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Análisis: Little Misfortune — Una aventura inocente, hilarante y perturbadora

Little Misfortune es una aventura gráfica enmarcada en el mismo universo de Fran Bow. Un videojuego tan adorable como perturbador, con una historia centrada en la exploración y en el diálogo con sus personajes protagonizada por una niña con muy poca suerte en busca de un regalo para su padre.

Calificación:


Desarrollador: Killmonday Games
Distribuidora: K
illmonday Games
Lanzamiento: 18 de septiembre 2019 (Steam), 29 de mayo de 2020 (consolas)
Plataforma: PC, PS4, Xbox One, Switch

Análisis basado en una copia digital para Steam facilitada por Killmonday Games 

Hay juegos que te marcan desde lo emocional. Está claro que de esto depende mucho cada persona, sus experiencias personales, su sensibilidad o sus puntos de vista pero, sea como sea, cada tanto nos enfrentamos contra algún título que nos hace pasear emocionalmente por una tormenta, llevándonos del extremo de la ternura al extremo de la tristeza, exponentes que manejan pocos términos medios y terminan dando una experiencia única.

Hace tiempo que no sentía algo así. Ori and the Blind Forest me lo hizo sentir, incluso GRIS si venimos más cerca en el tiempo, la diferencia es que los anteriores, hayan gustado o no, son juegos con mecánicas claras, algunos puzzles y una evolución en la dificultad. Son juegos con objetivos puntuales a resolver, además de una gran historia. Por su parte, Little Misfortune me tocó muy de lleno en lo emocional, pero a diferencia de los ejemplos citados anteriormente, es una aventura interactiva, donde todo gira en torno a la historia y a cómo contarla. Desde su narrativa y su aspecto visual, nos regala una experiencia única.


Y solo hago la comparación para sentar bien las bases, pero por nada del mundo estoy diciendo que los anteriores por tener una jugabilidad más lúdica son mejores. Son experiencias diferentes, quizás para jugadores diferentes, pero igualmente disfrutables. Little Misfortune me tomó 4 horas para terminarlo, pero los aseguro que la experiencia fue totalmente enriquecedora desde varios puntos de vista. Esa tormenta de emociones que comentaba al principio queda bien implícita porque es justamente la búsqueda de sus creadores y, para que sepan un poco más de ellos, son los mismos que hicieron la aventura gráfica llamada Fran Bow.

Este título dice ser parte del universo de Fran Bow, y a pesar de la distancia entre ambos juegos, no se podría negar, aunque a simple vista no parezca. El tono morboso y oscuro del juego, tocando temas profundos, duros, desgarradores por momentos, pero siempre vistos mediante la lupa de una pequeña niña y toda la inocencia que le imprime a cada situación. Violencia de género, violencia familiar, adicciones, consumo animal, malos hábitos, maltrato infantil… Tanto Isak Martinsson como Natalia Martinsson, él programador y compositor; ella game designer y artista, y ambos, escritores, no escatiman en tocar un montón de temas de una forma muy singular que destaca a éste juego de tantos otros.


Y no estoy diciendo que Little Misfortune sea una joya del gaming, pero si afirmo que es un juego personal y único, hecho para transmitir emociones y darnos una sacudida bien fuerte, como si fuese un tirón de orejas. En cuanto a la historia, encarnamos a la pequeña Misfortune, a quien una voz que ella cree que se encuentra en su cabeza le hace salir de su casa en busca de la felicidad eterna, que va a poder conseguir solo si gana el juego que esta voz misteriosa le propone. En el camino, la pequeña de voz tierna se va a topar con muchísimas situaciones donde va a tener que tomar una decisión. Sea cual sea, va a afectar al juego y sea cual sea el resultado de esta decisión, va a afectar directamente a Misfortune.

Porque otra cosa que hace esta aventura interactiva, desde su narrativa, es plantear un aspecto filosófico y una creencia muy fuerte dentro de la cultura oriental que es eso de que todas nuestras decisiones tienen consecuencias. Vivimos tomando decisiones todo el todo, a todo momento, aunque no lo estemos planteando como tal. Y cada una de esas decisiones, por más pequeña que sea, tiene su consecuencia. A mayor es la decisión, mayor es la consecuencia y parte de avanzar en la vida, como en el juego, es aceptar eso que está pasando, esa consecuencia. Y no es solo aceptarla por el mero hecho de decir algo: es aceptarla habiendo entendido por qué pasó lo que pasó.


Lo llamativo de Little Misfortune, justamente, es que todo ese complejo aspecto filosófico está plasmado mediante la visión ingenua y transparente de una niña, como ya dije antes. Una pequeña que todavía no entiende bien el concepto de todo lo que vive, de las cosas malas y buenas. No comprende el significado de muchas de las cosas que dice o que ocurren en su entorno más cercano. Por eso mismo escapa con su imaginación, constantemente, creando amigos imaginarios, lugares mágicos y usando una brillantina que le tira a todo lo que rompe o cree que está mal o le da miedo.

Porque, como si fuese poco, la pobre pequeña no es una niña con suerte. Y creo que en el nombre del juego queda implícito, ya que “misfortune” significa “mala suerte” o “desgracia”. Un nombre con poca inocencia, que marca el tono del juego incluso antes de empezar a jugarlo. Es verdad que al ver el tráiler podemos anticipar su búsqueda, pero nunca nos vamos a imaginar que el juego termina siendo lo que es. El factor sorpresa es muy importante, y es de esos juegos que al ser una aventura interactiva, hay que experimentarlo. Es un juego donde la experiencia personal es lo que cuenta, no te lo pueden contar porque el efecto no es, para nada, el mismo.



Visualmente es una belleza. Los dibujos que componen todo el juego, los colores, los diseños en general, todo es magnífico. Soy de esos que gusta de sacar capturas de pantalla y guardarlas en Steam, y con este juego estuve con una mano cerca de la tecla F12 como con ningún otro. Es tierno y perturbador a la vez. Contiene ese morbo que llama la atención y que genera un contraste gigante entre lo visual y lo narrativo. Es como ver una película dirigida por Diablo Cody, basada en la historia de Insidious, con guión de Ari Aster y usando al director de fotografía de Wes Anderson. No hay una definición más concisa que se me ocurra para describir la experiencia.

Porque como dije en un principio, el juego no tiene puzzles, no tiene resolución de eventos, no tiene mecánicas como las que solemos ver en cualquier juego. Básicamente, nos propone hacer clic sobre todo lo que tiene un ojo arriba para que nuestra pequeña nos vaya hablando y, así, entre sus palabras, las del narrador y algunas cinemáticas muy bien hechas, pasan las cortas horas de juego y nosotros las vivenciamos sin poder sacar la vista de la pantalla. El juego no es aburrido, para nada. Ni se siente aniñado mucho menos. Es muy interesante cómo van contando las cosas para mantener el suspenso todo el tiempo y que no sepamos bien lo que va a pasar, aspecto que termina influyendo de forma directa a la hora en la que debemos tomar ciertas decisiones como si fuésemos la pequeña Misfortune.


Palabras Finales:
No hay mucho más para decir de este juego único y diferente. Es completamente recomendable sin duda, para aquellos que quieran experimentar algo distinto, algo nuevo, un revoltijo en sus emociones de la mano de algo que parece tierno en todo momento, pero que se pasea por temas, lugares y situaciones turbias que, muchas veces, rozan lo controversial. Little Misfortune es una experiencia de esas que van a quedarse conmigo durante mucho tiempo, por haberme llevado de la tristeza a la alegría en menos de un segundo en más de una ocasión. Solo espero que la gente de Killmonday Games siga haciendo estos juegos alrededor del universo de Fran Bow. Aplauso para ellos.

Lo bueno:
- La historia y su narrativa.
- El contraste entre algo tierno y perturbador.
- Al arte, la animación, toda su estética visual.
- Las temáticas fuertes a través de la mirada de una niña.
- La inocencia, las problemáticas simples de una pequeña niña a la que la rodea tanto caos.
- El vaivén de emociones.

Lo malo:
- ¡Quiero saber más sobre la pequeña Misfortune! Me encariñé demasiado

Nota Final:

9
Excelente
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ESCRITO POR Lucas Robledo

Game Designer y Producer. Redactor mercenario. Cinefilo conflictivo. Casi músico y muy poco de ilustrador. Gamer de la vieja escuela. Aficionado al terror, a los comics y a la literatura.

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