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Peli-Review: The Void (2016) — body horror lovecraftiano


Tenemos con The Void una película que tranquilamente podría haber salido en la década del 80, o en el 90. El film trata sobre un grupo de personajes encerrados en un distante hospital, y con distante me refiero a que está lejos de cualquier tipo de civilización, más bien rodeado por oscuros bosques e inhóspitas carreteras. Dicho encierro se ve causado por la aparición de unos sujetos para nada amistosos y encapuchados de blanco; unos tipos que recuerdan mucho a un Ku Klux Klan con tapados que llevan un triángulo negro dibujado –o sea, ¿¿Illuminati??– Es, en rigor, una idea simple que sirve para poner a los personajes en un contexto agobiante, dado que no pueden salir ante la perenne amenaza de estos muchachos y, para hacer la situación incluso peor, el hospital comienza a, lentamente, verse infestado por hermosos monstruos hechos con efectos prácticos.


  • Dirección: Jeremy Gillespie, Steven Kostanski. 
  • Elenco: Ellen Wong, Kathleen Munroe, Aaron Poole, 
  • Duración: 85 minutos.

Y la realidad es que la película comienza bien. Tiene un sutil inicio a modo de teaser, que ya de movida nos da una atina impresión del tono oscuro del film. Tras eso, el set-up del conflicto se construye trepidantemente, y esta una marcha que impregna la primera mitad del film: del detonante muy rápido saltamos a al primer punto de giro, y de esto a otra escena de mayor riesgo y así sucesivamente. Es por eso que digo que la primera mitad –es decir, aproximadamente los primeros 45-50 minutos– avanza de forma frenética, con una acción dramática detrás de otra que empuja  los personajes a situaciones difíciles y angustiantes, con la aparición de los montruos y el Ku Klux Klan de turno. 


A lo largo de estos 50 minutos la edición no siempre ayuda, generando para mí cortes que entorpecen un poco la fluidez de la acción, disminuyendo así la tensión en ciertos puntos concretos. Pero aparte de los traspiés del montaje, el guión de momento sabe explotar las debilidades de los personajes y hasta entonces todo va muy bien, mayormente, con un film muy entretenido que no deja entrever del todo sus falencias… hasta que, gradualmente, se hace muy evidente lo descuidada que resulta la construcción de personajes. Tenemos a un protagonista, Daniel Carter (Aarol Poole), que es un policía cuyas motivaciones son bosquejadas sin el interés adecuado. Es decir: entendemos que algo feo sucedió en su pasado y que eso, en cierta forma, lo apena, pero nunca se llega a desarrollar mucho ese dolor/culpa, nunca entendemos cuánto su pasado lo afectó y, a fin de cuentas, Daniel Carter termina siendo un personaje monótono, unidimensional, pocamente transformado por los acontecimientos de la trama. Mayormente, es un tipo que reacciona de forma extraña –a veces pareciendo muy debilucho, otras veces como un bad ass de turno–, como lo hacen todos los personajes en la historia. Ninguno está bien definido. Hay, por ejemplo, un par de personajes secundarios cuya involucración en la trama principal tiene un impacto considerable, sin embargo estos dos tienen un desarrollo tan flojo que cuesta interesarse por ellos, y su identificación es tan vaga que ni nombre se les da. A lo que voy es que The Void tiene, en su guión, un problema de estructura, muy en rigor generado por el torpe trabajo con los personajes. 

Y algunos de ustedes convendrán que un film de este género, a lo mejor, no necesariamente tiene que contar con unos personajes tan nítidamente elaborados, porque quizá uno realiza el visionado de la película para, a fin de cuentas, ver una hora y media de puro morbo. Y sí, es un punto a tener en cuenta, pero cualquier película que aspire a ser una BUENA película, tiene que cumplir con este requisito –y otros tantísimos–, especialmente cuando el film dispone de escenas emotivas en las cuales no se nos mueve un pelo por lo planteado anteriormente.


Entonces es claro que en la segunda mitad del segundo acto la película se pincha, alargando escenas con una edición que, de nuevo, molesta y raya lo tedioso. Más tarde sí, intenta retomar con el segundo punto de giro y en cierto punto se llega a un momento álgido que retoma nuestro interés… momentáneamente. La repentina aparición de un villano lleva el diálogo del guión a niveles insospechados de flojera, con un monólogo que se antoja como pura cháchara y referencias azarosas a Lovecraft.

Sin embargo, no se queden solamente con esta deconstrucción casi perniciosa que hago yo del guión. The Void tiene también sus pros. Como dije, la primera mitad funciona bastante bien, y la película, a fin de cuentas, entretiene los 90 minutos que dura. Si bien a nivel dirección y fotografía es lo suficientemente cumplidor, donde The Void se luce es en el arte, con unos entornos muy bien maquillados que nos ponen de lleno en ese contexto mórbido y de zozobra. Pero el mayor aliciente es, sin duda, los monstruos hechos con efectos prácticos. ¡Ay, qué lindos que se ven! Cualquier fanático de Carpenter, Cronenberg, Fulci y demás encontrará algo que disfrutar acá.

Como dato curioso, uno de los secundarios de la película está personificado por Kenneth Welsh, Windom Earle en la segunda temporada de Twin Peaks. ¡Peakies, rejoice!



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ESCRITO POR gonzzCABJ

Escritor en ratos libres. Gamer por la noche. Cineasta en el futuro.

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