es que Neil desempeñó un rol central en Uncharted 2, de modo que conocía bien de cerca al ladrón. ¿Una nueva aventura de Drake de la mano del creativo que nos trajo The Last of Us? ¡Quién rechazaría semejante oferta! Y así nació Uncharted 4.

No vamos a analizar a Uncharted 4 como solemos reseñar otros juegos. Ya de por sí es raro ver un juego de acción por nuestras páginas, ¿no? En esta nota vamos a explorar qué tanto pesa el legado de The Last of Us en la más reciente aventura de Drake. Nuestro héroe se verá envuelto en la odisea más peligrosa y gigante de su vida, de la misma forma que crecerá y se enfrentará a un gran dilema, no tan duro como el que golpea a Joel en The Last of Us, pero sí bastante más dramático que lo visto en los anteriores juegos de Uncharted. Antes de seguir, deben saber que voy a recurrir a algunos spoilers menores de ambos títulos, por lo que lo ideal es que hayan jugado a ambos.




No hace falta ser muy observador para ver las similitudes más claras entre ambos juegos. La primera, y la más marcada, es una de ritmo. Uncharted 4 es el más contemplativo de toda la saga. Como sucede en The Last of Us, le da tiempos al jugador para que entre en familiaridad, en personaje; para que se ponga en la piel de Nathan y su nuevo conflicto. Desde la introducción, que toma dos episodios, vemos que la interacción entre Nathan y los personajes secundarios va más allá del diálogo aislado y la "falsa cooperación" (en los Uncharted anteriores si Sully, Chloe o Elena aportaban algo sustancial al gameplay era de casualidad). En Uncharted 4, las cosas funcionan como en The Last of Us: ambos personajes se ven envueltos en situaciones de juego que le hacen sentir al jugador que uno depende del otro, ya sea en un tiroteo o en una secuencia de plataformas en la que el acompañante de turno nos arroja una caja para llegar a una altura más elevada.

Y como me sucedió en The Last of Us, se me volvió densa toda esa interacción repetitiva de "mira, te alcanzo esta caja", tal como pasaba con las secuencias de usar un panel de madera para mover a Ellie en el agua en The Last of Us. Pero por más densas que se sientan, son interacciones que, de alguna forma, dejan la huella de la trama en el gameplay. Nathan se ve envuelto en una travesía junto con su hermano Sam en la que ninguno puede avanzar sin el otro. Forjan un vínculo especial, tal como pasa con Ellie y Joel. De la misma forma que la joven para Joel representa la imagen de una hija que perdió, Sam es ese espíritu aventurero que Nathan sepultó bajo un matrimonio que, si bien lo hace feliz, no lo deja sentirse realizado del todo.



Pero aunque las interacciones con los NPC se sientan más vívidas, no son el elemento que hace de Uncharted 4 un título más contemplativo. En los juegos anteriores, la historia nos llegaba a través de cinemáticas y diálogos in-game que se daban en momentos particulares. Con The Last of Us, Naughty Dog introdujo escenarios más complejos, que guardaban interacciones opcionales (notas, grabaciones, acciones de diálogo) que nos enseñaban un poco más del mundo devastado. En Uncharted 4 esto se repite y muchas de estas interacciones nos permiten conocer más del trasfondo de la historia, pero también sirven para reforzar y hacer más creíble el lazo entre Nathan y su hermano o incluso para adelantar, a modo de foreshadowing, qué nos espera más adelante.

Claro que el cambio que representa una bisagra con respecto a los anteriores Uncharted se da en las interacciones realmente humanas, como sucede en el cuarto episodio. Aquí Nathan se encuentra en su casa, junto a Elena, en un día normal como cualquier otro. Antes de la escena principal, Naughty Dog le permite al jugador pasear por la casa de los Drake e ir interactuando con memorias de los juegos pasados. Nathan rememora sus andanzas junto a Sully y compañía y se le escapa un claro dejo de nostalgia que nos trasmite muy claramente que necesita regresar a esa vida de aventurero. Toda la interacción es pausada y, como sucede en el prólogo de The Last of Us, nos prepara para un golpe emocional, en este caso cálido y nostálgico (y no triste y desgarrador como le sucede a Joel). Así es, Nathan se sienta a cenar con Elena y ambos comparten una partida en la mismísima primera Playstation. Todo muy de antaño y humano, que no se reduce a una mera cinemática sobre todo porque nosotros mismos llegamos a controlar el juego.

Hay quienes acusan al cambio de tono y rumbo de la saga como forzado. Es cierto que Sam salió de la galera (¿Cómo es que Drake tiene un hermano de quien nunca hubo una mínima referencia en los títulos anteriores?) y que, al final, Uncharted 4 termina siendo un juego de aventura como los anteriores, que echa por la borda casi cualquier momento contemplativo para darnos la balacera y la acción que esperamos, con un sistema de batalla más complejo, que aprovecha mejor la táctica, la interacción con los NPC y el stealth. En este sentido, Uncharted 4 tiene dos momentos bien diferenciados y, para la segunda mitad, gran parte de la "madurez" se le va por la ventana.

La realidad es que, a diferencia de The Last of Us, Uncharted 4 está forzado a un final feliz, al pochoclo y a las pocas pulgas, no solamente por pertenecer a un género más vivaracho, sino porque además es la cuarta entrega de una saga que siempre se caracterizó por ser así. Tal vez por eso mismo haya cosas que desentonan (como la conformidad de Elena Fisher) y por eso se anima a ir más allá con un epílogo carismático, que en The Last of Us hubiese sobrado y que por ello se desechó


Sin ser el mejor de la saga, en mi humilde opinión, —Uncharted 2 funciona mejor como un todo, tiene mejor ritmo, es más divertido y, como juego de acción, fue mucho más seminal— me gusta pensar que Uncharted 4 lleva al videojuego de acción a un nuevo rumbo, como Mad Max: Fury Road le dio un vuelco al blockbuster de acción en cine. Con sus obvias diferencias, ambas obras logran entretejer una narrativa que nos llega tanto por lo vertiginoso de la acción más superficial como por su subtema reflexivo, que va más allá de un simple agregado de moralina.

Uncharted 3 ya de por sí fue un final. Tomemos a Uncharted 4 como un nuevo final a través de la visión de Drukmann. Si se quiere, más impactante, más emocional y más humano, como nunca hubiese sido posible si The Last of Us no cambiaba a Naughty Dog para siempre.


Valoración:
Excelente

No puntuamos títulos que no sean de horror, pero, ¿hace falta que use números para que entiendas que Uncharted 4 es un must-play?
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ESCRITO POR Florencia Orsetti

Editor in Chief y fundadora de SHD. Aficionada por el horror tanto en videojuegos como en cine y literatura, tiene varios años de experiencia en redacción periodística. Seguidora y promotora de videojuegos independientes.

1 Gritos :

  1. Es clara la influencia de TLOU en U4.

    Ahora el tema de la madurez no veo q decaiga. Es más, esa 'comformidad" de Elena no la vi. En cierto punto se deja en claro que los dos estaban igual, como cuando ella escribe la nota de Bangok.

    En el epílogo, se ve que siguen luchando con el pasado. Aún cuando se va hablando de Drake.

    Esta entrega me gusto más que U2. El balance entre acción, historia y desarrollo es genial.

    Igualmente el análisis que haces a fondo de cuanto influencio es admirable. Yo me quedé en la interacción

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