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Análisis: Disintegration — Un mezcla de shooter con RTS que se queda corta

Disintegration es un videojuego de acción en primera persona desarrollado por V1 Interactive, un estudio independiente formado por una treintena de profesionales, veteranos de la industria y nuevos talentos, con experiencia en juegos como Halo, Destiny, SOCOM US Navy Seals. Esta aventura de ciencia ficción nos traslada a un universo futurista en el que la humanidad está al borde de la extinción y debe recurrir a la tecnología para sobrevivir.

Calificación:


Desarrollador: V1 Interactive
Distribuidora: Private Division
Lanzamiento: 16 de junio de 2020
Plataforma: PC, PS4, Xbox One

Análisis basado en una copia digital para PS4 facilitada por Private Division

La mezcla de géneros no es algo nuevo en el mundo de los videojuegos, muchos de los clásicos legendarios han sabido fusionar dos estilos quizás antagónicos y crear una nueva bestia, pero no es una tarea fácil. Al tomar dos (o más) estilos, hay que saber que todos tienen que tener su importancia en el gameplay y tienen que estar lo suficientemente desarrollados como para que no parezca una adición de último momento.

En este caso nos encontramos con una mezcla que puede llegar a chocar mucho si no está bien empleada, ya que el frenetismo de los FPS puede llegar a entorpecer la calma intelectual de los RTS. De igual modo este no es el caso, pero no se debe a que esté extremadamente bien implementado, sino a que Disintegration es correcto en todo lo que hace. Eso sí, gráficamente se nota el esfuerzo y trabajo, los escenarios (aunque aburridos) son muy detallados, los colores son hermosos y los diseños de los robots son geniales, además de que se ven increíbles.


Lo que nos encontraremos de buenas a primeras es algo similar a lo que un boceto de esta idea debería lucir, es decir, los conceptos están todos y se entiende la intención y el cariño de los desarrolladores, pero todo lo que ofrece Disintegration es “hasta ahí”. El gameplay es entretenido, conduciremos algo llamado GravCycle, que es una suerte de moto flotadora equipada con diferentes cañones. A su vez estaremos a cargo de un grupo de rebeldes cada uno con sus habilidades; si bien se moverán de forma automática y la IA es bastante buena, estará en nuestras manos comandarlos de forma estratégica para salir de toda situación peliaguda.

Si bien al principio puede sonar abrumador, descubriremos que es bastante simple, ya que todos los comandos se efectúan con un botón, por lo que deberemos apuntar donde sea que queramos que nuestras tropas vayan (o ataquen, looteen, hackeen, etc.) y confirmar con L1 (PS4). También cada unidad (con un tope de 4 a la vez) tendrá una habilidad única la cual activaremos con los direccionales. Al activar una habilidad de tropa el tiempo se ralentizará, permitiéndonos elegir dónde queremos que el ataque se despliegue. De igual modo, en la mayoría de las ocasiones tardan en efectuarse, por lo que muchas veces el tiempo vuelve a la normalidad y los enemigos se dispersan antes que el ataque aterrice.

Cada personaje tendrá asignada una dirección, pero lo malo es que entre misión y misión los integrantes de nuestras tropas varían y muchas veces el mapeo de sus habilidades cambia, por lo que no podremos acostumbrarnos a un direccional para una habilidad, algo que a la hora de estar en el medio de una batalla puede significar la diferencia entre la vida y la muerte. Estos detalles hacen que las habilidades de tropa muchas veces queden relegadas y las usemos en aisladas ocasiones, casi como para justificar que estén ahí pero nunca porque son indispensables.


Ahora, volviendo al Gravcylce, sus mecánicas son más divertidas aunque pierde la novedad bastante rápido y se vuelve increíblemente confuso a medida que vamos avanzando en la historia. Esto se debe a que en cada misión tendremos diferentes armas a nuestra disposición, algunas veces sólo una, otras dos o tres, pero nunca sabremos con cuáles armas contamos hasta que no empezamos una misión.

Esto afecta mucho a la diversión a la hora de jugar, ya que empezamos con un arma medio pelo pero luego destrabamos otras más potentes, pero no podemos elegirlas. De hecho algunas las usamos sólo en una misión, como el caso de la escopeta. Esto termina muchas veces dejándonos confundidos acerca de cuál fue la intención a la hora de tomar estas decisiones tan aleatorias que terminan de una forma u otra dañando el producto final.

Disintegration cuenta con un modo campaña que dura entre 10 a 15 horas, dependiendo la dificultad en la que decidamos jugarlo. En las dificultades más altas puede llegar a ser muy cruel, pero en general se deja jugar y la mayoría de las veces probar otra estrategia evita más muertes. En el modo campaña, nos encontramos en un mundo futurista donde la tecnología se desarrolló al punto de poder transferir nuestra conciencia a un robot, este proceso se llama Integración.


Encarenamos a Romer Shoal, un famoso conductor Integrado de GravCycle que termina viéndose involucrado en una lucha contra un poder opresor y clasista. En esta realidad los humanos que aún no han sido Integrados se los conoce como naturales, pero esta fuerza opresora desea integra a los humanos restantes o exterminarlos en el intento.

En muchas oportunidades la historia mostrará ciertos indicios de buenas ideas, como la búsqueda de la cabeza Integrada de uno de los arquitectos responsables de la tecnología de Integración, pero en general esos puntos son abandonados luego de cada misión o explorados muy poco. Eso hace que el mundo carezca de personalidad y sea difícil sumergirse en sus reglas poco explicadas y superficiales.

Esto también afecta a los personajes, que ansían con todo su corazón tener onda, pero son muy unidimensionales y rara vez dicen algo único o divertido. Tenemos al personaje gracioso, al reo, a la mujer fuerte que se vale por sí misma, al profesional y a Romer, que es una mezcla de todo eso, básicamente. Esto es una verdadera pena, porque la trama trata ciertos temas de identidad, traición, pérdida y depresión, pero se le dedica tan poco tiempo a cada cosa que termina pareciendo una lista que los desarrolladores tenían con todos los temas que querían tocar.


El modo historia se separa en misiones, las cuales accederemos desde un Hub central donde podemos hablar con nuestro equipo y también aceptar desafíos que nos servirán para ganar experiencia y upgrades. El sistema de leveleo es relativamente simple, juntaremos chatarra a medida que exploremos los niveles, matemos enemigos y descubramos caché escondido. La chatarra es básicamente puntos de experiencia, lo que nos permitirá subir de nivel y habilitar slots para que subamos nuestra vida, el daño que hacemos, la frecuencia con la que podemos usar nuestras habilidades, etc. Pero para poder habilitar estos slots deberemos usar chips especiales, los cuales sólo los encontraremos buscando cachés escondidos en cada nivel.

En el Hub descubriremos varias falencias de Disintegration, pero la principal es lo poco integrado que está esa sección con el mundo que exploramos. Se siente verdaderamente alienado y anticlimático. Por un lado, por ejemplo, tenemos Dragon Age Inquisition donde las misiones las tomaremos en nuestro castillo, pero el mismo se siente parte del mundo en el que estamos. Lo habita otra gente además de nuestro equipo, lo que le da vida y personalidad.

Además se puede explorar la zona y hasta podemos salir al mapa del mundo caminando, sin necesidad de pasar por la mesa de guerra antes. Acá el Hub sólo sirve para elegir las misiones y subir de nivel, no hay otra utilidad, ya que las charlas con nuestros compañeros no llevan a nada, no podemos elegir respuesta ni afianzar (o destrozar) nuestra amistad con ellos. No nos van a dar misiones secundarias ni nada que desarrolle se pasado o su personalidad, sólo harán algún chiste con respecto a la última misión y nada más.


Disintegration, además, no posee misiones secundarias, solamente desafíos que nos darán algunos personajes en el hub como matar x enemigos con tal poder o encontrar x cachés escondidos. No existe casi deseo por darle vida al mundo ni a los personajes que lo habitan, por lo que nos termina aburriendo casi hasta el punto de abandonarlo.

Una vez que estamos sobre nuestro GravCycle las cosas no cambian mucho. Primero, la velocidad a la que nos movemos es desesperante, casi como taxista buscando pasajero. Segundo, el GravCycle nunca se queda del todo quieto, lo cual está bien ya que es fiel al concepto del vehículo, pero a la hora de apuntar con precisión termina arruinándonos la vida. Tercero, las misiones son todas iguales, no hay misiones especiales donde tengamos que explotar las habilidades de uno de nuestros soldados ni mecánicas diferentes para cambiar el modo de juego, sólo ir del punto a al punto b, sobrevivir una horda de enemigos, desactivar torres de control y repetir.

Las armas que nos toca manejar son variadas, pero las disfrutaremos más en el modo multiplayer que en el modo historia. Y es que, a fin de cuentas, el modo historia se siente como un tutorial largo de cómo jugar online. En el modo multiplayer podremos participar de 3 modos distintos: Zone Control, Collector y Retrieval.


En todos los modos comandaremos a un piloto de GravCycle y a su squad, lo que sí tendremos varios para elegir, cada uno con sus armas y habilidades de equipo. En el modo Zone Control nos enfrentaremos a otros pilotos por el dominio de todas las zonas del mapa. Simplemente debemos ir a la zona, quedarnos allí hasta que se vuelva de nuestro color y partir en busca de la próxima. Obviamente deberemos permanecer vivos usando a nuestro equipo y nuestras armas, pero es a fin de cuentas un modo simple que se puede ganar sin esforzarse demasiado. En el modo Collector deberemos matar enemigos para recolectar sus cerebros y ganar puntos, el equipo que más puntos tiene al terminar el tiempo preestablecido, gana.

Por último tenemos Retrieval, el modo que parece ser el único que explota todas las mecánicas que Disintegration tiene para dar. Se enfrentan dos equipos, donde uno deberá agarrar Núcleos Explosivos y llevarlos a ciertas metas designadas, mientras el equipo que defiende deberá evitar que eso suceda. Para ello, ambos equipos deberán usar a sus soldados con mucha estrategia, ya que serán ellos quienes muevan la carga, por lo que deberemos pensar bien antes de accionar. Además, nosotros tendremos que escoltarlos hasta la meta, por lo que las batallas que se libran en torno al Núcleo suelen ser épicas y tensas. Es en el único modo donde sentimos que comandar correctamente a nuestras tropas puede cambiar el curso de la batalla, y nos termina demostrando el potencial que Disintegration tiene, pero que lamentablemente no fue aprovechado correctamente.


Palabras Finales:
Disintegration es un juego hecho por un talentoso equipo de profesionales que decidieron perseguir un proyecto muy ambicioso, pero se perdieron en el camino. Por momentos podemos vislumbrar atisbos de lo que Disintegration podría haber llegado a ser, sobre todo en su modo online, pero el resultado final es un juego monótono y gris que quedará enterrado por muchos otros que hicieron las cosas ligeramente mejor.

Lo bueno:
- Los gráficos, sobre todo el diseño de los personajes.
- El modo Retrieval del Multiplayer.
- Por momentos las mecánicas del GravCycle son realmente divertidas.

Lo malo:
- Extremadamente repetitivo.
- La velocidad a la que nos movemos.
- La falta de originalidad en la historia y los personajes.
- Lo poco útil que resulta por momento usar las habilidades de nuestro equipo.
- El potencial desperdiciado.

Nota Final:

6
Decente
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ESCRITO POR Rodrigo Scarlata

Amante del terror en todos sus medios y aspirante a artista marcial. Ama a Hokuto no Ken casi tanto como a sus gatos.

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