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Análisis: The Surge — Sobreviviendo a un Souls-like futurista

Desafía a enemigos brutales en The Surge, un RPG estilo Dark Souls en el que te despiertas equipado con un poderoso exoesqueleto.

Calificación:


Desarrollador: Deck13
Distribuidora: 
Focus Home Interactive
Lanzamiento: 15 de Mayo de 2017
Plataforma: PC, PS4, Xbox One

Análisis basado en una copia digital del juego para Steam facilitada por Focus Home Interactive

Antes de comenzar a hablar de The Surge, me gustaría dejar en claro una cuestión: negar el hecho de que From Software dejó un legado con la saga Souls debería ser considerado una blasfemia. El estilo de juego planteado por Miyazaki y compañía, impuso una jugabilidad difícil y desafiante e instauró una particular forma de contar una historia. Dicho legado sirvió de inspiración a muchos desarrolladores que reprodujeron su fórmula adaptándola a gran cantidad de títulos tanto en 2D como en tres dimensiones, dando lugar a este subgénero conocido como “Souls Like”.

El caso de Deck13, estudio que años atrás nos trajera Lords of the Fallen, videojuego ambientado en un mundo fantástico-medieval, no es la excepción. Hoy, el equipo de desarrollo alemán, vuelve a la carga con The Surge, un título que nos traslada de aquellas oscuras mazmorras genéricas de poca personalidad, a un iluminado entorno futurista, en que las máquinas tienen el control.

The Surge es un juego difícil e implacable, que sigue apostando por emplear las mismas mecánicas de antaño (me refiero a las mismas que el estudio empleara para su anterior producción) aunque incorporando pequeñas novedades en su sistema de combate, la progresión del personaje y el sistema de crafteo.  Viéndolo de otro modo, y rememorando al capítulo de Los Simpsons “Lisa contra la Baby Malibú”, podría decir que este título, se siente como la Stacy Malibu sombrero nuevo… es decir, es la misma muñeca, pero el sombrero es nuevo ¡La quiero!... o mejor dicho ¿La quiero?

¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¡No, es un boss!
Existen, a mi entender, dos formas de describir a este videojuego: la simple y la compleja. Tomando la primera opción, imaginen que tenemos que contarle a, digamos… un amigo, “qué onda con The Surge”. La descripción más adecuada y quizá la que más rápido se les venga a la cabeza sería la de “Es igual a Lords of the Fallen, ¿te suena? Ese que es igual a Dark Souls… pero… ambientado en un mundo futurista”. Con sólo esas pocas palabras, quien haya jugado a alguno de los Souls o al Lord of the Fallen, entendería a la perfección de que va.

Claro, es de imaginar, que si resumiera el videojuego de este modo, no despertaría el mínimo interés en quien recibe la información al punto que ni se dignaría a mirar un gameplay por YouTube, porque a fin de cuentas es un juego que tiene su atractivo… y ahí es cuando optamos el camino complejo, resaltando esas novedades que citara más arriba… pero como dijo el bueno de Jack “vayamos por partes”.

La historia como decía, se ambienta en un futuro distópico, donde el planeta Tierra no atraviesa su mejor momento, debido a la superpoblación, contaminación y escases de recursos. Es aquí, en esta decadente situación, donde toman un papel fundamental las grandes corporaciones que buscan hacer turbios negocios aprovechándose de la situación brindar soluciones que garanticen la supervivencia de la raza humana. CREO es una de ellas, que haciendo uso de grandes avances tecnológicos, no sólo pretende soliviar la situación del planeta, sino también ayudar a la humanidad con aquellos problemas de índole personal.

Don Hackett, la cara visible de CREO nos da la bienvenida a nuestro nuevo trabajo.
Ahí es donde conocemos a nuestro protagonista, Warren, un hombre lisiado que sin nada que perder busca rehacer su vida solicitando empleo en CREO. Pero claro, no todo puede ser color de rosas, ya que nuestro héroe no solo se verá sometido a una tortuosa operación para implantarle un exoesqueleto, sino que también tendrá el peor primer día como trabajador de la citada corporación: todo se ha salido de control, las maquinas se han rebelado. Al comenzar a recorrer las distintas instalaciones descubriremos que nuestros compañeros de trabajo están desquiciados y que varios robots asesinos controlan la situación bajo el mando de una IA rebelde. Para peor, todos ellos tienen un objetivo en común: eliminarnos.

En la medida que exploremos las diferentes áreas en que está dividido CREO, nos iremos enterando, ya sea mediante cintas de audio, correos electrónicos o hablando con los pocos sobrevivientes que encontremos por el camino, de detalles de la trama que nos ayudarán a comprender a fondo que es lo que está pasando. La historia se presenta con fuerza y logra despertar nuestro interés en las primeras instancias, pero poco a poco comienza a pasar desapercibida, al punto que ni siquiera terminamos sabiendo que estamos haciendo o porque. Es correcta, si, y bastante “cliché” si se quiere, pero… no termina de enganchar… está ahí, como Bernardo, el ayudante mudo de El Zorro, haciendo la función de silencioso acompañante.


Pero bueno, volvamos a Warren, el lisiado… o mejor dicho, ex lisiado, y no, no es spoiler. Esto se ve durante la presentación… de hecho pueden verlo en el video que acompaña esta nota. En fin, gracias al exoesqueleto proporcionado por nuestros nuevos empleadores, Warren podrá volver a caminar, moverse con agilidad y combatir como un campeón… Humm, ahora que pienso, ¿Por qué sabe pelear tan bien? ¿Es un ex soldado? Vaya uno a saber… El punto, más allá de estos pensamientos, es que necesitaremos que se mueva, porque The Surge es difícilBastante difícil de hecho, al punto que cualquier enemigo, por muy pelele que sea, nos puede matar de dos o tres golpes… lo cual, en ocasiones, lo terminan tornando en un juego injusto y frustrante.

Para evitar morir, debemos en primera instancia dominar el sistema de combate. Sistema que para quien sea veterano de la saga Souls, o que al menos haya probado Lord of the Fallen, no necesita explicación alguna… pero como sé que por ahí hay quien aún no haya jugado a nada de esto (Malditos herejes), les cuento: El combate es rápido, pero bastante táctico, es decir que si se les cruza por la cabeza la idea de revolear golpes a diestra y siniestra, su existencia será tan efímera como la de un pedo en la mano. Cada movimiento ejecutado está regido por una barra de resistencia que determina cuantas veces podemos golpear, dependiendo del arma y la potencia del ataque, existiendo también las posibilidades de hacer un dash para esquivar (no hay giros) o de bloquear. Fin.

Las maquinas se han revelado, dejando tras de si, muerte y destrucción.
¿Y lo novedoso? ¿Dónde está lo novedoso? Está en que ahora fijando al enemigo, podemos elegir a que parte especifica atacar: cabeza, cuerpo, brazos o piernas El chiste de esto pasa por el lado que, cada enemigo, por lo general tiene algunos puntos débiles (resaltado en color celeste) y otros más fuertes (en color amarillo), lo cual nos obliga a analizar la situación antes de entablar combate.

Sin embargo, lo más interesante es que, si atacamos las zonas frágiles, despacharemos rápidamente a los rivales, pero por contraparte, centrando los embates hacia las extremidades protegidas, aparte de causar menos daño (lo cual no es una ventaja) tendremos la chance de realizar un espectacular movimiento especial, cercenando en el proceso el miembro en cuestión, para posteriormente usarlo en nuestro beneficio. Igual seré sincero: no es que el sistema de combate sea especialmente novedoso, pero resulta interesante que se haya buscado darle un toque "único" y dotarlo de algo más de profundidad, amén que es hermoso ver como la sangre brota a borbotones cuando un enemigo es partido al medio.


Esto de trocear reboticas criaturas es posible gracias a una linda variedad de armas: Las hay de una mano, pesadas, de a dos manos, otras que van acopladas al exoesqueleto y hasta un dron que permite atacar a distancia. Por supuesto que solo podremos llevar una equipada, pero existe la posibilidad de "marcar como favorita" a otras armas en el inventario para cambiarlas rápidamente. Esto resulta especialmente útil para variar la estrategia de combate dependiendo del enemigo al que nos estemos enfrentando.

El punto es que, más allá de que arma utilizamos, además de una bonita colección de extremidades mutiladas, tras cada muerte enemiga, obtendremos almas chatarra tecnológica. Esta, además de servir para –oh novedad- subir de nivel (que aquí se lo denomina “aumentar potencia del núcleo), podremos usarla para craftear nuevas piezas de armadura o mejorar las que tengamos en posesión, como así también fortalecer las armas que más se ajusten a nuestro estilo. Todo esto se lleva a cabo en una hoguera un centro de operaciones, desde donde además, podremos equiparnos con diferentes implantes que nos proporcionarán mejoras de salud, resistencia o habilidades de combate ya sean activas o pasivas, lo que proporciona un amplio abanico de opciones a la hora de configurar al protagonista.

Los combates son rápidos y brutales, un asunto de vida o muerte.
Un detalle que llamo mi atención, es que la progresión puede acelerarse mediante multiplicadores que aumentarán el ratio de obtención de chatarra de acuerdo a la cantidad que llevemos acumulada en nuestro inventario. Claro que todo beneficio implica un riesgo, y si tenemos la mala suerte de perecer (lo cual sucederá a menudo), perderemos toda la chatarra que hayamos juntado. Por supuesto que podremos recuperarla, pero vaya a saber a qué maldito desarrollador de Deck13 se le ocurrió la feliz idea de añadir un contador de tiempo, que al llegar a cero nos restriega por la cara un bonito mensaje que dicta “Has perdido X cantidad de chatarra tecnológica”… todo por no llegar a tiempo. Si la cantidad es ínfima, vaya y pase, pero cuando perdemos más de 30000 es un tremendo dolor de huev… digo… de cabeza.

Igual, para quien no guste arriesgarse, siempre puede dejar acumulada en el centro de operaciones aquella chatarra que no utilice como si de un ahorro se tratase, lo cual no está mal, porque como decía, The Surge es jodido. Los enemigos no son de lo más inteligentes, de hecho es fácil reconocer y aprender sus patrones de ataque, pero les aseguro que pegan duro. Cada contrincante supone un desafío hasta comprender como se mueve, que es capaz de hacer e identificar sus zonas vulnerables. Aunque por supuesto, quienes se llevan las palmas en esto son, como siempre, los jefes.

Porque si, ¿Que seria de un Souls Like sin jefes? Esas imponentes criaturas dotadas de una personalidad única que tan sólo con su nombre, presagian épicos enfrentamientos sin igual… bueno, quizá me fui un poco de tema. En The Surge, hay jefes, sí.  Son grandes e imponentes y, tal como dicta el manual, golpean exageradamente fuerte… pero… la personalidad, “te la debo”. Solo nos enteramos de que un jefe es “UN JEFE” porque aparece una barra de vida, nada más.

Las ejecuciones son realmente sangrientas.
Hay encuentros en que me he llegado a preguntar ¿Qué onda este bicho? Es como que están bien, pero les falta un punch… y queda un poco lejos esa sensación de victoria, de haber superado un reto épico, brindando, al menos en mi experiencia, un dejo de alivio. Además en este aspecto, ni el escenario ayuda. Por poner un ejemplo, en Dark Souls, tan solo el entorno nos vaticinaba que una batalla de proporciones bíblicas estaba a la vuelta de la esquina. Aquí, vamos caminando y de repente “¡Oh, un jefe!” y ya.

Esto me lleva a un punto que aún no he tocado: los niveles. En cuanto a construcción, siguen un patrón regular independientemente del área en que nos encontremos: el centro de operaciones, que es el único punto de guardado, generalmente está ubicado en el centro y, en torno a este se encuentran las distintas zonas que componen el nivel, todas interconectadas por atajos que iremos desbloqueando conforme avancemos.
La dificultad en The Surge llega a niveles frustrantes: En los tramos finales del juego, los enemigos nos mandaran a mejor vida con tan solo un golpe ¡Ni el jefe final tiene tanto poder!
Las áreas a explorar son grandes, extensas y esconden gran cantidad de secretos, muchos de ellos accesibles en función al nivel del núcleo de Warren o de un Drone que nos asistirá a la hora de “hackear” circuitos. Este es un factor que invita a la minuciosa exploración de los escenarios, aunque de todos modos, pese a aparentar lo contrario, nos encontramos frente a un juego que es bastante lineal en su recorrido.

Respecto a la ambientación, muestra algo más de personalidad que en Lords of the Fallen, debido a que todo transcurre en entornos futuristas, aunque es notorio que hay zonas mejores elaboradas que otras. Por ejemplo, en los escenarios abiertos se nota un buen trabajo en la dirección artística, ofreciendo postales interesantes, aunque muy por debajo de lo que podamos ver en Dark Souls e incluso en el anterior juego del estudio. Por contraparte, hay segmentos más “pasilleros” que se sienten un poco genéricos, donde se nota un poco la falta de amor al detalle.

Un momento de tranquilidad que nos permite mirar el horizonte e intentar comprender la causa por la que luchamos.
Por último, sin ser un portento en su apartado técnico, Deck13 ha realizado un muy buen trabajo en el apartado gráfico. Hay que tener en cuenta que pese a que no es un videojuego AAA, se las rebusca muy bien para dar una buena impresión, sobre todo en lo que a diseño de personajes se refiere. En cuanto al apartado sonoro, el título dispone de líneas de diálogo habladas que poseen una actuación acorde. Por otra parte, la banda de sonido, no es algo que brille, a excepción de determinados momentos donde suenan algunas melodías muy agradables que contribuyen a sumergirnos en este demacrado universo.

En resumidas cuentas, como podrán apreciar, The Surge es un juego correcto, que se ciñe a un estilo, a una fórmula de la cual no se aparta, más allá de su ambientación y alguna que otra pequeña variante en su jugabilidad. Entiendo que las comparaciones no sean buenas, pero es inevitable caer en ellas, muy a pesar de que Deck13 haya intentado dotar de una personalidad propia a su más reciente creación.

Sin lugar a dudas, nos encontramos ante un título bien hecho, que no tiene mayores fallas que la de “parecerse a”, donde una vez más la dificultad vuelve a ser la estrella, aunque por momentos roce niveles absurdos, llevando al punto de preguntarnos si estamos ante un videojuego que realmente es difícil o si esta hecho así a propósito para extender su duración. De todos modos, dejando al margen estos pensamientos vagos, The Surge no deja de ser una interesante opción para apartarnos por unas cuantas horas de aquellos fantásticos universos medievales.

Los jefes son imponentes y pegan muy fuerte, aunque están algo escasos de personalidad.

Palabras Finales:Pese a ser víctima de una gran cantidad de inevitables comparaciones, Deck13 se las apañó para brindar a The Surge ciertos elementos que pueden resultar atractivos para quien ya esté cansado de batallar contra dragones y demonios. Es un videojuego difícil, pero no por ello deja de ser divertido y por mucho que la historia no tenga demasiado peso a lo largo de la partida o que le falte algo de personalidad a los jefes, la inevitable necesidad de seguir jugando se hace presente, y así como quien no quiere la cosa, cuando nos queramos acordar, habremos pasado más de veinte horas en este fatídico mundo, sufriendo, luchando y sobreviviendo.

Lo bueno:
- Un Souls like que se aparta del medioevo fantástico, para trasladarnos a un futuro distópico
- Sistema de combate táctico y veloz
- El sistema de crafteo en base a las partes mutiladas de los enemigos
- Sistema de progresión de personaje

Lo malo:
- No deja de sentirse como la Stacy Malibú, pero con sombrero nuevo
- La historia arranca con fuerza… pero no termina de enganchar
- Jefes con poca personalidad
- Se ciñe demasiado a la fórmula establecida por Miyazaki sin casi arriesgarse a algo nuevo

Nota Final:
7
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ESCRITO POR Viejo Frank

Amante de los juegos, las series, películas y cómics... ¡Y del maldito rock n roll! Si no está jugando, está tocando su bateria.

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