Análisis: Dying Light The Following — Mata zombis a lo Mad Max

Dying Light es ahora más grande, mejor y mas espeluznante que nunca. Disfruta de la máxima experiencia zombi mientras buscas suministros, creas nuevas armas, y haces lo necesario para sobrevivir en una ciudad arrasada por el brote zombi. En Dying Light: The Following investiga una secreta y misteriosa sociedad al dejar atrás la zona de cuarentena al transportarte a una aparentemente serena campiña - ¡Una región mas extensa que todas las áreas del juego original combinadas!
Calificación:



Desarrollador:  Techland
Distribuidora:  Techland, Warner Bros
Lanzamiento:  9 de febrero de 2016
Plataforma: PC, PS4, XO

Análisis basado en una copia digital del juego para Steam, facilitada por Techland.

Hace un año, Techland revitalizaba al moribundo género zombi con Dying Light, una propuesta que, entre acrobacia y acrobacia, nos permitió saciar nuestras ansias de matar infectados de las formas más diversas al adentrarnos de lleno en un mundo abierto inmenso y dinámico. Los compases de la aventura no eran del todo regulares: el ritmo decaía por momentos, la narrativa hacía aguas y las misiones se volvían un poco tediosas. Pero fue su capacidad de trasmitirnos una sensación de libertad absoluta y unas ganas voraces de explorar la que convirtió a Dying Light en un título sumamente divertido y, por encima de todo, adictivo.




Todo un niño mimado de sus padres, Techland ha puesto muchísimo amor en Dying Light desde que llegó a nuestros sistemas el verano pasado al punto tal que, prácticamente, después de varios parches de actualización, remasterizaron el juego por completo. La llamada Enhanced Edition es la versión completa del título, que llega de forma gratuita a los poseedores de Dying Light, y que incluye una nueva dificultad, mejores visuales y sonoras, nuevos movimientos de parkour y otras mejoras que potencian la experiencia al máximo. A lo largo de todo el año pasado, Techland lanzó varios contenidos descargables y se guardó el as mayor bajo la manga: The Following, una expansión con todas las letras que nos ocupa en esta nota.

Las idas y vueltas del mercado y la industria han hecho que los jugadores tomen con pinzas y desconfíen de todo DLC que anda dando vueltas por ahí. Por fortuna, The Following llega para empacharnos con una ración gigante de nuevo contenido a un precio para nada excesivo de $20 dólares. The Following, además, llega de la mano junto con la Enhanced Edition, por lo que aplica todas las mejorias que ya mencionamos junto con las jugosas novedades jugables que vamos a destripar a continuación.



The Following nos traslada a una localización más campestre, en las afueras de Harran, urbe en el que tomaban lugar los hechos del juego original. En esta expansión dominan los pastizales, el campo abierto y las colinas, por lo que el parkour ya deja de ser una salida brillante para escapar del acecho de los infectados. Tendremos que cuidar más nuestro pellejo. ¡Pero que no cunda el pánico! Porque en The Following nos haremos poseedores del único vehículo funcional en millas, un buggy todo terreno que nos permitirá recorrer las distancias más largas a toda velocidad, estrolando zombis en el camino.

En este sentido, el sistema de juego de The Following varía con respecto a la propuesta de la campaña principal. Acá no tenemos mucha acción en la altura, la mayoria de las misiones implican recorrer buenos trechos y muchas ponen a prueba nuestro desempeño al volante. El buggy, lejos de ser un estorbo, se convierte en nuestro mejor aliado. El juego hace que el coche sea fácilmente accesible desde varios puntos del mapa, incluso después de morir. También se extiende el sistema de skills y crafteo al vehículo, lo que permite subir de nivel nuestras habilidades de conductor así como también craftear partes para reparar y perfeccionar nuestro buggy.



The Following se siente como una extensión de Dying Light, pensada claramente para jugadores que ya terminaron la campaña, no sólo porque los retos que propone son más desafiantes sino porque además maneja una curva de aprendizaje que requiere que seamos bastante diestros en el arte de sobrevivir. De hecho, no recomendamos comenzar The Following hasta tener un personaje de Nivel 12.

Si en el análisis del año pasado le habíamos echado en cara ser demasiado permisivo y fomentar muy poco las incursiones nocturnas, The Following va más allá, zambulléndonos en misiones más arriesgadas y dejándolos más tiempo a la intemperie, lo que se traduce en mayor contacto con los infectados más poderosos. Se generan situaciones nuevas: ¿Te imaginas quedarte sin combustible en el medio de un claro, rodeado de zombis, a mitad de la noche? Tendrás que ser precavido si quieres evitarlo.


Aun así, esta expansión mantiene algunas pegas de Dying Light que ya habíamos criticado en su momento. Muchas de las misiones siguen cortando el ritmo narrativo, pueden volverse repetitivas y como hilo conductor de la historia simplemente no funcionan. Kyle Crane, nuestro querido protagonista, sigue sin tener una personalidad propia, por lo que decenas de nuevos NPC lo siguen reduciendo a mero recadero y mercenario, obligándolo a cumplir las tareas más suicidas a cambio de una pieza de información que lleva a otro NPC... La cadena es interminable. La historia nunca fue el punto fuerte de Dying Light, pero sigue sintiéndose un poco penoso que no hayan aprovechado la oportunidad para enmendar las cosas en esta expansión que es casi una secuela.



The Following no se aleja de la esencia survivalera de Dying Light en ningún momento. Para balancear el abuso que podríamos darle al buggy y a su capacidad de correr a 80 km/h, la expansión nos invita a conocer a infectados mucho más poderosos, capaces de seguirle la marcha al vehículo y perseguirnos hasta darnos muerte. Estos combates sobre ruedas, al mejor estilo Mad Max, se viven a toda adrenalina en el modo cooperativo, en el que podemos invitar a un copiloto a dispararles a diestra y siniestra mientras nosotros nos abrimos camino a toda velocidad por la campiña. También podemos ser nosotros mismos los que oficiemos de artillero mientras un amigo conduce.

Por fortuna, The Following no se vuelve perezoso en la recta final (no olvidemos esa imperdonable batalla en base a QTEs que concluye Dying Light), sino que al contrario, va ganando fuerza hasta llegar a una conclusión más que satisfactoria luego de 10 horas aproximadas de misiones principales. Este contenido se ve ampliado por decenas de misiones secundarias, retos a cumplir con el buggy (¡Juguemos a chocar la mayor cantidad de zombis!) y otros desafíos de la comunidad que cambian a diario que elevan con creces, tanto en calidad como en cantidad, a la propuesta de Dying Light.




Palabras finales Con elementos con los que alguna otra compañía curraría una secuela cutre, Techland nos trae una expansión completísima, a precio más que justo, que cumple con creces y convierte a Dying Light en un título de supervivencia aún más desafiante, divertido y adrenalínico. Quedan algunas aristas por pulir, pero en definitiva, estamos ante una propuesta superior a la que vimos el año pasado, con menos parkour y con mucha más sangre al volante.

Lo Bueno:
- Mejoras a nivel técnico.
- El buggy es todo un acierto.
- Propuesta de juego más inteligente, desafiante y variada que la de la campaña original.

Lo Malo:
La historia sigue siendo floja.
- Muchas misiones siguen siendo simplonas y repiten recursos.

Nota Final:

8

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ESCRITO POR Florencia Orsetti

Editor in Chief y fundadora de SHD. Aficionada por el horror tanto en videojuegos como en cine y literatura, tiene varios años de experiencia en redacción periodística. Seguidora y promotora de videojuegos independientes.

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