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Análisis: Apsulov End of Gods, un survival horror con vikingos, ciencia ficción y mitología nórdica

Apsulov: End of Gods es una aventura de terror vikinga con elementos futuristas donde el jugador despierta en un santuario de acero y concreto, construido para los dioses nórdicos y para albergar un artefacto, enterrado en la tierra hace eras.
Calificación:


Desarrollador: Angry Demon Studio
Distribuidora: Angry Demon Studio, Digerati, Perpetual Entertainment
Lanzamiento: 27 de agosto de 2021 (consolas)
Plataforma: PlayStation 4, Playstation 5, Xbox One, Xbox Series X/S, Microsoft Windows

Análisis basado en una copia digital para PS4 facilitada por Digerati


Si hay cuatro cosas que me apasionan en la vida, esas son el terror, la ciencia ficción, la mitología y los videojuegos. Por eso uno pensaría que Apsulov: End of Gods es el cocktail perfecto, mezclando puzzles y una atmósfera opresiva y futurística con mitología nórdica y el verdadero terror que se debe haber sentido viviendo bajo el yugo de los dioses.

Desde un primer momento se siente esta amalgama entrando en efecto, ya que lo primero que vemos es a nuestra protagonista siendo víctima de un experimento, recibiendo órdenes de una máquina muy temperamental mientras un conjunto de cabezas ilógicamente grandes observan sin intervenir, pero supervisando con sus tiránicas miradas.
Algo sale mal y aprovechamos la confusión para huir, descubriendo que no sabemos nada de nosotros mismos y mucho menos del mundo que nos rodea. Una voz comienza a guiarnos y a explicarnos un poco lo que sucede: Los mitos son ciertos, Yggdrasil existe y puede ser minada para conseguir poder, energía y hacer posible el viaje entre mundos. Este descubrimiento sumado a la soberbia humana resultó en una era de caos, porque lo que estaba enterrado debía permanecer así. 

Ahora está en nuestras manos controlar el horror que la codicia liberó en este plano, salvando no sólo Midgard, sino también los otros mundos que Yggdrasil, el árbol de la vida, conecta. La atmósfera que Apsulov: End of Gods presenta, nos sumerge sin aviso en este mundo inaudito pero perfectamente coherente y podemos ver esta amalgama funcionando en perfecta armonía.

Mezclando elementos de survival horror, puzzles, stealth y algo de combate, este título trata de abarcar mucho pero sin desarrollar ninguna de estas aristas. A medida que vamos avanzando en el juego podemos sentir cómo los desarrolladores quisieron ofrecer una experiencia única, pero sin comprometerse demasiado con ninguna de sus mecánicas, las cuales quedan simples y aburridas mucho antes de llegar al final del juego. Este es uno de los problemas más grandes, ya que todas las mecánicas se sienten a medio desarrollar y que están ahí como si fuesen una casilla a tachar. Una de las principales (y de la que más rápido nos aburriremos) es nuestra visión especial, que nos permite ver durante un tiempo limitado lo que el ojo humano no. En lo que a gameplay se refiere, esto hará que veamos todo bajo un filtro futurista, de líneas de neón con colores fuertes y vibrantes.


La exploración es bastante básica y la ambientación se ve perjudicada por esto, ya que para hacernos sentir indefensos el mundo es más oscuro de lo que debería ser, y nos encontramos usando nuestra visión especial casi todo el tiempo, haciendo que la atmósfera opresiva se desintegre en segundos, y sólo nos quede una pantalla llena de líneas azules y naranjas.

Tratar de explorar este mundo sin usar esa visión es casi imposible porque la mayoría de los caminos, upgrades, ítems y cosas que necesitamos para avanzar se encuentran ocultas en la oscuridad. En menos de una hora de juego nos habremos hartado de ver el mundo de esta manera, y las pocas cosas que Apsulov hace para asustarnos terminan no funcionando.

Otra de las mecánicas nos la brindará nuestro brazo mecánico, el cual tiene la capacidad de freír circuitos y acabar con nuestros enemigos, los cuales son mucho más intimidantes en concepto que en realidad. Y otra vez nos encontraremos con un sistema abusado que en segundos quedará obsoleto y terminará irritándonos cada vez que debamos usarlo. Esto es porque para abrir puertas y acceder a lugares protegidos por cerrojos mecánicos deberemos usar un pulso de nuestra mano que es limitado.

Para algunos cerrojos deberemos participar de un minijuego de precisión que nos hará gastar una carga por intento. No suena tan mal en teoría, pero en práctica nos encontraremos pifiándole una y otra vez al minijuego, teniendo que volver en nuestros pasos para encontrar recargas para nuestro brazo, antes de poder volver a intentarlo. Esto también sucede con algunos mecanismos que debemos desactivar a distancia, los cuales son difíciles de apuntar y más de una vez nos encontraremos desperdiciando preciosas cargas porque el puntito de la mira es más pequeño que nuestra paciencia luego de dos horas de juego.

Esto se resuelve a medida que avanzamos ya que iremos descubriendo upgrades que nos permitirán tener más cargas y que nuestra visión dure más tiempo, las primeras horas de juego terminan siendo monótonas y soporíferas debido a lo limitadas que son nuestras habilidades y lo frecuente que es la necesidad de usarlas.
Esto es una verdadera pena, porque la historia es realmente muy buena y los actores y actrices de voz no hacen más que dejar todo para que nos sintamos parte de este relato tan único. Cuando Apsulov se olvida de que es un juego y decide sumirse en su narrativa, es cuando realmente brilla. Por momentos se hace evidente que la historia es el foco principal y las mecánicas son la excusa para que en lugar de un libro o serie este sea un videojuego, y lamentablemente se siente mucho esto último.

Una última cosa a destacar es que si decidimos pasar todo esto por alto y seguir jugando a pesar del embotamiento mental, el último tramo del juego es realmente muy bueno y, si bien no compensa lo que sufrimos para llegar hasta allí, al menos nos permite terminar el juego sin un amargo sabor de boca. Además gracias a colectables y finales alternativos, Apsulov: End of Gods nos ofrece bastante contenido post game como para saciar la sed que nos deja la última hora de juego.

Apsulov: End of Gods trata de justificar continuamente que no es un walking simulator poniendo mecánicas que entorpecen la narrativa y ensucian el verdadero corazón de este juego que es la historia. Si bien los últimos momentos del juego es donde el trabajo de los desarrolladores más brilla, no es lo suficiente como para equilibrar el aburrimiento y monotonía de las primeras horas.

Lo bueno:
-La historia.
-Los actores y actrices de voz. 

 Lo malo:
-Las mecánicas de juego.
-Lo oscuro que se ve todo.
-Lo decepcionante que son las primeras horas de juego, haciendo que muchos se pierdan las últimas, las cuales son las mejores.

Nota Final:

5
Mediocre
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ESCRITO POR Rodrigo Scarlata

Amante del terror en todos sus medios y aspirante a artista marcial. Ama a Hokuto no Ken casi tanto como a sus gatos.

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