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¿Ya jugaste a... Shadow Warrior 2? — espadazos, humor y frenetismo ultraviolento

Lo Wang regresó, con los chistes y la katana más afilados que nunca.

Calificación:


Desarrollador: Flying Wild Hog
Distribuidora: 
Devolver Digital
Lanzamiento: 13 de Octubre de 2016
Plataforma: PC, PS4, Xbox One

Análisis basado en una copia digital del juego para Steam facilitada por Devolver Digital

Del mismo modo que a la primavera le sigue el verano y al otoño le continúa el invierno, al 1 le sigue el 2... Y si antes de ese 2 ponemos las palabras Shadow Warrior, podemos intuir sin temor a equivocarnos que en nuestro poder tenemos un juego cargado de acción, disparos, magia, demonios, sangre y ¡Mucha diversión!

Lectura Extra: Análisis de Shadow Warrior

Lo Wang vuelve para protagonizar uno de los videojuegos más frenéticos y brutales que, manteniendo todo aquello que hizo grandioso a su predecesor, incorpora una serie de novedades muy interesantes; el resultado es un juego que se ajusta a las tendencias de hoy día pero con inconfundible sabor a “Old School”.

Si a esta altura hay algún distraído que no sabe de qué va esto de Shadow Warrior, déjenme ponerlos al tanto. La primera vez que este nombre vio la luz fue en los años `90 (en 1997) cuando 3D Realm, creadores del mítico Duke Nukem, lanzó al mercado Shadow Warrior, un videojuego en primera persona que nos ponía en el papel de Lo Wang, un ex-guardaespaldas de la corporación Zilla, quien debía enfrentar a demoníacas criaturas que pretendían invadir Japón. Al igual que sucediera con el viejo y querido Duke, Lo supo ganarse un lugar en el corazón de los jugadores haciendo gala de una actitud canallesca y de un sentido del humor ácido e irónico.

Si hay que elegir un camino en la vida, elige el de Wang.
Luego de varias versiones y reversiones, en 2013 el estudio polaco Flying Wild Hog y la distribuidora Devolver Digital, lanzan nuevamente Shadow Warrior (a secas) dando un reinicio a la saga, adecuándolo a los tiempos que corren pero manteniendo aquellos elementos mitológicos de corte asiático que caracterizaron al original y, por supuesto, a Lo Wang como protagonista. Visto de otro modo, Shadow Warrior recibió un fuerte lavado de cara en su aspecto gráfico y jugable, adaptando a los tiempos que corren, el concepto de shooter de los `90. El juego tuvo tan buena recepción que en 2015 se anunció su continuación, pero ¿Cómo hacer para al mismo tiempo innovar y mantener intacta esa esencia noventera?

En Shadow Warrior 2, la gente de Flying Wild Hog vuelve a evolucionar ambos aspectos –gráfico y jugable- manteniendo el frenetismo y la acción constante, en un título que incorpora elementos propios de juegos RPG como, por ejemplo, Diablo. ¡Ojo! En su predecesor ya había algo de esto, el tema es que aquí hay una mayor profundidad al respecto. Nuevamente se nota esa amalgama que une la “Old School” con toques modernos, que arroja como resultado un videojuego que agradará, tanto a los que siguen el camino de Wang, como a aquellos que se inicien en la senda del “Ninja Moderno”.

La historia en esta ocasión se sitúa cinco años después de los sucesos acontecidos en la primera entrega. Lo Wang, que ahora vive pacíficamente en una pequeña aldea muy diferente a la colorida e iluminada metrópolis, sobrevive a duras penas realizando algunos trabajillos para algunos clanes yakuza. Luego que una misión –en apariencia sencilla- se sale de control, se verá obligado a rescatar a Kamiko, una joven científica cuyo cuerpo es poseído por un demonio. La única solución que existe para erradicar el mal de esta señorita es extraer su alma y desterrar al huésped indeseado.


Quiero imaginar que esto cuanto menos les dejará una inquietud ¿Dónde albergar el alma de Kamiko hasta entonces? ¿En un frasco? ¿En un tupper? ¿En un recipiente especial que sirva para guardar almas? Si pensaron en esta última respuesta: felicitaciones, es la que más se acerca a la correcta, debido a que este “recipiente” será ni más ni menos que nuestro simpático “héroe”.  De este modo Lo emprenderá un viaje en compañía de esta joven y se verá sumergido en un conflicto que involucra demonios, cultos satánicos y una nueva droga conocida como “Shade”.

Ahora bien, dejemos algo en claro, Shadow Warrior 2 no pasará a la posteridad por su argumento. La historia que este juego propone es una mera excusa para embarcarnos en diferentes misiones y desmembrar, ya sea a fuerza de espadazos o plomo, a grandes cantidades de enemigos que intentarán detener nuestro avance. De cualquier modo, y pese a la simpleza argumental, nos toparemos con algún que otro giro en la trama, interesantes personajes sumado a algunas bizarreadas que nos arrancaran una sonrisa en más de una ocasión.
Las galletas de la fortuna con sus frases cargadas de ironía son tan solo uno de los tantos objetos coleccionables que podemos encontrar en este titulo.
A esta altura es evidente que algo que juega muy a favor de Shadow Warrior es su protagonista. Este tipo, que guarda muchas similitudes con Duke, es poseedor de humor negro y una actitud de matón al que no le importa nada ni nadie, al punto que no mide sus palabras o comentarios aun si está hablando con el propio Lucifer. Es alguien muy seguro de sí mismo, a quien se lo quiere o se lo odia, y créanme que la primera opción es la más viable.

La campaña en este videojuego se divide en dos. Por un lado tendremos la ciudad donde podremos comprar y mejorar nuestro armamento, abastecernos de munición además de visitar a los distintos NPC que nos encomendarán misiones que se dividen en principales y secundarias, siendo estas últimas totalmente opcionales. Por el otro, tenemos las misiones específicamente, a las que accedemos a través de un mapa de mundo donde se nos detalla cuales son misiones de historia, cuales no y que recompensas obtendremos por completarlas. Las del primer tipo son las que harán avanzar la trama principal, las secundarias servirán para ganar acceso a armamento y habilidades que de otro modo serían imposibles de conseguir.

Consejillo: Muchos quieren quitarte del medio, cargatelos tu antes.
En cada misión, exceptuando las principales, los escenarios en que transcurren serán generados en forma aleatoria, por lo que nunca nos encontraremos dos veces con un mismo lugar. Las posiciones de los enemigos, el terreno, las estructuras e incluso el clima cambian cada vez que volvemos a visitar algún sitio. Cabe acotar que el diseño de niveles es excelente y la superficie a recorrer muy amplia, dando esa sensación de estar en un juego de “mundo abierto” que invita a la exploración y a perdernos por caminos alternos que en contadas ocasiones nos llevarán a enfrentarnos a mini bosses que vigilan celosamente cofres de tesoro que pueden contener armas, habilidades u objetos únicos.

Lo bueno de este asunto es que si por alguna razón se ven perdidos en la “inmensidad” de algún escenario, tenemos a disposición un mini mapa que nos marca el rumbo a seguir… Pero (siempre hay peros) que quede claro lo siguiente: por mucha exploración y caminos alternos que se propongan, las mecánicas de juego se mantienen uniformes, es decir, cumplir los objetivos propuestos, reventando a escopetazo limpio o mutilando con nuestra katana a cuanto enemigo se nos interponga en el camino.

¡Y vaya si hay enemigos! La cantidad y/o variedad de criaturas a las que haremos frente es muy amplia: Yakuzas con espadas o ametralladoras; demonios pequeños, medianos, gigantes y colosales; criaturas robóticas e incluso imponentes bosses. El diseño de los enemigos es realmente muy, pero muy, bueno y súper detallado. Cada uno posee su “barrita” de vida donde se puede leer su nombre, además de si tienen algún tipo de fortaleza o debilidad respecto a ciertos elementos. Es un verdadero desfile de conejillos de indias con los que poner a prueba las más de sesenta o setenta armas que componen el arsenal de Lo.

Nada mas que agregar. Wang lo dice todo.
Si, tal y como leen, no es un error de tipeo. El catálogo de armas es de lo más variopinto e incluye una gran cantidad de pistolas, ametralladoras, lanzagranadas, lanzamisiles, escopetas (de uno, dos y ¡tres caños!), lanza clavos, rifles de energía y hasta arcos. Pero la cosa no termina ahí, ya que si nos decantamos por el combate cuerpo a cuerpo tenemos para elegir katanas, hachas, cuchillas, bates con púas, mazos y motosierras con los que, literalmente, desmembrar, cercenar y hacer volar por los aires a todo lo que se mueva.

Por si esto resulta poco, cada una de las armas que encontremos es susceptible de ser mejorada con distintos modificadores que añadirán todo tipo de efectos secundarios: daño elemental (fuego, veneno, hielo o rayo), aumento de daño contra determinados enemigos, mayor velocidad de recarga, alcance mejorado, mayor capacidad de cargador, etc. Así mismo, Lo Wang también puede equiparse con aumentos que mejorarán la resistencia al daño, incrementaran nuestros puntos de vida, velocidad, daño en general y la regeneración de “Chi” entre otras cosas.

Ah sí, ya se. Imagino que dirán “¿Chi? ¿Qué rayos es el Chi?” Déjenme decirles que no, no es una alusión al “Chi, chi, chi amo” que profesaba Esclavo en la serie “Los Halcones Galácticos” (Silverhawks). Lo Wang no solo es un hábil pistolero y espadachín, sino que también es un maestro de las más oscuras artes ninja. Es así que haciendo uso de esta energía, el Chi, puede desvanecerse en el aire y atacar propinando poderosos impactos críticos, curarse si se las ve feas, invocar pinchos que empalan a nuestros atacantes o realizar “empujones” que harían sentir orgulloso a Darth Vader.

Implorar piedad no sirve de nada, pero es muy divertido.
Y si con todo esto no alcanza, hay más habilidades a las que echarle el guante, tanto pasivas como activas. Algunas están enfocadas a mejorar los puntos de vida, otras al combate cuerpo a cuerpo, están las que servirán para aumentar el daño elemental y las de “recursos” que nos permitirán llevar más municiones u obtener más dinero, amén de las ya citadas “habilidades mágicas”. Cada una de estas, también puede ser mejorada gracias a puntos de habilidad que iremos ganando al eliminar enemigos y completar misiones.

Todo este tipo de detalles es lo que le da esa onda “diablesca” tan linda, pero sin perder ese toque nostálgico que todo amante de los FPS va a saber apreciar, tal como sucediera con DOOM.
En el transcurso de la partida encontraremos un sinfín de modificadores con los que mejorar nuestro armamento. Los que no usemos bien los podremos vender o combinarlos, por un módico precio, haciendo uso de una forja.
Como gran novedad respecto a su predecesor, Shadow Warrior 2  incorpora un modo multijugador cooperativo para hasta cuatro jugadores. En esta modalidad, el jugador que crea la partida seguirá su historia personal, mientras el resto lo ayuda a cumplir las misiones que vayan apareciendo. Un bonito detalle es que cada quien en su partida asume el rol del protagonista y verá a sus compañeros como “Ninjas Genéricos”; de este modo nadie se pierde el sarcástico y acido sentido del humor de Lo… y todos felices.

Lo que no hace tan felices a todos son las pequeñas asperezas que presenta este título. No es que sean muchas, pero están ahí y resultan molestas.

En este mundo, muy pocos sapos son príncipes encantados.
Una de estas cuestiones que me molestaron es que por momentos se torna repetitivo. Es decir, se repite en su mecánica de “Aceptar la misión. Realizarla. Volver al pueblo. Aceptar la misión” y así hasta finalizar la partida.

Otro punto negativo, que viene adosado al anterior, es el reciclado de escenarios. Si bien son variados, llegado un punto se sienten como clonados. Claro que como decía, cambian la ubicación de los enemigos, los secretos y los objetos, pero no por eso se dejan de percibir muchas similitudes a la hora de recorrerlos.

Existen otras cuestiones como pequeños bugs que hacen que Lo Wang se quede trabado sin poder avanzar, aunque por suerte solo me vi perjudicado por esto en un par de ocasiones. También hay algunos glitches gráficos y el problema de los tiempos de carga, que por momentos se hacen extensos cortando con el ritmo frenético de este muy buen juego.

Para cada problema complejo, hay una respuesta clara, sencilla y equivocada.
Retomando el tema de los aspectos técnicos, de lo cual estuve hablando párrafos arriba, debo decir que a nivel gráfico es genial. Los escenarios gozan de buen nivel de detalles, pasando de entornos futuristas ciberpunk a intrincados pueblitos asiáticos, bosques y cavernas naturales, pudiendo destruir la mayoría de los objetos que pululan en el entorno.

Lo que más llamó mi atención es la optimización: la velocidad con la que todo se mueve, teniendo en cuenta la cantidad de enemigos que aparecen, los efectos de luz, explosiones, el brillo de las espadas, el fulgor de los disparos, la sangre que despiden los mutilados cuerpos de las infernales criaturas y los destrozos en los escenarios… todo sin sufrir horribles caídas en los frames. El diseño tanto de armas como enemigos esta también muy bien logrado aunque hay texturas de algunos NPC que se notan medio lavadas y desentonan con el resto del juego.

A nivel auditivo es un videojuego que cumple en forma correcta. La música que acompaña a la acción es buena, pero no logra sobresalir como por ejemplo en DOOM. Respecto al sonido de las armas están muy bien, aunque lo más satisfactorio de escuchar es como los golpes de las espadas cortan, literalmente, a los enemigos. Las voces tanto de los NPC como la de Lo Wang están en inglés y su nivel de actuación en la mayoría de los casos es bueno.

Hay gente que nunca enloquece, debe ser horrible vivir así.

Palabras Finales:Con esta nueva entrega, Flying Wild Hog ha logrado nuevamente, tal como si fuera un Pokemon, que Shadow Warrior evolucione, manteniendo aquellas características que lo hicieron ser lo que es: acción rápida y visceral de la vieja escuela, aderezada con un vasto arsenal, enemigos y elementos propios de los RPG, dando como resultado un juego cargado de diversión que, además, goza de un nivel técnico casi impecable. Si disfrutaron de DOOM, no pueden dejar pasar por alto este título, que aún con sus pequeñas falencias tiene mucho que ofrecer. Recomendado.

Lo bueno:
- Un shooter de la vieja escuela que supo adaptarse a los tiempos que corren.
- Lo Wang y su sentido del humor.
- Amplísima variedad de armas, habilidades y enemigos.
- Apartado gráfico sobresaliente.

Lo malo:
- Pasadas unas horas de juego se torna repetitivo.
- Algunos escenarios se sienten similares a pesar de su aleatoriedad.
- Tiempos de carga y algunos bugs menores.


Nota Final:
8.5
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ESCRITO POR Viejo Frank

Amante de los juegos, las series, películas y cómics... ¡Y del maldito rock n roll! Si no está jugando, está tocando su bateria.

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