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Análisis: Sherlock Holmes Chapter One — una aventura de crimen y misterio como ninguna


Análisis de Sherlock Holmes Chapter One, un videojuego de aventuras e investigación de la prolífica saga de Frogwares, está vez con mundo abierto, más deducción y misterio que nunca.
Calificación:
Desarrollador: Frogwares
Distribuidora:  Frogwares
Lanzamiento: 16 de noviembre de 2021
Plataforma: PC (Steam, Epic, GOG), PlayStation 4/5, Xbox One / Series S-X

Análisis basado en una copia digital para PlayStation 5 facilitada por Frogwares

Frogwares nos trae la aventura más ambiciosa para el detective más famoso del mundo. Sherlock Holmes: Chapter One es un título de investigación detectivesca, con puzles de aventura gráfica y un sistema de deducciones y decisiones morales que venimos viendo hace varias entregas –la saga de Sherlock hecha por Frogwares tiene más de 10 años. Sin embargo, aunque hay mucho terreno conocido en esta nueva entrega, también hay cosas nuevas bajo el sol: es la primera vez que vamos a encarnar a Sherlock en una aventura de mundo abierto, que además tiene acción. Vayamos por partes, como diría Jack el destripador, y déjenme contarles lo bueno, lo malo y lo absolutamente ridículo de Sherlock Holmes: Chapter One.

El nombre del juego a más de uno podría hacerle pensar que estamos ante una aventura episódica, pero no, este es un juego completo que nos cuenta los inicios de la carrera de Sherlock. Frogwares decide reinventar la historia del famoso detective y nos pone en los zapatos de un joven Holmes de 21 años que regresa a la isla de Cardona, lugar donde vivió su niñez, una pequeña ciudad ficticia en medio del mar mediterráneo que parece Italia o Grecia. Junto a su amigo de la infancia Jon ¿Watson), nuestro querido Sherry (el apodo simpático que le pone John) deberá enfrentar su pasado y resolver varios asesinatos en el camino.


Lo que sigue con respecto a los personajes y los casos, es un juego “bien Sherlock” en la medida en que nuestro afable detective lo mucho que tiene de analítico lo tiene de snob, pero aun así es querible. A Jon la etiqueta de “alivio cómico” le queda chica. Tampoco es un compañero y nada más. La realidad es que Frogwares consiguió una química muy divertida entre ambos personajes, al punto que los diálogos entre ambos son de lo mejor del juego. La vamos a pasar muy bien cuando estemos resolviendo un caso súper difícil y escuchemos los comentarios ácidos de Jon, que bajan de un hondazo la altanería de Sherry. Es un personaje más humano, que contraste con Sherry y que suma mucho al guion. Lo que tenemos entre ambos es un auténtico bromance, a veces incluso con tensión homoerótica en el medio. Los fans van a estar contentísimos. ¿Pero Arthur Conan Doyle? Probablemente revolcándose en su tumba, ¿y a quién le importa?

En cuanto a jugabilidad, Sherlock Holmes: Chapter One agarra la base de The Sinking City y los Sherlock anteriores, aprende de los errores del pasado y nos trae una aventura que, a nivel investigación y puzles, es de lo mejor que hay. Si sumamos el planteo de mundo abierto y la filosofía de no llevar de la mano a quien juega, Frogwares consigue una aventura difícil con mucho sentido de recompensa. Terminar uno de los casos principales nos va a hacer sentir como verdaderos detectives. Los jugadores tenemos que poner mucho de nosotros para encontrar pistas, atar cabos y llegar a conclusiones por medio de deducciones. 


Hay dos niveles de dificultad. El que viene por defecto es el modo Joven Detective, que ya de por sí presenta un desafío elevado; después está el modo Maestro de la deducción, que directamente nos deja solos por completo. Es el desafío Sherlock al extremo. El llamado modo Mycroft nos permite personalizar la dificultad como queremos, algo que se agradece y es el modo que elegí para jugar.

 Volviendo al sistema de investigación, Sherry y Jon resolverán cinco casos de la historia principal, y encontrarán más de 30 secundarios desperdigados por la isla de Cardona. Los primeros son los más importantes y los mejores, pero las misiones secundarias no están mal. Los desarrolladores aprendieron a darnos más para mascar y el mundo abierto de Sherlock Holmes: Chapter One no está tan vacío ni es tan soso como el de The Sinking City. 

Una vez metidos dentro de un caso, nuestro Sherry tiene varias herramientas para encontrar pistas. Como pasa en cualquier aventura gráfica, lo básico es escanear los escenarios en busca de puntos interactivos, que todos suman datos para formular pistas. Habrá momentos en los que haremos zoom sobre escenas u objetos, y deberemos scanear milimétricamente para encontrar los puntos clave. También está el uso de la concentración, que es el ojo crítico de Holmes con el que podemos ver lo que a los mortales se nos escaparía. A medida que vayamos interactuando, vamos a ir encontrando pistas que se sumarán a nuestro cuaderno. Tenemos una mecánica de fijar pista para marcarla y hacer que las acciones de Holmes pongan el foco en esa pista.


Lo que debemos hacer es inspeccionar la pista y un ícono nos indicará si para seguirle el rastro debemos hablar con un personaje, usar la concentración, descubrir donde queda una ubicación, disfrazarnos o consultar archivos de la ciudad (podemos ir al periódico, por ejemplo, y buscar datos usando palabras clave, como ya pasaba en The Sinking City). Obviamente, la dificultad está en saber con quién hablar, adivinar dónde tenemos que ir o cómo disfrazarnos. La isla de Cardona está conformada por seis castas sociales, entre los que están los aristócratas, los trabajadores, los policías y otros. Caerles bien a unos u otros dependerá de nuestra vestimenta. El sistema de atuendos y disfraces tiene un protagonismo especial porque habrá misiones en las que no conseguiremos hablar con un personaje clave si vamos vestidos como burgueses y en otros casos deberemos suplantar identidades, directamente. 

Una vez que obtenemos pistas clave, debemos ordenarlas en el Palacio de la Mente, que es la interfaz de deducciones. Lo cierto es que cada caso tiene varias rutas y varias posturas morales posibles, y está totalmente en nosotros decidir qué hacer con los sospechosos. Los casos son sensibles en algunos casos y, en otros, directamente ridículos, así que las situaciones siempre son incómodas y nunca nos dejan indiferentes. Hay un momento, por ejemplo, en el que tenemos que decidir si sacrificar a un elefante –algo que nunca elegiría en mi sano juicio– y en el mismo caso construimos una muñeca inflable para el animal. Sí, ESE TIPO DE MUÑECA INFLABLE. 


Y hay otra misión en la que Sherlock va full drag queen, vestido de dama aristocrática, y otra en la que se mete con seres sobrenaturales. Y otras que directamente no les voy a contar pero que no van a poder creer. En cuanto a lo disparatado, Jon es un homenaje al meme de Creepy Watson, aunque la razón por la que se teletransporta tiene sentido en la historia y pega con el tono irónico del juego. Además, a la par de nuestro cuaderno, Jon lleva el propio y podemos leerlo. Spoiler: se la pasa burlándose de lo que hacemos. Y hay más factores que suman para hacer de Sherlock Holmes: Chapter One algo divertido, muy divertido. Aunque a veces roza lo cringe, pero nunca dejamos de quererlo. 

Lo que voy a criticar con respecto a la dirección creativa es que Frogwares otra vez se mete con las cuestiones sociales de la época. Cuando inicia el juego, nos recibe el mismo cartel que veíamos en The Sinking City que nos explica que vamos a encontrar discriminación y estereotipos retrógrados en el juego, que están mal hoy en día, pero en que en 1880 eran moneda corriente.  Y sí, tienen razón, pero no deja de ser chocante escuchar a Sherlock decir que una mujer trans es un hombre disfrazado. Aunque ojo, Jon siempre está del lado del bien, para criticarle el snobismo o para festejar cuando decidimos dejar escapar a una mujer que mató a su abusador sexual. Los chicos de Frogwares aprendieron a ser más sutiles que en su juego anterior, pero a veces se les sale la cadena y podrían ahorrarse comentarios de ese tipo. Está buenísimo el tono satírico del juego, pero algunas cosas mejor tratarlas con seriedad y respeto.

Estoy dejando para el final uno de los errores más garrafales del título que es la inclusión de combate. El único detective que puede patear trastes y noquear a los delincuentes es Batman, a Sherry mejor dejémosle la investigación, que le sale muy bien. En Chapter One tenemos un sistema de combate que por suerte es opcional y que consiste en usar coberturas, acercarnos a los enemigos, aturdirlos si queremos y apretar QTEs para vencerlos. Los combates están bien delimitados y solo ocurren en momentos particulares. Como misiones secundarias tenemos la posibilidad de infiltrarnos a guaridas de delincuentes y arrestarlos a todos. Pero no es que vamos a encontrarnos enemigos y tiroteos en el mundo abierto. La verdad es que el combate en este juego parece una excusa para sumar una mecánica más que no está profundizada y que se vuelve repetitiva, y absurda. Mi consejo: eviten el combate. Se puede desactivar desde el menú. 


Sherlock Holmes: Chapter One nos ofrece cerca de 40 horas de juego entre todo el contenido que encontramos en Cardona. El mundo abierto es agradable, tiene muchísimo detalle y encontramos mucho con lo que podemos entretenernos por el camino. Aunque claro, la creme de la creme está en las misiones de la historia, que nos toman unas 15 horas de juego. Las misiones secundarias pueden ser algo repetitivas, aunque hay varias que destacan. 

De todas formas, el punto más alto del título es la sensación de ponernos en los zapatos del detective. Estamos ante una aventura que es difícil porque no nos lleva de la mano, que requiere que pensemos, reintentemos y busquemos la vuelta. Y eso en 2021 es gratificante porque hoy en día, si hablamos de juegos difíciles, hablamos de juegos de acción, pero en lo que respecta a puzles y descubrir qué hacer, la mayoría de los títulos te llenan de flechas y mensajes de ayuda para que no te quedes atascado. En Sherlock Holmes: Chapter One te vas a quedar atascado y eso es gratificante si te gusta pensar. Y si te empiezas a frustrar, hay pistas opcionales. En otras palabras, esta es la esencia de la aventura gráfica. Y lo mejor del asunto es que podemos llegar a conclusiones erradas, como meter preso a un inocente, y el juego se encargará de echárnoslo en cara, pero no será un game over, deberemos vivir con nuestra decisión. 

A nivel técnico cumple con lo que esperarías de un juego independiente. En PlayStation 5 tiene algunos problemas de texturas y los modelos de personajes son un poco ásperos, pero los tiempos de carga son nulos y el mundo abierto es fluido. La inmersión no se rompe con nada. A nivel sonoro la rompe, sobre todo con las actuaciones de voz del dueto protagonista, aunque se podría esperar un mayor trabajo en los NPCs, que repiten frases o a veces tienen actuaciones que parecen que están leyendo. Pero bueno, esto no es un juego AAA y se le perdona.


Sherlock Holmes: Chapter One es una aventura de crimen y misterio como ninguna otra. Es irrisoria, por momentos, con un tono casi de clase B, pero también nos trae una gran historia de origen para un personaje que no podemos no amar. Esta reimaginación de Sherlock no deja indiferente a nadie y quienes tengan sed de misterio y asesinatos, no deberían dejarla pasar. Eso sí, no es un juego perfecto y se le notan las aristas en algunas misiones repetitivas y en el nefasto sistema de combate, que mejor evitarlo. 

Lo bueno: 
- El sistema de investigación
- Lo bien que se siente resolver un caso. Somos verdaderos detectives.
- La química entre los personajes y lo disparatado del guion, que funciona como en las mejores pelis clase B
- La dificultad elevada de los puzles y las deducciones, y la posibilidad de personalizarla. Se ajusta a todo tipo de jugadores.

Lo malo:
- El combate, un bochorno.
- Hay misiones secundarias poco inspiradas
- Algunos glitches de texturas.

Nota Final:

8.0
Muy bueno
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ESCRITO POR Florencia Orsetti

Editor in Chief y fundadora de SHD. Aficionada por el horror tanto en videojuegos como en cine y literatura, tiene varios años de experiencia en redacción periodística. Seguidora y promotora de videojuegos independientes.

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