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Análisis: Frostpunk — el corazón frío como el hielo

Los creadores de This War of Mine presentan Frostpunk, un título de estrategia y supervivencia que surge de la siguiente pregunta: ¿de qué son capaces las personas cuando se les pone al límite?.

Calificación:


Desarrollador: 11 Bit Studios
Distribuidora: 
11 Bit Studios
Lanzamiento: 24 de abril de 2018
Plataforma: PC


Análisis basado en una copia digital del juego para Steam facilitada por 11 Bit Studios

Pocas naciones han sido tan vapuleadas durante el siglo XX como Polonia. Su historia es una historia de guerra y tragedia, y lejos de ser los libros y documentales los únicos que la cuentan, los chicos de 11 Bit Studios hicieron del videojuego un medio apto para trasmitírnosla. Primero fue This War of Mine, título de supervivencia que dio que hablar hace unos años por tratar el tema bélico desde el punto de vista de civiles, alejándose del clásico arquetipo de soldado que proponen la mayoría de los videojuegos. En una línea temática similar llega Frostpunk, una apuesta en la que la lucha por sobrevivir sigue siendo el foco, solo que esta vez llega en forma de simulador urbano.

Al abrigo de un gran generador a vapor se erige la última ciudad habitada del planeta. El frío ha devastado todo lo que conocemos. Un invierno eterno amenaza con hacérnosla imposible. ¿Veremos la tenue luz del sol un día más? La esperanza es lo último que se pierde. O eso dicen. Lo cierto es que en Frostpunk hay muchas razones para perderla antes de lo esperado.

Si te agarra el fresquete con tan solo leer -40 C, espera a enfrentar una de esas tormentas en las que la temperatura desciende hasta -100 C. ¡Yay!

Simulación social, gestión de recursos y supervivencia son algunas de las características que comparte el título con los clásicos simuladores estratégicos de su tipo. Cualquier partida de Frostpunk comienza con nosotros indicándoles a los ciudadanos que extraigan carbón, madera y metal. El alimento es otro de los recursos que habrá que procurarse, también, y no falta el desarrollo tecnológico que nos permite construir mejores estructuras y herramientas. Dicho de este modo, pareciera que poco difiere de videojuegos como Banished o Rimworld. Pero de la misma forma que cada uno de ellos tiene lo suyo, en el título de 11 Bit Studios nos esperan desafíos de un tinte muy específico: de tinte moral.

El desafío más difícil de Frostpunk es ganar la carrera contra el clima. El frío es el verdadero problema. Es cierto que pueden escasear las raciones de comida o que tal vez no tengamos la madera suficiente para construir casas para todos, pero si no tenemos medios para generar calor, ¡estamos fritos! O debería decir “helados”, en realidad, porque la primera noche no se sobrevive sin encender el preciado generador principal, nuestro primer objetivo. Y es en este afán de no morir congelados que a veces terminamos tomando las peores decisiones. Bueno, “peores” dependiendo de qué punto de vista se lo vea.

Una de las posibilidades más interesantes del juego está en la promulgación de leyes. En el rol de líderes, nosotros elegimos el rumbo que toma nuestra urbe y el modo de vida de quienes viven en ella. Tal es así que cuando el tiempo apremie, porque sabemos que se vienen unos temidos -60 grados durante los próximos dos días, podremos obligarlos a trabajar durante 24 horas sin descanso. ¿Explotación o necesidad? La respuesta queda en tu consciencia.

El juego no nos juzga, pero sí busca que nos sintamos incómodos con nosotros mismos. Tal es así que podemos superar la campaña siendo unos tiranos. Dentro de las decisiones más nefastas que tomé en una de mis partidas están legalizar el trabajo infantil, adulterar las raciones de sopa y llegar al canibalismo. Todo esto es posible siempre y cuando tengamos presentes los medidores de Esperanza y Descontento. En líneas generales, la estrategia consiste en no tener niveles muy altos en ninguno de los dos factores. Más allá de que el Descontento pesa más en la vida de los ciudadanos, un exceso de Esperanza puede generar expectativas que no lleguemos a cumplir.



Frostpunk se sucede en ciclos de día/noche. Los ciudadanos cumplen jornadas laborales de un tiempo determinado lo que implica que generan una cantidad específica de recursos diarios. Se nos da la posibilidad de administrar todas estas cantidades. A medida que avance el tiempo, iremos recibiendo pedidos de los ciudadanos y nosotros decidiremos si los escuchamos o no. Prometer más de lo que podemos cumplir nos puede llevar a la ruina.


El apartado social del título nos lleva a enfrentar algunas situaciones delicadas. Tal es así que, si bien muchas decisiones que tomemos serán en pos del bien común, a veces recibiremos el llamado de atención de un ciudadano particular que se rehúsa a ser amputado, por ejemplo, o de una viuda que implora porque le demos sepultura digna a su marido, quien yace en la fosa común porque nunca construimos un cementerio. Son las pequeñas historias que surgen de esa gran urbe y, lamentablemente, no consiguen tocarnos muy de cerca. Debido a que el juego no desarrolla un lazo emocional entre nosotros y los ciudadanos (no les pone nombres, sus caras son genéricas, sus diálogos también), cuando toca decidir por el destino de un individuo, es muy difícil sentirnos movidos por sus plegarias. Y si a esto le sumamos que muchas veces no hay una repercusión a nivel jugabilidad si ignoramos el pedido, el drama termina careciendo de sustento.

El drama cobra mayor significancia en la pantalla de exploración, alejados de la ciudad que administramos.  Una vez desarrollada una tecnología particular, Frostpunk nos permite enviar exploradores en busca de más supervivientes y de recursos. A diferencia de otros títulos de gestión, acá solo podemos hacer crecer la población si exploramos –los días de campaña no llegan a ser tantos como para tener hijos. Una decisión apresurada puede llevarnos a que todos los supervivientes rescatados en una misión se mueran.

En cuanto a lo técnico, Frostpunk es un juego más que correcto. La recreación de su mundo apocalíptico tiene muchísimos detalles y es notable lo bien optimizado que está el rendimiento del juego. Podemos terminar creando una ciudad enorme sin experimentar ralentizaciones. Además, la banda sonora y la dirección de arte aportan la cuota para lograr una ambientación apabullante, muy en tono con las sensaciones que quiere trasmitir el título. 

Los escenarios extra son The Arks, en el que deberemos sobrevivir con un pequeño grupo de ingenieros, y Refugees, en el que aprenderemos a controlar la superpoblación.

Finalmente, la campaña de Frostpunk no es muy rejugable una vez terminada. Es cierto que nos tomará varios intentos agarrarle la mano a esto de sobrevivir en la nieve, especialmente porque los tutoriales confunden y hasta nos sugieren acciones que no son las mejores en la situación dada. Pero una vez concluida su duración de entre unas 8 y 10 horas, no hay mucho más para ver. El juego incluye, además, dos escenarios extra que nos proponen retos específicos. Son estos escenarios los que se irán ampliando en futuras actualizaciones.

Palabras Finales:
11 Bit Studios vuelve a traer un título que habla de cuestiones humanas y de la ruptura de los valores sociales en momentos de situación extrema. La lucha por sobrevivir en Frostpunk tiene varias capas de compejidad y aunque no nos convencen del todo sus pequeñas historias, llevar a esta gran urbe hacia la salvación constituye una gran historia que merece ser contada. Las decisiones que tomes en el camino harán eco en tu cabeza por largo tiempo.

Lo bueno:
- Una buena combinación de simulación social, supervivencia y gestión de recursos
- Las leyes y sus consecuencias generan un impacto que es digno de ver y llama a la reflexión
- La estética Steampunk, la dirección de arte y la banda sonora son más que notables
- Los escenarios extras

Lo malo:
- La campaña no tiene mucha rejugabilidad
- Si bien las decisiones morales son bien duras, nunca llegamos a empatizar con las pequeñas historias
Nota Final:
8.5
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ESCRITO POR Florencia Orsetti

Editor in Chief y fundadora de SHD. Aficionada por el horror tanto en videojuegos como en cine y literatura, tiene varios años de experiencia en redacción periodística. Seguidora y promotora de videojuegos independientes.

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