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Análisis: Vampyr — La delgada línea entre el bien y el mal está pintada con sangre

Vampyr es una aventura de rol y acción de los creadores de Life is Strange, en la que encarnamos a un vampiro dividido por su origen: por un lado la faceta vampírica de Jonathan E. Reid le empuja a asesinar, mientras que la humana, la de un doctor, le incita a ayudar a sus víctimas.

Calificación:


Desarrollador: DONTNOD
Distribuidora: 
Focus Home Interactive
Lanzamiento: 5 de junio de 2018
Podrás jugarlo en: PC, PS4, Xbox One

Impresiones basadas en una copia del juego para Steam facilitada por Focus Home Interactive

Vástagos de la noche, príncipes de las tinieblas, los vampiros han sido una figura prominente en la ficción de terror desde tiempos inmemorables. Sin embargo, no han sido especialmente mimados en el mundo de los videojuegos. Tras años con escases de lanzamientos en el género, llega Vampyr, lo nuevo de DONTNOD, creadores de Life is Strange, y Focus Home Interactive. Esta aventura rolera nos lleva a la Londres de comienzo de Siglo XX, a combatir un brote de gripe española y descubrir los secretos de la estirpe chupasangre que habita allí por las noches. Veamos qué tan deliciosa es la sangre que corre por sus venas.


Jonathan Reid se despierta de bajo de una pila de cadáveres con el vago recuerdo de cómo llegó allí. Lo azotan imágenes mentales muy violentas y, por sobre todo, una sed arrolladora. Una que no puede calmar como cualquier humano. No pasa mucho hasta que se entera de que ahora está condenado a una vida de vampiro. Algunos humanos podrían disfrutar de esa condición, pero a Reid le pesa especialmente porque toda su vida ejerció la profesión de médico, hematólogo específicamente. Siempre tuvo una relación cercana con la sangre, pero ahora la llevará a un nuevo nivel.

En el papel de Reid, jugaremos como un vampiro novato que intentará entender su condición mientras comienza a trabajar nuevamente como médico, en un hospital en el que el director conoce la existencia de su clase. Nuestro personaje se verá preso en una lucha interna, la de elegir entre apropiarse de gente inocente para saciar su sed indómita o buscar la fortaleza y la sangre por otro lado. Mmm las ratas pueden ser muy apetitosas. Este dilema es uno de los pilares de la jugabilidad de Vampyr.

El título apuesta por un mundo semi-abierto que está a nuestra disposición desde el comienzo del juego. Exploraremos cinco distritos completos de Londres, cada uno de ellos con sus secretos, subtramas y personajes. Como ya es la enseña del estudio DONTNOD, en Vampyr el apartado narrativo sobresale, pero además de conversar y explorar, el juego propone mecánicas de acción, lo que se traduce en un sistema de combate que en un inicio puede parecer rudimentario, pero que en realidad tiene un amplio abanico de opciones.


Las peleas en Vampyr ocurren sin mucho preámbulo. Podemos estar recorriendo las alcantarillas o un callejón de camino a interrogar a alguien y ser emboscado por un grupo de cazadores o por otros vampiros. El sistema consiste en tener un arma en cada mano, la principal y una secundaria, que sirve para aturdir al enemigo, y una serie de habilidades sanguíneas que despliegan poderes vampíricos. Así, atacaremos con armas melees como dagas y espadas; con armas de fuego y también con poderes como lanzas de sangre y garras vampíricas. Hay habilidades defensivas también y las infaltables opciones de esquivar y de parry.

El sistema de combate incluye gestionar la resistencia del personaje, al estilo Souls-like, que se agota a fuerza de golpes, de correr y de esquivar. Cada enemigo tiene, además de una barra de vitalidad, una barra de aturdimiento que si se vacía, nos permitirá apropiarnos de él y absorber su sangre. Solo las armas secundarias nos permitirán dar golpes que aturden al enemigo. Las habilidades vampíricas consumen nuestro medidor de sangre, de modo que en cualquier combate, será importante tomar la sangre de los enemigos, además de surtirles golpes que los debiliten.

Un vistazo al amplio abanico de habilidades. Recomiendo jugar Vampyr con el control de Xbox, el mapeo de teclas se siente más natural para ese periférico.

Hay un sistema de debilidades y resistencias también, que nos dejará saber qué tipo de arma o poder es mejor contra cada enemigo. Hay armas más potentes para usar a dos manos, que aunque son más lentas, propician golpes especiales. Como deducirán, entablar un combate en Vampyr es un arte estratégico, que nos lleva a tener en cuenta muchísimos factores. Al comienzo del juego, solo contaremos con un machete, una estaca y algunas habilidades sanguíneas. Obtener experiencia y materiales será vital para desarrollar a nuestro vampiro y para obtener nuevas armas.

El progreso en Vampyr viene dado por cumplir misiones y, como es clásico en este tipo de juegos, hay principales y secundarias. Completarlas nos otorga puntos de XP, que podremos invertir en mejorar las habilidades activas y pasivas de Jonathan.  Solo podremos canjear estos puntos en refugios, zonas seguras que aparecen en el mapa donde podremos craftear consumibles, mejorar las armas y dormir hasta la noche siguiente. El paso del tiempo tiene su peso en Vampyr, pero eso lo veremos más adelante.

Mi crítica más grande a Vampyr es que tiene un inicio lento. Las primeras misiones no están muy inspiradas. No es un juego muy condescendiente ni lleno de tutoriales aburridos, pero los primeros compases nos tienen de recadero del hospital o de policía interrogador. Hay mucha conversación superflua y mucho backtracking. Por fortuna, somos nosotros mismos los que elegimos si completar una misión o si salir a recorrer otros distritos, en busca de nuevos rostros y potenciales víctimas de las que apropiarnos. Lo más atractivo de la propuesta es que hay muchísimo para ver en el mundo del juego y que la exploración está realmente recompensada.


En Vampyr, cada personaje tiene una historia. Los habitantes de Londres tienen sus opiniones, sus relaciones y su función dentro de cada distrito. Recordemos que el juego prometía que nuestras acciones tendrían un peso en la trama y por fortuna esto resulta ser cierto. Beber la sangre de uno de los habitantes implica asesinarlo, pero nos veremos recompensados con una buena cantidad de XP. Hay que destacar que depende totalmente de nosotros si matar a un personaje o no. De hecho, es posible terminar el juego sin matar a nadie. Las misiones completadas y los combates nos darán XP también, pero en una cantidad mucho menor. La tentación es enorme.

La simulación social no se queda allí, de todas formas. El sistema conversacional desprende una buena cantidad de opciones de diálogo en estilo diagrama de árbol. Conocer más a los personajes nos llevará a reunir pistas sobre su pasado y su relación con otros personajes. Juntar estas pistas, recorriendo los escenarios o respondiendo bien los diálogos, será vital para desbloquear nuevas misiones y para que el ciudadano en cuestión sea más apetitoso. Recibimos mucha más XP al consumir un habitante del que destrabamos todas las pistas, que de alguien a quien apenas conocemos.

La cuota de realismo en todo esto la ponen el medidor de Mesmerización y la posibilidad de que los ciudadanos puedan enfermarse. Reid es un vampiro novato, de modo que durante las primeras horas de juego, solo podremos apropiarnos de los humanos más débiles y menos influyentes. Nuestro medidor de Mesmerización irá subiendo conforme avance la historia y solo podremos apropiarnos de los ciudadanos que tengan resistencia igual a nuestro nivel de Mesmerización o menor. Además, muchos de ellos tendrán enfermedades como bronquitis, cefalea o migraña –la vida en Londres era dura, ¡eh!– y consumirlos mientras están enfermos solo hará que nos otorguen menos XP de la que deberían darnos. Como buenos doctores, tendremos que preparar una cura para ellos antes de matarlos… O no. Todo queda a nuestra elección.




Los distritos tienen un indicador de Salud que irá variando de acuerdo a nuestras acciones. Luego de dormir en un refugio, pasará el tiempo hasta la noche siguiente y lo que hayamos hecho tendrá su efecto. Asesinar ciudadanos lleva la zona hacia el caos, especialmente si nos metemos con el pilar del distrito, que es el ciudadano más influyente de cada zona. Tuve la desgracia de perder el distrito de Whitechapel por una decisión que tomé y cuando ya no quedaron habitantes en el lugar, todo quedó a merced de criaturas de la noche y cazadores hostiles. Recorrer esa zona del mapa nunca volvió a ser lo mismo.

En dos segundos que me tomó beber su sangre, dejé dos huérfanos en las calles de Londres. Pocos juegos de rol me hicieron sentir tan sucia.

El componente social de Vampyr se siente original. Hay una recompensa lúdica para quienes exploren, los puntos de XP, pero también hay un tejido narrativo muy denso detrás de la ciudad y sus habitantes. Comenzamos investigando a los personajes para poder consumirlos, pero terminamos tomándole el gusto porque sus historias personales nos atrapan. Ahí es cuando se hace difícil tener que matarlos. Terminamos sintiendo empatía por muchos de ellos, especialmente porque todos tienen rasgos muy humanos. No podemos catalogar a nadie de bueno o de malvado. Reid está posicionado en una zona totalmente gris y no nos impone ningún tipo de prejuicio o línea moral. La decisión está en nosotros. En lo personal, me sentí terrible después de apropiarme de un paciente del hospital cuando me enteré que era padre de dos niños. En dos segundos que me tomó beber su sangre, dejé dos huérfanos en las calles de Londres. Pocos juegos de rol me hicieron sentir tan sucia.

Vampiro detective... Reid no se queda con los brazos cruzados cuando una muerte sospechosa azota el vecindario.
Asimismo, es uno de los juegos más despiertos que jugué en términos de consciencia social y ambientación política. Como recreación histórica, Vampyr consigue trasladarnos a la época, no solo por su ambientación impecable, lúgubre, húmeda y desordenada, como la típica urbe europea de ese momento; también por las temáticas que trata. La desigualdad social, la pobreza, la prostitución y el sexismo son algunas problemáticas que se abordan en los diálogos. DONTNOD vuelve a dejar en claro que es una de las desarrolladoras más hábiles en este arte de hacernos sentir parte del mundo de un videojuego.

Dejando de lado lo narrativo, hay cuestiones de diseño criticables. La falta de un mini mapa pesa muchísimo, sobre todo durante la primera mitad del juego, cuando no conocemos los recovecos de Londres y la brújula de la parte superior no orienta como quisiéramos. El juego tampoco cuenta con un sistema de viaje rápido, que si bien entiendo que es ilógico desde un punto narrativo, al menos después de matar un jefe o de cumplir una misión importante, podrían salvarlos del backtracking con alguna cinemática, ¿no?

En cuanto a lo técnico, Vampyr llega con lo justo. Como fue el caso de Life is Strange y de Remember Me, DONTNOD vuelve a cumplir en lo artístico, esto se traduce en escenarios impecables y ambientación que quita el aliento. Es una pena que los modelos de los personajes no estén a la altura. Los tiempos de carga, que por suerte son muy ocasionales, son más largos de lo que deberían también.

No me quiero ir sin dejar de mencionar el trabajo mitológico detrás de Vampyr. Hay elementos clásicos de las leyendas vampíricas, pero los roleros gustarán saber que también toma elementos de Vampiro, el juego pen & paper. Probablemente, la expectativa que se creó en torno a este título se deba a que no recibimos un RPG de vampiros que valga la pena desde ‘Vampiro: The Masquerade – Bloodlines’, publicado en 2004. Aunque Vampyr es muy distinto, tiene la suficiente personalidad como para marcar tendencia. Esperamos que sea el puntapié para nuevas aventuras vampíricas.


Palabras Finales:
Aunque le lleve unas horas zambullirnos del todo en su mundo, una vez que Vampyr nos caza con sus garras, nos consume por completo. El mundo del juego se siente vivo y está habitado por personajes muy atractivos y el sistema de combate, rudimentario inicialmente, mejora con la progresión de las misiones. Al final, estamos ante una aventura que es muy consciente de cómo jugamos. En Vampyr, cada vida importa y bastará con derramar una gota de sangre para inclinar el peso de la balanza. La decisión es nuestra.

Lo bueno:
- Vampyr pone mucho empeño en recrear la época en que se ambienta y lo consigue en todo sentido
- El sistema de combate tiene buena profundidad. Hay muchas formas de encarar una pelea.
- Narrativamente, es muy sólido, sobre todo en lo que respecta a desarrollo de personajes
- Nuestras decisiones tienen impacto en los distritos y, por ende, en la jugabilidad.

Lo malo:
- Tiene un inicio lento. La trama se pone intensa recién cuando conocemos a un buen puñado de personajes
- La navegación es tediosa: no hay mini mapa ni viaje rápido
- Los modelados de personaje son muy rústicos

Nota Final:
8
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ESCRITO POR Florencia Orsetti

Editor in Chief y fundadora de SHD. Aficionada por el horror tanto en videojuegos como en cine y literatura, tiene varios años de experiencia en redacción periodística. Seguidora y promotora de videojuegos independientes.

1 Gritos :

  1. Muy buen análisis, intente compartir en twitter pero no me dejaba waaa

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